Festival de Mar del Plata: Espíritu sagrado

Aunque llegaba con el antecedente de una mención especial en Locarno, una de las revelaciones de la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata que termina este domingo 28 es Espíritu sagrado, el primer largometraje del español Chema García Ibarra, que hasta ahora se había destacado por sus cortos.“Lo bueno de tener un hijo subnormal es…

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Aunque llegaba con el antecedente de una mención especial en Locarno, una de las revelaciones de la Competencia Internacional del Festival de Mar del Plata que termina este domingo 28 es Espíritu sagrado, el primer largometraje del español Chema García Ibarra, que hasta ahora se había destacado por sus cortos.

“Lo bueno de tener un hijo subnormal es que no tienes que preocuparte de que te lo roben. Lo malo es que es subnormal”. Esta frase, en boca de una adorable niña que habla con toda seriedad frente a sus compañeros de clase sobre tráfico de órganos y rituales satánicos, abre la película y nos prepara para lo que vendrá: un cóctel de incorrección y humor negro, desconcertante en el mejor sentido.

Terraplanismo en Elche

Todo transcurre en Elche, la ciudad del sudoeste de la península ibérica en la que nació y vive García Ibarra. En esta suerte de gran pueblo, el director lleva años observando a sus conciudadanos y así formó una suerte de seleccionado mental de los ilicitanos –tal el gentilicio- más peculiares.

“Espíritu sagrado”, de Chema García Ibarra, participa en la Competencia Internacional del Festival de Mar Plata.

Tal como contó en la entrevista oficial que concedió al festival, se basó en varios de ellos para concebir estos personajes que parecen nacidos de una cruza de los antihéroes de Aki Kaurismaki con los de Alex de la Iglesia.

Interpretados por una mayoría de no actores con gracia y naturalidad, estas criaturas que también podrían protagonizar un documental de Néstor Frenkel son delirantes, pero contenidas: con diálogos cáusticos y rostros adustos, van desarrollando sus disparates con pequeños actos y gestos. Para lograr el tono deseado, García Ibarra sólo les dio a leer el guion una vez y después los instó a que dijeran lo que recordaban en sus propias palabras.

García Ibarra sólo les dio a leer el guion una vez a sus actores y los instó a que dijeran lo que recordaban en sus propias palabras. Foto Festival

Forman un variopinto grupo de ufólogos que están preparando una excursión de avistamiento, pero se quedan huérfanos de líder. La responsabilidad de guiar al grupo recae entonces en José Manuel, dueño de un bar, fanático del antiguo Egipto e hijo de una vidente retirada por culpa del Alzheimer. Justo está atravesando un delicado trance familiar: una de sus pequeñas sobrinas mellizas ha desaparecido y toda la ciudad la está buscando.

Entre la risa y el espanto

Esas son las dos líneas narrativas de una película que oscila entre la carcajada, el misterio y el espanto. Sin exageraciones ni caer en humoradas burdas, a partir de la sumatoria de detalles García Ibarra nos va haciendo reír de la religión, el esoterismo, los medios de comunicación y todos los clubes a los que nos afiliamos los seres humanos en busca de contención o trascendencia. Sus criaturas son tan queribles y dignas de lástima como, en algunos casos, perturbadoras.

El afiche de “Espíritu sagrado”, de Chema García Ibarra. Foto Festival de Mar Plata.

Espíritu sagrado es un viaje con destino desconocido. Mientras vamos festejando los delirios de esta pandilla de conspiranoicos, vamos cayendo en la cuenta del peligro que puede acarrear el consumo irónico del terraplanismo y de cuántas maneras la ignorancia puede ser explotada con fines siniestros. El panorama se va oscureciendo cada vez más, hasta que terminamos preguntándonos de qué nos estuvimos riendo durante una hora y media.

“Espíritu sagrado”

Sección: Competencia Internacional

España/Francia/Turquía, 2021. 97′ De: Chema García Ibarra. Con: Nacho Fernández, Llum Arques, Joanna Valverde, Rocío Ibáñez.

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