Los Mares de Casares

Gracias a la intervención de la Diputada Tolosa Paz Carlos Casares fue tendencia en las redes sociales los últimos días. Quizá estemos frente a una nueva forma de hacer “políticas activas” que contribuyan al desarrollo, en este caso de mi querida ciudad. Mientras eso llega permítanme compartir algunas de las “gestas” que se generaron en…

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Gracias a la intervención de la Diputada Tolosa Paz Carlos Casares fue tendencia en las redes sociales los últimos días. Quizá estemos frente a una nueva forma de hacer “políticas activas” que contribuyan al desarrollo, en este caso de mi querida ciudad. Mientras eso llega permítanme compartir algunas de las “gestas” que se generaron en Casares y que contribuyeron a crear varios “mares” (por las dudas aclaro que es una metáfora … ).

Casares es conocida como la “Cuna del Girasol Argentino” y bien merecido tiene ese mote. El girasol fue traído desde Rusia a Carlos Casares por los colonos judíos que formaron la “Colonia Mauricio”. Si bien se lo introdujo para el consumo directo, como confitura, poco tiempo después, y gracias a la gestión del Casarense Jose Pisarevsky, el girasol fue destinado al uso industrial para hacer el aceite comestible.

Casares es conocida como la “Cuna del Girasol Argentino”.

En la década de 1930 en Casares se sembraba mas del 25% del girasol de todo el país. Todavía hoy festejamos orgullosamente la “Fiesta Nacional del Girasol”, aunque ya poco se siembra en Casares. No debería soslayarse la importancia de Casares en la producción lechera desde los tiempos de la colonia o en la agricultura y ganadería, de los héroes cotidianos y desconocidos, y los numerosos emprendedores que surgieron allí y tuvieron impacto a nivel nacional. Además de los aportes del girasol como aceite de alta calidad, muy valorado en la cocina, de su germoplasma se extrajeron los genes Hb4 que dan origen a los cultivos tolerantes a sequia. Es decir el girasol entrego “el alma” a otros cultivos para que se desarrollen y contribuyan con la humanidad. Un mar de producción, innovación y generosidad.

El cementerio judío de Algarrobos, el más antiguo de Sudamérica, hoy sitio histórico provincial.

En Carlos Casares tienen origen varias familias judías que realizaron aportes a la sociedad argentina. De aquí fue don Boris Garfunkel, fundador de BGH, Daniel Rabinovich del inolvidable grupo Le Luthier; la familia de Daniel Baremboin; Marcos Alpershon periodista y escritor, abuelo de Mario Mactas, los Gerchunoff y los Polak; Abraham Rosenvasser, el gran egiptólogo, y varios más que sin ser tan conocidos brillaron en la ciencia, las artes y la empresa. Son muchos más los casos de héroes de otras colectividades como Roberto Mouras en el automovilismo, el inolvidable “Gordo” Moore en el desarrollo del polo como negocio entre otros. Un mar de talentos.

Gustavo Grobocopatel, empresario agroindustrial. Foto: EITAN ABRAMOVICH / AFP

Pero sin duda el aporte mas profundo y transformador de Casares es el ejemplo de integración entre culturas. Por aquí habitaron, se integraron, convivieron y desarrollaron un renovado “Nosotros”, los italianos, españoles, judíos, franceses y británicos. En los actos patrios se izan en la plaza principal, junto a la bandera Argentina, las banderas de España, Italia y el Estado de Israel. También están en el despacho del Intendente o en la Iglesia Católica Nuestra Señora del Carmen. Un símbolo de lo que somos.

No puede dejar de emocionarme con el recuerdo del cortejo, que llevaba al cementerio judío el cuerpo de mi Bobe Paulina, cuando se detuvo en esa Iglesia para que su amigo, el Padre Martínez, le dedique una oración de despedida. O cuando las hermanas religiosas de la congregación de Casares homenajeaban, en el templo de Casares, a los inmigrantes judíos al celebrar el centenario de su llegada. También me emociona cuando voy a comprar pastas caseras a lo de mi vecina Boccanera y veo la oferta de Varenikes, entre ravioles y tallarines.

Muy recomendable es visitar el cementerio judío de Algarrobos, el más antiguo de Sudamérica, hoy sitio histórico provincial; el pueblo de Algarrobos con sus casas de barro, piso de bosta y techo de arpillera, o la sinagoga rancho de Moctezuma. O la capilla de Bellocq con sus vitraux traídos de Francia y la línea de los fortines que se recorren periódicamente a caballo en “La Huella de los Fortines”. Visitar el archivo histórico Antonio Maya, obra del trabajo de la profesora de historia Susana Carioli, es entrar a explorar historias de vida, el Teatro Verdi de la Sociedad Italiana o el Bristol de la Sociedad Israelita, símbolos de tiempos de intensa actividad cultural, los murales de la Intendencia que reflejan la historia del pueblo, o dejarse llevar por sus calles y conversar con los vecinos: Mi plan preferido.

En Casares se puede hacer turismo cultural, introspectivo, emocionante y reflexivo sobre lo que fuimos, somos y hacia donde vamos. Un mar de aprendizajes.  Podría contar decenas de anécdotas. El periodista Marcos Idiarte decía que él podía contar chistes judíos sin peligro de que lo cataloguen como antisemita: “soy experto en judaísmo, me crié con ellos y con ellos asome a la vida”. Las diferentes colectividades mostraron no solo que es posible la convivencia en la prosperidad sino que todos podemos contener un poco de todos, eso nos hace más sabios, plenos, felices, más Nosotros.

En tiempos de turbulencias, grietas, incertidumbre y desesperanza hay que bañarse en los mares de Casares. Los esperamos.

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