Murió María “Maby” Picón, viuda del capitán Humberto Viola, asesinado por el ERP en los ’70

“Para mi familia nunca hubo derechos humanos”, dijo alguna vez María Cristina “Maby” Picón, fallecida este jueves a los 73 años en Yerba Buena, Tucumán. Picón era la viuda del capitán Humberto Viola, asesinado por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo en un ataque a balazos en la calle en diciembre de 1974, en el también…

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“Para mi familia nunca hubo derechos humanos”, dijo alguna vez María Cristina “Maby” Picón, fallecida este jueves a los 73 años en Yerba Buena, Tucumán. Picón era la viuda del capitán Humberto Viola, asesinado por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo en un ataque a balazos en la calle en diciembre de 1974, en el también murió María Cristina, hija de la pareja, de solo 3 años y resultó gravemente herida su hermanita María Fernanda, de 5.

Picón sobrevivió con un embarazo de 5 meses y soportó la serie de ocho operaciones que debió superar la pequeña María Fernanda para superar las secuelas del balazo que recibió en la cabeza. Siempre con perfil bajo, lejos de las posiciones más duras de voceras de los militares de aquellos años como Cecilia Pando, Picón concedió en 2008 una entrevista al Diario PERFIL en su casa, luego de casi dos décadas de silencio. Se preguntó en esa ocasión “¿por qué mis muertos no son considerados de lesa humanidad?”.

“Cuando ametrallaron el auto no tuvieron piedad por mis hijas… Yo les rogaba que no disparen porque estaban mis nenas. Yo estaba embarazada de mi hija Luciana, de cinco meses. Y ellos seguían disparando. Esos asesinos merecen estar presos también, sin embargo hoy están en libertad. El indulto de Menem los dejó afuera”, señaló en esa entrevista.

El pedido para que esos crímenes fueran también declarados de lesa humanidad Picón lo había hecho el 13 de noviembre de 2007 ante el Juzgado Federal Nº 1 de Tucumán. “Vivo con respeto el feriado del 24 de marzo, instituido por el Gobierno nacional, como el día de la verdad y la justicia, pero no es mi verdad, ni mi memoria, ni mi justicia. Para mí hace tiempo no hay verdad ni justicia”. había dicho.

Recordó en diálogo con Perfil que “a los 13 años del atentado, el por entonces juez federal Jorge Parche le da la libertad a uno de los asesinos de mi hija, Fermín Núñez. Yo estaba muy asustada porque el miedo persistía. Lo fui a ver al juez y le dije que lo hacía responsable si a mis hijas les pasaba algo. Su contestación fue que después de mucho meditar en la soledad de su despacho, había decidido darle la libertad porque tenía buena conducta, limpiaba la celda y leía diariamente la Biblia. Y porque también tenía presiones de los derechos humanos. Esos no son mis derechos humanos”, concluyó.

El capitán Humberto Viola y su esposa, en una foto en Tucumán. Viola fue asesinado el 1 de diciembre de 1974 por el ERP. 

El asesinato de Viola y su hija fue uno de los sucesos que terminaron disparando los tristemente célebres “decretos de aniquilamiento” firmados por María Estela Martínez de Perón, que había reemplazado en el poder a Juan Domingo Perón muerto meses antes en un tiempo de extrema violencia política y social. Específicamente en el decreto 261/75, Isabel se ordenó a las fuerzas armadas “neutralizar y/o aniquilar de los elementos subversivos en la provincia de Tucumán”, operativo que los militares llamaron “Operativo Independencia”. ​

Picón vivió toda su vida en San Miguel de Tucumán, muchos años cumpliendo tareas como personal no docente en una escuela secundaria publica. Y una de sus últimas apariciones públicas fue una carta dirigida al entonces jefe del Ejército, Roberto Bendini, en la que le pidió que se abstuviera de realizar homenajes institucionales a Viola. Picón recordaba que un homenaje a su marido en 2004 no había contado con la asistencia de Bendini, que unos días antes si había asistido a la inauguración del Museo de la Memoria.

Uno de los homenajes en la tumba del capitán humberto Viola, encabezados por su esposa en Tucumán.

Aunque adhería a la teoría de los dos demonios y sostenía que en relación a la violencia política de los ’70 “se contaba la mitad de la historia”, Picón era duramente crítica de la represión militar y el aberrante terrorismo de Estado

“Me parece un espanto todo eso”, decía sobre las presuntas represalias que se habrían tomado contra presuntos miembros del ERP luego de la muerte de su esposo. Al respecto sostenía que “cuando saco la bandera lo hago por mis muertos, no me interesa hacer política, soy de los moderados”. Su hija Luciana nació cinco meses después del ataque a su familia, y vive en Tucumán, al igual que María Fernanda. Se había vuelto a casar y en 1976 había tenido a su cuarta hija, Agustina, que vive en Buenos Aires.

HB