Aunque sobre pandemia y falten abrazos ¡Feliz día del Padre!

Cuesta celebrar algo. Es un desafío, casi de rebeldía a esta altura de la pandemia, con muertos, inflación, desempleo, restricciones, problemas… Pero en miles de hogares todavía este domingo habrá lugar para algún regalo por el Día del Padre, y si no se pudo en este universo de crisis que no tiene fin, entonces servirán los saludos,…

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Cuesta celebrar algo. Es un desafío, casi de rebeldía a esta altura de la pandemia, con muertos, inflación, desempleo, restricciones, problemas… Pero en miles de hogares todavía este domingo habrá lugar para algún regalo por el Día del Padre, y si no se pudo en este universo de crisis que no tiene fin, entonces servirán los saludos, las sonrisas, esos gestos de humanidad suficientes en tiempos difíciles.

Con eso alcanza en este domingo frío y soleado, cansino como todos los de fin de semana largo y listo a quedar rápidamente atrás, sepultado por la eterna vorágine.

Habrá menos abrazos, por supuesto, más cuidados cuando el DNI del abrazado tenga números cada vez con menos millones, y ni hablar si se está en hogares o geriátricos, como les pasa a muchos. Pero en medio del cuidado por esas restricciones a las reuniones sociales, el llamado o ese saludo reviste una importancia crucial en estos tiempos, donde a diario escuchamos sobre muertes y contagios. Son tan pocas las ocasiones que tenemos de sonreír, que conviene no perder la de este domingo.

Y a aquellos que se pongan un poco tristes por padres que ya no están, forzar alguna sonrisa volviendo a recuerdos felices tal vez sea el regalo más valioso. Vivir en los que quedan significa que algún gesto quedó grabado. Valió la pena. 

El sol, por suerte, es otro regalo gratuito de este domingo. No tanto la térmica, que según el Servicio Meteorológica tuvo un piso de apenas 4 grados, pero a la tarde el termómetro promete estirarse hasta 14 y, veámoslo así, bien pudo ser peor. En rigor el otoño nos trató demasiado bien, y este invierno incipiente apenas saluda. Todavía no hay razones para sumarlo a los problemas. 

Incluso el lunes promete una térmica más piadosa y el martes llegaría a los 10 grados, dibujando una mañana en la que trabajos y escuelas, los que tienen la suerte de esas obligaciones, vean llegar con menos bufandas. Así que, padres, ojalá tengan un feliz día. Y si los chicos no llaman, que también pasa, ánimo… Ya serán padres y entenderán de qué se trataba.

HB