Duras condenas a una banda que asaltó, torturó y violó a una anciana en Oberá

El Tribunal Penal de Oberá condenó a penas de entre 18 y 25 años de prisión a los integrantes de una banda que asaltó, torturó y violó a una anciana que vivía sola. La sentencia se conoció este lunes al mediodía y los abogados defensores adelantaron que recurrirán en Casación.Los imputados, Yonathan Ezequiel Taborda (30),…

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El Tribunal Penal de Oberá condenó a penas de entre 18 y 25 años de prisión a los integrantes de una banda que asaltó, torturó y violó a una anciana que vivía sola. La sentencia se conoció este lunes al mediodía y los abogados defensores adelantaron que recurrirán en Casación.

Los imputados, Yonathan Ezequiel Taborda (30), Rosalino De Melo (54) y Jacobo Saúl Bareiro (36), fueron juzgados por segunda vez, ya que el año pasado el Superior Tribunal de Justicia anuló la primera sentencia por considerar que se habían cometido irregularidades en el proceso.

Mientras Taborda reconoció haber participado del robo pero no del abuso sexual, De Melo y Bareiro insistieron hasta último momento en su inocencia pese a que la víctima los había reconocido porque habían trabajado en el aserradero de su hermano y habitualmente iban a su casa para pedir agua fresca.

A Taborda le dictaron una condena a 18 años de cárcel, mientras que para los otros la pena se elevó a 25 años de prisión. Afuera, sus familiares se manifestaron en forma pacífica con carteles en los que proclamaban sus inocencias.

El viernes, la fiscal del Tribunal, Estela Maris Salguero de Alarcón, había pedido que los tres fueran condenados a 35 años de cárcel al dar por probado el robo, la violación y las graves lesiones que sufrió la mujer, que tenía 67 años y numerosos problemas de salud.

Los defensores apuntaron a la absolución por el beneficio de la duda, y para Taborda la pena mínima establecida para el robo calificado.

El hecho ocurrió en la noche del 6 de octubre de 2016. Los delincuentes irrumpieron en la vivienda de la mujer después de romper una ventana. La víctima sufre de hipoacusia y recién se percató de la presencia de los asaltantes cuando ingresaron a su dormitorio. A dos los reconoció al alumbrarlos con una linterna que tenía sobre su mesa de luz: eran De Melo y Bareiro.

Si bien el plan original era apoderarse del dinero que la mujer podía tener en su casa, terminaron torturándola y abusando sexualmente de ella en forma reiterada después de atarla a la cama. Además, fue golpeada para que confesara dónde ocultaba sus ahorros.

Una hora y media después de que la banda irrumpiera en el lugar, un vecino pasó por la zona y los vio. Rápidamente alertó a la Policía, que atrapó en las inmediaciones a Taborda. Sus cómplices escaparon y fueron detenidos días después.

Taborda se quebró ante la Justicia y terminó confesando e involucrando a los otros dos. El joven contó que fue Bareiro (su cuñado) quien le dijo que “un tal De Melo tenía algo para hacer, que era fácil. Si era fácil y me sacaba del apuro -estaba sin dinero-, me servía. No tengo necesidad de mentir. Como fui hombre para robar, también soy hombre para reconocer mis errores”, sostuvo ante el Tribunal.

“Nuestra meta era la plata”, reconoció. Y aseguró que al observar cómo De Melo abusaba de la mujer, “corrí para contarle a mi cuñado”. Y admitió que “tendría que haber reaccionado de otra forma porque esa mujer podría ser mi madre”.

Por su parte, Bareiro negó la acusación. Sostuvo que está preso desde hace cinco años por un delito que no cometió. Aseguró que esa noche estuvo con un conocido y volvió a su casa en compañía de su esposa. Y pidió que le hagan un estudio de ADN para corroborar que no abusó de la víctima.

Por su parte, la víctima realizó su declaración en alemán, idioma que maneja mejor que el castellano. Sin poder contener el llanto, la mujer tuvo que contar detalladamente cómo fue abusada. Sostuvo que la golpearon en la cara, le arrojaron agua helada y alcohol, le apretaron los pechos y exigieron que contara dónde ocultaba el dinero. Y dijo que los tres hombres abusaron de ella.

Además, recordó que por las heridas que sufrió, estuvo cinco días internada y que todavía no puede dormir por las noches debido a las secuelas psicológicas que le quedaron.

Misiones. Corresponsalía.

DD

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