Cuando hablar de devaluación pasa a ser un tema de todos los días

El presidente del Banco Central dijo que “en la medida que lo permita el proceso inflacionario, vamos a cambiar el paso devaluatorio que hemos tenido hasta ahora”.En otras palabras, Miguel Pesce adelantó su intención de acelerar el ritmo de devaluación del peso que en los últimos meses venía ralentizado por una suba del dólar oficial…

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El presidente del Banco Central dijo que “en la medida que lo permita el proceso inflacionario, vamos a cambiar el paso devaluatorio que hemos tenido hasta ahora”.

En otras palabras, Miguel Pesce adelantó su intención de acelerar el ritmo de devaluación del peso que en los últimos meses venía ralentizado por una suba del dólar oficial en torno de 1% frente a una inflación que marcha al 3% o por encima.

Así emitió un doble mensaje al mercado. Por un lado, que no prevé aplicar un salto fuerte del dólar y, por otro, que tampoco intentará seguir retrasando al dólar oficial frente a la inflación.

Pero en materia de devaluación, Pesce fue más allá al decir que el acuerdo que el Gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional “no contempla” de arranque un salto cambiario.

Si faltaban reafirmaciones, al día siguiente la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, insistía en que el Gobierno no prevé ningún tipo de devaluación.

Las definiciones llegaron después de días de tensión en los que algunos ahorristas fueron a los bancos para retirar sus depósitos en dólares.

Con el correr de las horas y con el comunicado del Banco Central insistiendo en que esas colocaciones están calzadas y respaldadas, los retiros se habrían moderado pero la tensión se mantiene, a pesar de que el Gobierno comenzó a dar pasos más concretos de querer avanzar en un acuerdo con el FMI que pueda descomprimir el panorama de vencimientos de deuda de los próximos años.

Dicen que los retiros de depósitos en dólares alcanzaron los US$ 600 millones en los últimos días y desde el Gobierno la actitud es la de esperar a que los ánimos se tranquilicen.

El meneo de la posibilidad de una devaluación genera una profunda preocupación en la vicepresidenta Cristina Kirchner, quien considera que el tema puede tener consecuencias serias.

Pesce dijo que no habrá un salto devaluatorio y que el dólar blue de $ 200 no tiene razón de ser. Argumentó: “Si alguien paga $ 200 por un dólar no tiene racionalidad”.

La posibilidad de que el dólar blue sea caro lo destacaron en las últimas horas economistas como Carlos Melconian y Miguel Kiguel, pero reconociendo que en la Argentina de hoy quien tiene dólares no los vende a menos que lo considere inevitable.

En medio de un marco incierto y de desconfianza sobre la estabilidad cambiaria, nadie logra explicar cómo hará el Gobierno para reducir una brecha cambiaria de 100% (entre el dólar mayorista y el contado con liquidación) en el corto plazo.

Los $ 200 del blue marcan las dudas respecto de una situación cambiaria inestable caracterizada por un Banco Central que, a pesar del cepo, sigue perdiendo reservas.

Bajar el blue para reducir la brecha necesitaría de un renacimiento de confianza sobre la marcha de la economía que no se vislumbra.

Son varios los economistas que pronostican que las reservas netas del Central bajarán hasta US$ 3.000 millones a fin de año, por lo que todas las luces rojas del tablero de control financiero siguen encendidas.

Muchos de ellos terminan comparando la situación cambiaria actual con la de fin de 2013 y principios de 2014 cuando, después de acelerar las minidevaluaciones, el tándem Axel Kicillof-Juan Carlos Fábrega terminó devaluando el peso un 23% en el intento de estabilizar la economía.

En aquellos tiempos, la relación “reservas netas/pasivos monetarios” (o sea cuántos dólares respaldaban la cantidad de pesos) oscilaba entre 25 y 30 por ciento; hoy no llegaría a 10%.

La apuesta del Gobierno es transitar el puente hasta que empiecen a ingresar los dólares de las exportaciones de trigo.

Sueñan que con el trigo a US$ 290 la tonelada, el Central pueda recuperar reservas en el corto plazo mientras cuentan de a uno los dólares que le quedan en la caja.

El dólar oficial que se fue retrasando, el blue en los $ 200, la brecha en 100% y el Banco Central que sigue perdiendo reservas son los indicadores más evidentes de que se está en los días o semanas previas a la toma de decisiones.

Tal vez sea Pesce, que intenta a diario sentarse sobre la caja de los dólares, el más interesado en que el Gobierno avance en algún tipo de acuerdo con el FMI después de un año de demorar y demorar definiciones.

Todo indica que el FMI no rebajará las sobretasas como lo pretendía el Gobierno. Ni tampoco extenderá a 20 años el plazo de los programas más largos que son a 10 años. El reloj de arena marca que los tiempos de seguir procrastinando llegan a su fin.

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