El increíble final en el rugby francés: un clásico que definió un ascenso con patadas debajo de los palos

El diario Midi Olympique había anticipado el encuentro entre Biarritz y Bayonne como “el partido del año”. El mismo fin de semana que arrancaban los playoff del Top 14 con el derbi parisino entre Racing 92 y el Stade Francais, más un interesante choque entre Clermont y Bordeaux Begles, la tapa de uno de los…

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El diario Midi Olympique había anticipado el encuentro entre Biarritz y Bayonne como “el partido del año”. El mismo fin de semana que arrancaban los playoff del Top 14 con el derbi parisino entre Racing 92 y el Stade Francais, más un interesante choque entre Clermont y Bordeaux Begles, la tapa de uno de los diarios deportivos más importantes de Francia fue la previa del repechaje que definía quien jugaba en la primera división y quien en la segunda categoría la siguiente temporada. No era un partido más.

El clásico vasco se juega desde 1908. Es una de las grandes rivalidades del rugby de Francia y seguramente el que se vive con más euforia. Una ciudad culturalmente muy pasional y fanática del rugby, que el sábado tuvo la jornada más importante en 133 años de historia. Bayonne había terminado 13° en el Top 14 y visitaba a Biarritz, tercero en la tabla general del PRO D2. El fin de semana anterior había perdido la chance de un ascenso directo y tuvo que afrontar el duelo ante su vecino rival. A todo o nada. Un partido único en la cancha del equipo que venía de la segunda división con un máximo de 5.000 personas, según estableció en los protocolos el gobierno francés.

La tensión que se vivió en la previa y en las tribunas se trasladó al campo de juego: dos equipos nerviosos, imprecisos, que tuvieron complicaciones para encontrar espacios. Los dos se hicieron fuertes en defensa y hubo muchos roces durante los 100 minutos que duró el encuentro. En los 80´ terminó empatado 3-3. En el tiempo extra tampoco se sacaron diferencias y anotaron un penal por lado para el 6-6 final. El reglamento marca que, si persiste la igualdad, se tiene que definir con cinco conversiones por equipo desde la línea de 25 metros. Una especie de tanda de penales, algo que no se vivía en las grandes competencias desde la temporada 2008/2009, con Leicester Tigers y Cardiff Blues como protagonistas en la Copa de Europa.

Festejo de los suplentes de Biarritz

En la primera tanda acertaron todos, pero cuando empezó el mano a mano Americ Luc, wing de Bayonne, desvió su disparo por un costado. Seguramente Steffon Armitage nunca imaginó estar en la situación que estuvo el sábado. El tercera línea vistió la camiseta de Inglaterra, fue campeón de Europa con el Toulon y a los 35 años es el capitán del equipo vasco. Fue el primer forward que agarró la pelota, la metió por el medio y desató la locura de toda la gente que se olvidó de los protocolos sanitarios e invadió la cancha.

Así se intenso y apretado fue el partido decisivo entre Biarritz y BayonneAgencia AFP – AFP

Bayonne, que contó con el argentino Mariano Galarza entre los titulares, había arrancado bien la temporada del Top 14, se cayó en el último tramo y le tocó sufrir el descenso en manos de su rival de toda la vida.

Biarritz es un club con una gran historia en Francia, campeón en cinco oportunidades del Top 14 y finalista de Europa en 2006 y 2010. En 2014 bajó a la segunda división, pasó un tiempo sin encontrar el rumbo y le costó siete años volver. Nunca se hubieran imaginado un regreso mejor.

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