Pese al mayor freno a la devaluación, el Gobierno aún no logra contener la inflación

El tipo de cambio oficial cerró mayo con un alza del 1,25%, la menor desde enero de 2020 (había subido apenas 0,7%) cuando recién comenzaba la gestión de Alberto Fernández y el Presidente sostenía que el dólar a $60 se mantenía en “un valor razonable” tras dos años de abrupta devaluación del peso.Medido por el…

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El tipo de cambio oficial cerró mayo con un alza del 1,25%, la menor desde enero de 2020 (había subido apenas 0,7%) cuando recién comenzaba la gestión de Alberto Fernández y el Presidente sostenía que el dólar a $60 se mantenía en “un valor razonable” tras dos años de abrupta devaluación del peso.

Medido por el dólar comercial (el que cobran los exportadores -en muchos casos tras la deducción de entre 5 y 33% de las retenciones- o el que pagan los importadores), subió de $93,56 a $94,73 (es decir, $1,17) entre la última rueda de abril y la de mayo, lo que implica la actualización punta a punta ya mencionada y por debajo del 1,70% que tuvo en abril o la del 2,5% que había mostrado en igual mes de 2020, cuando ya regían a pleno también las restricciones por la pandemia (casi como ahora).

“La divisa americana cerró el mes con un alza de solo el 1,25 %. en una jornada en la que el BCRA no habría tenido intervención sobre el mercado, según diferentes operadores y en la que el volumen operado cayó 42% por impacto de un feriado en Estados Unidos”, reseñó Sebastián Centurión, de ABC Mercado de Cambios.

El Banco Central (BCRA) fue ajustando a la baja el ritmo de ajuste del tipo de cambio para cumplir con la estrategia antiinflacionaria que impulsó el ministro de Economía, Martín Guzmán, desde comienzos de febrero pasado, al definir una estrategia que profundizó con el correr de los meses, aunque ya quedó claro que no aportó para frenar la inercia indexatoria de la economía.

“En lo que va del año el dólar mayorista acumula una suba del 12,57%”, apuntó hoy el operador Gustavo Quintana.

Ese dato contrasta con la suba de 21 puntos que acumula la inflación general en igual período (17,6% hasta abril ya confirmado) o la del 26% (21,9% a abril) que promedian los precios mayoristas, empujados básicamente por los ajustes en los precios de productos nacionales, ya que los de productos importados se movieron un tercio menos.

“La tasa de depreciación va a ir cayendo porque hay una coordinación entre las políticas que lleva adelante Economía y las que lleva adelante el Banco Central”, había anticipado Guzmán en el verano pasado en distintas reuniones con empresarios y representantes sindicales, una indicación que luego del presidente del BCRA, Miguel Pesce, cumplió a rajatabla. Fue porque descubrió que el menor ajuste no entorpecía la oferta de divisas, sino que hasta podía potenciarla al volverse dicha tasa menos rentable que el interés por estar en pesos y -en especial- tras comprobar que la tendencia alcista de los precios de los granos en el mercado internacional terminaba de compensar todo.

Eso quedó demostrado en los saldos compradores cada vez mayores que mes a mes pudo mostrar el BCRA que, incluso, cerró hoy el mejor mayo en materia de compras de divisas desde que se llevan estadísticas oficiales en el MULC al alzarse con US$2090 millones, lo que le permitió ampliar muy oportunamente el acumulado en el año hasta los US$5730 millones, justo cuando la Argentina está a sólo dos meses de iniciar los pagos de su deuda reestructurada y enfrenta a la vez un cronograma de pago con organismos internacionales.

Empero, la estrategia ya hizo resignar al peso 5,5 puntos porcentuales de competitividad en 4 meses, según el índice de tipo de cambio real multilateral, aunque dicho encarecimiento fue aliviado por la tendencia a la recuperación que mostró en los últimos meses el real en Brasil y el abaratamiento que tuvo en el mismo lapso el dólar estadounidense a nivel global.

“Durante abril y mayo, el Dólar Index retrocedió prácticamente todo lo que había recuperado durante el primer trimestre. Bajó de 93,12 a 89,59, aunque ahora aparecen señales técnicas de una corrección”, indicó esta mañana un informe de mercados globales de Invertir en Bolsa (IEB). De ser así, un factor que hasta aquí jugó para amortiguar la apreciación del peso dejaría de aportar en ese sentido y cuando la inflación aquí no da tregua.

Mantener al dólar oficial en progresivo atraso respecto del ritmo de actualización de los precios no es sostenible en el tiempo, advierten los analistas, por el impacto que tiene en la ya frágil situación patrimonial del Central.

“La tasa que la entidad paga por sus pasivos remunerados va del 31 al 34,5% anual, en el caso de los pases, y llega al 38% en el caso de las Leliq, por mucho que ahora busquen que los bancos desarmen una parte y las reemplacen por bonos del Tesoro”. El mercado nota que esa lógica no es sostenible y se va corriendo hacia posiciones especulativas”, explica Ricardo Delgado, de Analytica. Ese desigual ritmo de ajuste de su principal activo (compuesto por las reservas) y su más oneroso pasivo no es sustentable.

Eso lo nota el mercado, por lo que no sorprende que las brechas cambiarias se hayan ampliado unos 8 puntos en el último mes (están en el 69% para el dólar Bolsa y el blue y en el 75% para el CCL) pese a los ingentes esfuerzos oficiales para tratar de mantenerlas a raya.

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