Veinte jugadores en cinco golpes: la mesa está puesta para un gran desenlace del US Open

Nada cambió en cuanto a lo que al clima se refiere en la tercera ronda del US Open en Torrey Pines. El sábado amaneció nublado y recién bien pasado el mediodía el sol empezó a asomar. La cancha se fue secando, pero para cuando eso ocurrió ya muchos habían terminado aprovechando las mejores condiciones. Varios…

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Nada cambió en cuanto a lo que al clima se refiere en la tercera ronda del US Open en Torrey Pines. El sábado amaneció nublado y recién bien pasado el mediodía el sol empezó a asomar. La cancha se fue secando, pero para cuando eso ocurrió ya muchos habían terminado aprovechando las mejores condiciones.

Varios de los grandes nombres habían pasado el corte con lo justo y en una de las primeras salidas estaban Paul Casey y Jordan Spieth.

El inglés, que pelea un lugar para ir a Tokio con el ranking cerrando este domingo, presentó una tarjeta de 67 golpes y con un total de -1 se dio la chance de soñar con una vuelta récord el día final y quizás levantar el trofeo.

Spieth firmó 68 y dejó varios golpes en la cancha. Al igual que Casey, necesitará muchos birdies y ningún error el domingo.


Jordan Spieth. Foto Reuters

Otro que jugó temprano y que quiere disputarle el lugar en los JJ.OO. a Casey es Ian Poulter, que luego del 68 del sábado está igualado con su compatriota. El mismo score presentó el número 1 del mundo, Dustin Johnson, que volvió a meterse en la pelea.

Quien sí volvió a meterse en el campeonato fue Rory McIlroy. Hace 10 años ganó el US Open por 8 golpes, el primero grande en su carrera, y es un serio candidato a volver a celebrar.

Al que no le fue bien fue a Fabián Gómez, que con 78 quedó en los últimos lugares de la tabla.

Más tarde llegó el turno de los líderes y para cuando estaban en el hoyo 9 ninguno había hecho mucho. El sábado de cualquier campeonato es difícil para los punteros, mucho más cuando estos jamás estuvieron en esta posición.

No lo hicieron mal en esa primera parte de la ronda, pero ya no se los veía tan sueltos como los primeros días. La presión del US Open estaba empezando a sentirse y los grandes nombres asomaban en lo más alto del tablero. A los que habían jugado más temprano se sumaban Rahm, DeChambeau y Oosthuizen.


El sudafricano Louis Oosthuizen. Foto AP/Gregory Bull

Russell Henley tuvo un día con altos y bajos, mientras que Richard Bland tuvo solo bajos. El inglés no jugó tan mal para los 77 golpes que registró, pero estuvo muy poco acertado con su putter, no hizo ni un solo birdie y los bogeys empezaron a acumularse en su tarjeta.

Ahora solo le queda tener una buena actuación el domingo para que el cheque sea mejor y tratar de terminar en el top 10 para ganarse la invitación para 2022.

Henley, por su parte, anotó 4 birdies e igual cantidad de bogeys, salvó un gran par en el 18 para mantener la punta y el domingo no jugará en el grupo final, lo cual le saca algo de presión. Allí estarán el canadiense Mackenzie Hughes y el sudafricano Louis Oosthuizen.

Hughes, que solo ganó una vez en el tour, había hecho poco en la ida, pero despertó en el regreso embocando un larguísimo putt en el 13 para águila, muy similar al que Tiger embocó el sábado de 2013; anotó dos birdies más y con 68 puso ese -5 en el tablero.


Mackenzie Hughes. Foto AP/Jae C. Hong

Atrás de él, Oosthuizen sufrió todo el día con un putter que no colaboró hasta que todo cambió en el 16. El birdie allí le devolvió la confianza y en el 18 embocó desde 15 metros para águila y con 70 se subió a la cima del campeonato.

DeChambeau (68), campeón defensor, presentó la única tarjeta del día sin bogeys para quedar igualado con McIlroy a dos de los líderes. Tiene una gran chance de repetir, pero me da la sensación de que el desastre puede llegar en cualquier momento.

A la velocidad que hace el swing para lograr las increíbles distancias que pega, el más mínimo error se magnifica, y eso en una cancha como esta puede significar un número grande que lo puede dejar afuera de la lucha. El sábado a punto estuvo de que esto le ocurriera en el 17.

Jon Rahm era el favorito en las casas de apuestas y el español mostró gran paciencia en los primeros hoyos cuando las cosas no salían. Parecía que había encaminado la ronda hasta que tropezó con el hoyo 14 y terminó quedando a 3 de la punta. Otro que tiene buenas posibilidades el domingo.

Hay 20 jugadores separados por 5 golpes y 8 de ellos ya han ganado majors, mientras que otros jamás han obtenido un torneo en el circuito. La mesa está puesta con un tablero perfecto para ver un gran desenlace de esta edición 121 del US Open. Un poco de viento haría todo más interesante todavía.

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