Caso Saldaño: el Gobierno argentino le pidió a un tribunal texano que le levanten la pena de muerte y lo manden a un psiquiátrico

El Gobierno intervino fuerte este viernes en defensa de un argentino que está en el corredor de la muerte en Texas desde hace más de 25 años: el embajador en los Estados Unidos, Jorge Argüello, se presentó en persona ante el tribunal texano que sigue el caso y argumentó para que se lo exima de…

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El Gobierno intervino fuerte este viernes en defensa de un argentino que está en el corredor de la muerte en Texas desde hace más de 25 años: el embajador en los Estados Unidos, Jorge Argüello, se presentó en persona ante el tribunal texano que sigue el caso y argumentó para que se lo exima de la pena capital.

El cordobés Víctor Saldaño está en prisión por haber robado y asesinado a un vendedor de computadoras en 1995 en Texas y fue sentenciado en ese estado, que contempla la inyección letal como máximo castigo. Es el único argentino que está condenado a muerte. Cuando le estaban por poner fecha a su ejecución, que se estimaba para 2020, lo salvaron las suspensiones por la pandemia.

El caso lleva décadas de fallos y apelaciones, incluso en organismos internacionales, y siempre fue seguido de cerca por todos los gobiernos de nuestro país, independientemente de su color político.

Argüello se presentó este viernes ante el tribunal texano donde está asentado el caso, donde se llevó a cabo una audiencia para determinar la salud psíquica de condenado. Fue acompañado por los abogados de la defensa.

El embajador Argüello junto a los abogados defensores de Saldaño, Jonathan Miller y Benjamin Wolff y una asistente.

A la salida, Argüello dijo a Clarín: “Vine a ratificar que el Gobierno argentino está muy interesado en la situación y particularmente en el deterioro de la salud mental del reo porque lleva más de 25 años en el corredor de la muerte. Si los peritos dicen que Saldaño no comprende lo que está pasando, la jueza podría declararlo incapaz, algo que le evitaría la ejecución”.

“Es un caso que nos conmueve y moviliza. El presidente Alberto Fernández sigue personalmente el desarrollo del proceso judicial y la evolución personal de Saldaño”, agregó.

Argüello resaltó que este es un caso que trasciende al color político de los gobiernos. “Es bueno ver que hay un continuidad y seriedad en este tema: a todos nos une el rechazo a la pena de muerte”.

El embajador ya había estado en junio en Texas, para presentarle al gobernador Gregory Abbott una carta del presidente argentino sobre el caso Saldaño. Antes, el canciller Felipe Solá había enviado otra al secretario de Estado Anthony Blinken para interiorizarlo sobre el tema.

Lidia Guerrero y Ada Saldaño, madre y hermana de Víctor, durante una visita en prisión.

El caso por el que Saldaño fue condenado a muerte

Nacido en Córdoba, Saldaño se fue de su casa a los 18 para recorrer otros países y se quedó a vivir en Texas. El 25 de noviembre de 1995, cuando tenía 24 años, junto a un amigo mexicano asesinó a un comerciante estadounidense. Luego de robarle 50 dólares lo mataron de un disparo. Su compañero confesó el crimen para evitar la pena de muerte y acusó al argentino.

Lo condenaron a la pena máxima al año siguiente, pero su sentencia fue anulada por la Corte Suprema porque el fallo citaba insólitamente entre los agravantes del caso el “origen latino” de Saldaño. Lo volvieron a juzgar en Texas y a condenarlo a la pena capital, pero a esa altura, tras estar casi una década en el “corredor de la muerte”, Saldaño ya estaba incapacitado para recibir la condena, sostienen sus abogados.

El caso fue presentado el año pasado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que en 2016 emitió un “informe de fondo” en el que señala que la Justicia estadounidense actuó con “pautas de absoluta discriminación racial” cuando lo condenó a muerte en 1996. En el segundo proceso, la CIDH condena que no se tuviera en cuenta el “estado mental” del juzgado. También critica duramente que, durante todo el proceso judicial, Saldaño haya permanecido ya dos décadas en el corredor de la muerte, lo que “impacta severamente sobre sus derechos humanos”.

En realidad, no está en juego la culpabilidad o inocencia de Saldaño sino las debilidades del sistema judicial estadounidense cuando juzga a minorías raciales. Alguien que pasó más de dos décadas en una habitación de 3 por 2 sin ningún contacto humano no está en sus cabales, argumenta la defensa, que pide que su defendido sea desalojado del “corredor de la muerte” y finalmente internado en un psiquiátrico.

En la audiencia de este viernes, la jueza Angela Tucker no estableció una fecha de ejecución, algo que podría haber sido posible.

Lidia Guerrero, la madre de Saldaño, en una audiencia con el Papa Francisco en junio de 2016. Foto Víctor Sokolowicz

La posición de la Argentina siempre fue firme contra la aplicación de la pena de muerte y, más allá de este caso, siempre busca lograr su abolición en distintos foros. La situación de Saldaño fue preocupación constante para las distintas administraciones en nuestro país. Incluso el Papa Francisco recibió a la madre del condenado, Lidia Guerrero, en una audiencia en el Vaticano.

“Todos los gobiernos, todos los embajadores hemos seguido el caso personal e intensamente, interviniendo especialmente en dos ejes: por un lado, colaborando en la estrategia legal con todos los recursos a nuestro alcance; por otro, asistiendo a Saldaño y su familia a través de nuestro Consulado General en Houston”, dijo Argüello.

NS

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