Negociación por la Magistratura, Elisa Carrió a lo Cristina Kirchner y las confesiones de Mauricio Macri

Obvio: ahora buscan acuerdo sobre la MagistraturaSi esto no es acuerdismo, ¿el acuerdismo dónde está? Cuando la necesidad aprieta, baja la intransigencia y brota el aire pactista. Lo prueba el ademán del Gobierno de anunciar el envío de un proyecto de reforma de la integración del Consejo de la Magistratura, en las horas previas a…

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Obvio: ahora buscan acuerdo sobre la Magistratura

Si esto no es acuerdismo, ¿el acuerdismo dónde está? Cuando la necesidad aprieta, baja la intransigencia y brota el aire pactista. Lo prueba el ademán del Gobierno de anunciar el envío de un proyecto de reforma de la integración del Consejo de la Magistratura, en las horas previas a la declaración de inconstitucionalidad del formato, que impuso el Congreso en el momento de mayor salud del ciclo kirchnerista –en 2006, cuando Néstor creía que podría reelegir al año siguiente–.

El proyecto propone un Consejo con 17 integrantes. Es un llamado al acuerdo con la oposición, porque este formato se acerca mucho al proyecto que presentó en 2018 el diputado de Cambiemos Pablo Tonelli​. Para rebañar la conciencia, el consejero por la oposición presentará el texto revisado de aquella iniciativa, que contó con el respaldo de los colegios de abogados y del anterior Ministerio de Justicia, encabezado por Germán Garavano. Si llega a tiempo, entrará este lunes, antes del que promete el Gobierno, como manera de frenar los efectos devastadores de la sentencia de la Suprema Corte.

El final del sueño reformista

Se trata de demoler la arquitectura del Consejo nacida con la reforma del 2006, militada por Cristina de Kirchner como una causa santa, en favor del control del sistema judicial por los políticos, contra lo que llama “las corporaciones”. Este revés sigue a la cancelación en junio de 2013 de la llamada “ley democratización de la justicia”. Ese proyecto, que volteó la Corte en el alba de la derrota electoral del peronismo de aquel año, buscaba imponer que la representación de los jueces surgiera del voto popular.

Seguía a la reducción en 2006 de los abogados de 4 a 2. En el proyecto de Tonelli, que replican ahora Martín Mena y Vilma Ibarra (tripulantes de este Titanic que es la agenda judicial del gobierno), se propone que los miembros sean 14, reduciendo los legisladores de 3 a 2 por cada cámara, los abogados 4 en lugar de 2 y que aumente un representante de los jueces. El proyecto agrega que los miembros por el Congreso sean representantes ellos mismos, no legisladores. También que el presidente del Consejo sea el representante de la Corte.

El proyecto de Cambiemos perdió estado parlamentario, porque la bancada nunca lo auspició. La sentencia de la Corte responde a un recurso que revindica una restauración del “equilibrio de estamentos” que reclama la Constitución. Esta semana caen los dictámenes los proyectos de reforma judicial y del ministerio público. Días de luto y bandera a media asta.

Intentan evitar un 2022 con elecciones

El Máximo Tribunal demoró la resolución desde 2016 a pedido de los gobiernos de Cambiemos y del peronismo, que prometían proyectos. El Gobierno quiere evitar que en 2022 haya una elección de representantes de los abogados con un padrón nacional y distrito único. Sería un adelantamiento de la confrontación presidencial de 2023, una suerte de PASO en momentos de bajo prestigio de un gobierno que recibió un aplazo en el examen de los dos primeros años de mandato de los Fernández.

Los proyectos del Gobierno y Tonelli aumentan a 4 el número de abogados, pero proponen que se los elija en padrones y fechas distintas, 2 por Capital y 2 por el interior. También coinciden en que la presidencia del Consejo quede en manos de alguno de sus miembros, y no que la asuma el presidente de la Corte, como rigió hasta la reforma de 2006.

Verdades de fondo en el Concilio de San Diego

Si de inspiraciones se trata, vale la pena atender a algunos concilios privados. Uno, el de Lilita Carrió con Horacio Rodríguez Larreta en la casa de Mario Quintana en el country San Diego, partido de Moreno. Hermético, el encuentro transcurrió en profundidades que superan a la política. El mensaje: “Si le hacés caso a gente que no te dice la verdad, nunca vas a llegar a ser presidente”.

Más que un ajuste de cuentas, una explicación de la fuerza las palabras de la jefa de la Coalición, en el festejo de los 20 años del “compromiso moral”. “Tengo que corregirte cosas porque es mi deber hacerlo”, remató. ¿Le hará caso Larreta a estas reconvenciones que van más allá de la agenda política?

El rol de mentora es análogo al que le atribuyen a Cristina de Kirchner sobre el peronismo. La diferencia es que Lilita nunca defiende situaciones personales, y tiene una densidad intelectual que no tiene Cristina, a quien casi no se le reconocen ideas sino posicionamientos ante temas concretos. Si hay algo que caracteriza a Carrió es que su sentido de la oportunidad siempre se basa en el interés del conjunto, no en el personal. Por eso le va casi siempre bien.

A Cristina las cosas casi siempre le salen mal. Su carrera política está hecha de derrotas, salvo en 2011, cuando ganó sin oposición, o en 2007 y 2019, cuando ganó por ir con Cobos y un sector de los radicales o de vice de Alberto –vaya méritos–. Y en las legislativas, un récord ruinoso. Testigo de esa charla de secretos lacrados fue un amigo común, Mario Quintana. Antes de la despedida, Lilita avisó que sale del escenario el mes próximo, enero, porque viaja a los Estados Unidos.

Lo importante no es ganar (la pastoral de Macri)

Hubo también inspiración en las confesiones de Macri ante los candidatos del PRO que ganaron las elecciones en municipios en los que no son gobierno. Un lote de dirigentes sin techo, que no tenían tierra, pero escrituraron (como bromea Jorge Macri). “Tienen que estudiar, prepararse -los aleccionó-. Lo importante no es tanto ganar, sino gobernar bien. En 2015 pudimos hacer que muchos ganaran, pero después no cumplieron con lo que la gente esperada”.

Escuchaba un lote de ganadores, entre ellos Hernán Lombardi, el puntero de “La Territorial”, Alex Campbell -candidato a la directiva de River, omitió el tema en esa casa boquense- Evangelina Cabral (Mercedes), Rita Salaberry (Luján), Joaquín Sánchez Charró (General Alvarado), entre otros. Macri sigue la tarea pastoral este lunes, cuando junta a todos los diputados nacionales, los que fueron, los que serán y los que siguen siendo, para una foto en el Yatch Club de Olivos.

De ahí los lleva en grupo a la presentación del libro de Esteban Bullrich, que propone la división de la provincia de Buenos Aires. Un viejo sueño que viene de Carlos Pellegrini y que tuvo hitos para todos los gustos. Como el proyecto de la “provincia del Río de La Plata” del ingeniero Guillermo Laura, funcionario del último turno militar. Un clásico del nominalismo político es muestra de la tendencia creer que, si cambian las leyes o el mapa, cambia la realidad.

Al revés, los mapas y las leyes expresan la realidad. Buenos Aires es importante por otras razones de la ley de capitalidad. Llevar la capital a Viedma era simpático, pero no cambiaba nada. Como no cambia nada el veto a las reelecciones de intendentes. Lo malo no es la reelección lo malo es el mal gobierno. Lo que hay que reprimir, en todo caso, es aprovechar las posiciones hegemónicas para reelegirse o volcar recursos a un distrito.

Intendentes: ya se salvaron, ¿para qué una ley?

En política, la realidad se agota en lo fenoménico. Los mirones se desvelan por la suerte de la ley de veto a las reelecciones de intendentes de Buenos Aires: si se modifica o la voltea un juez. Son entretenimientos veraniegos. Esa reforma no cuenta con los votos necesarios porque la rechazan los conjurados en defensa de la inhibición que promovieron el vidalismo, el massismo y un sector del cristinismo.

Pero no caminará principalmente porque los interesados en salvarse del veto ya han saltado a tierra firme, han pedido licencia o renunciado antes de los dos años de mandato y podrán acceder a un tercer mandato en 2023. Son más de una docena y entre ellos están las estrellas del oficialismo y la oposición, como Martín Insaurralde y Jorge Macri. Con eso basta para que la ley muera de muerte indigna, sin que nadie salga defender la reforma, promovida por lo bajo por quienes Alberto Pérez bautizó, con ingenio, los “machos del off-the-record”.

Hay que mirar y especular menos para verle el final a esta trama, porque todos juegan doble. Mauricio Macri rechaza la reforma y dice que es un papelón ponerse en contra. No habla del primo Jorge, que ríe brincando por el atajo. Tampoco lo hace el cristinismo extremo, dividido también en este punto. Tanto que el promotor de las facilidades extendidas para la reelección es Walter Abarca, un cristinista del entorno íntimo de Néstor Kirchner.

Fue varios años su secretario privado y desde esa sacristía se ordenó legislador por Saladillo. Camino de perfección –diría la Santa de Ávila– que ha seguido Darío Nieto, secretario de Macri, que será legislador porteño. Ni qué decir de Daniel Muñoz, a quien ser secretario de Néstor le permitió morir en olor de opulencia –un héroe de la lucha contra el pobrismo–.

Interbloque opositor pasa a marzo

La semana es un tumulto de transiciones, acuerdos y discordias. El oficialismo promete alguna visita, aunque sea informal, de funcionarios de Economía a la cámara de Diputados. Vencen a medianoche del jueves dictámenes y proyectos que quedan sin tratar. Las comisiones tienen que barajarse con los nuevos legisladores, pero el oficialismo prometió, desde la oficina de Sergio Massa, hasta la fantasía de una visita de Martín Guzmán al palacio.

El Congreso será sede de la unción de los nuevos jefes de bloque. La oposición deja para el futuro cercano superar la pelea por los interbloques: el radicalismo AMBA de Diputados ya amenaza con un cisma evolutivo -ya existió esa marca porteña de Evolución-. Confronta -de la mano de Emiliano Yacobitti– contra los votos de la mayoría que han juntado para sus tribus Cristian Ritondo y Mario Negri.

Para entender esa ensalada:

1) Ni Ritondo ni Negri creen que estar en el interbloque les salve la vida, su liderazgo no está en cuestión.

2) El radicalismo AMBA quiere el interbloque para Rodrigo de Loredo, y usar esa dignidad para, al revés, generar un liderazgo que no tiene (aún).

Como dice el personaje del filme “Duna”: un hombre no busca ser líder, está destinado a serlo (o no). El radicalismo AMBA o no tiene suerte o trae mala suerte. Tambalea Martín Lousteau como vicepresidente del Senado, en manos de Carolina Losada. Y acaban de perder la conducción de la Juventud Radical contra Valeria Pavón, correntina que milita en el ala moralista del radicalismo territorial. Este sector propone a Gerardo Morales como nuevo presidente de la UCR y candidato presidencial, que avanza con una kriptonita en cada mano -a eso equivalen el litio y el cannabis-.

Blindaje contra reloj de los DNU tóxicos

En el Senado habrá este jueves sesión de juras de los nuevos y la última sesión ordinaria de los viejos. El oficialismo apura para ese día, el último con la mayoría que perdió el 14 de noviembre, la sanción de una parte del paquete de 116 DNU firmados por el Presidente. El oficialismo le comunicó a la oposición que no serían presentados los 116. Entre esos decretos hay algunos meramente formales que han caducado, pero hay otros que puede significar algún compromiso para el Presidente el día de mañana. Son los que dispusieron las restricciones a la circulación de personas y am otras actividades que dieron lugar a más de 50 mil causas penales. Esas normas están vinculadas, según organismos de defensa de los derechos humanos, a más de 500 denuncias por abusos policiales incluyendo 25 de muertes.

Sobre la base de esos números y los reclamos de organismos internacionales, la oposición ha presentado un dictamen de rechazo de la mayoría de los DNU. El Gobierno está interesado en blindar el futuro del Presidente que firmó estos decretos. Hoy puede parecer algo inocuo y sin consecuencias, pero el día de mañana, cuando Alberto Fernández pierda la protección que le da el cargo, algún perjudicado puede tentar a un fiscal, que puede tentar un juez, y empapelarlo con un proceso. El juez de Dolores lo procesó a Macri por tareas de inteligencia de funcionarios de su gobierno, de las cuales es improbable que estuviera al tanto. Pero ya sin el poder de antaño, se pasea por las galerías sin fin de los tribunales.

La militancia elástica es política de Estado

Macri animará el martes una cita de la Fundación Libertad -organización liberal-conservadora- para recibirlo a Pablo Casado -titular del PP español-, que viene en un raid proselitista por la región que incluye Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Aprovechará para darle una mano a la derecha chilena, algo que amagó Mauricio la semana anterior con la visita que hizo a Chile para el cumpleaños de Sebastián Piñera y lanzar un programa de la FIFA.

Con Casado habrá un almuerzo de pocos, adonde asistirán Patricia Bullrich, Miguel Pichetto y Alfredo Cornejo, que buscará remover– el avispero de sus correligionarios. Los radicales integran la Internacional Socialista que gobierna España –donde Casado es oposición–, a cuyos dirigentes visitó en Madrid la semana pasada Gerardo Morales.

La militancia internacional de la oposición es tan elástica como la del oficialismo, que boya entre el chavismo extremo y las zalemas a Washington por una platea en el FMI. Sencillo: en todo el mundo los alineamientos internacionales de los políticos responden a intereses domésticos y para halagar a la propia clientela. El problema viene con las coaliciones, porque lo que les gusta a los del PRO, no les gusta a los radicales, y eso tensa las sogas cuando sopla el viento.

Acuerdismo de contrafrente entre intendentes

Casado lo visitará a Larreta en su oficina. Por la tarde, habrá algo más abierto en un cóctel en el club Español. Es un estilista de la banda elástica: la CABA, junto a varias intendencias de Cambiemos, como la de Santa Fe, votaron la semana anterior por Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, para elegirlo presidente de Mercociudades, una liga de 361 ciudades de la región.

Fue una sorpresa que este anti cristinista juntase tantas adhesiones, que incluyen a todos los partidos. Es quien impugna la asunción de Maxi Kirchner como nuevo presidente del PJ de Buenos Aires y se planta frente a Axel Kicillof. Tiene cuestionada esa asunción en el partido ante la justicia y tiene redactado un nuevo recurso de amparo.

Gray vale doble, porque su esposa, Magdalena Goris, ese senadora provincial en una Cámara en donde oficialismo y oposición han quedado empatados 33 a 33 en la nueva legislatura. De su voto depende el presupuesto, la ley tributaria, la designación de los cargos institucionales que se lotean en el Banco Provincia, empresas del Estado y organismos de control. Ahora Gray tiene una chapa internacional que le permite jugar en las grandes ligas. De paso, a su asunción asistió, sonriendo, Juan Cabandié, ministro de Ambiente que revista los protocolos de su relación con el cristinismo del ala Maxi.

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