Beccacece y su revancha: del ”corazón” en Independiente al elogio de Menotti en un bar y el triunfo del ”anti proyecto” de Defensa y Justicia

Sebastián Beccacece tiene 40 años. Desde hace seis temporadas, el fútbol juega con su personalidad extravertida. Audaz y controvertido, desatado y polémico, es un buen entrenador, pero ese concepto queda a un lado por sus eléctricas caminatas detrás de la línea del campo de juego, por su cabellera, por su vestimenta. Rarezas de nuestro medio.…

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Sebastián Beccacece tiene 40 años. Desde hace seis temporadas, el fútbol juega con su personalidad extravertida. Audaz y controvertido, desatado y polémico, es un buen entrenador, pero ese concepto queda a un lado por sus eléctricas caminatas detrás de la línea del campo de juego, por su cabellera, por su vestimenta. Rarezas de nuestro medio. Protagonista del escándalo interno del Mundial de Rusia, pasó de Independiente a Racing sin temblarle la voz y, ahora, de vuelta en Defensa y Justicia, en su casa adoptiva, acaba de conquistar su primer título: la Recopa Sudamericana.

“Al tener menor exposición se trabaja más tranquilo. A veces se habla de mi ropa, de mi pelo… Yo tengo la tranquilidad del vínculo con los futbolistas. Tengo un montón de mensajes de ex jugadores míos, eso es lo que me llena el alma. Yo busco la credibilidad de manera incansable, que es lo que me da la posibilidad de estar en un quinto año consecutivo en una liga tan competitiva como la nuestra. Me formé en Perú y en Chile, y venir como entrenador a la Argentina a los 34 años y posicionarme en un medio tan competitivo y salvaje como el nuestro…”, cuenta el entrenador del Halcón, que pasó del digno sótano del ascenso a la cúspide internacional: esta estrella, conseguida anoche por penales frente a Palmeiras, en Brasil (4-3, luego del inesperado 2-1), es la segunda en apenas tres meses, luego de la Sudamericana lograda por Hernán Crespo.

El resumen del gran triunfo

La línea de conducta de Defensa es todo un éxito: se nutre del descarte de los poderosos y apuesta a técnicos audaces, que se inclinan por la posesión y el concepto de la audacia. “Es difícil consagrarse. A mí me tocó acompañar a Jorge en la ‘U’ y en la selección de Chile, salir campeón es muy lindo. Siempre estuve cerca, aquel Defensa y Justicia estuvo cerca, porque enamoró al fútbol argentino. Una vez me encontré en un restaurante con el Flaco Menotti [César Luis], me invitó a su mesa y me dijo algo que ‘lo mejor que había visto en todo este tiempo en el fútbol argentino había sido ese Defensa y Justicia de 2019’”, explica el DT, en una charla con ESPN.

Jorge es Sampaoli, con quien compartió sueños y desplantes, en Chile y en la Argentina. Menotti es el César, una enciclopedia de nuestro medio. A los 61 años, Sampaoli dirige Marsella. A los 82, Menotti se desempeña como Director de Selecciones. Beccacece regresó a Florencio Varela, en donde logró el subcampeonato del título de Racing en 2019. Era un equipo noble. Independiente fue un retroceso: apenas dirigió 16 encuentros. Atrevido, pasó a Racing, en donde dejó una imagen mejor, pero lejos de su propia realidad.

La unión hace la fuerza: Defensa y Justicia se hizo grande en AméricaUESLEI MARCELINO – POOL

“El 90 por ciento de las cosas que se dijeron cuando estuve en Independiente y Racing fue falso. Al no contestar, lo terminé aceptando, porque hubo ciertos patrones que se repitieron. En Racing dejé un gran vínculo y tuve un año extraordinario. Hicimos una gran primera etapa de grupos en la copa, éramos el equipo que dispuso de más remates, eliminamos al último campeón… fue una campaña digna”, sentenció el joven entrenador, que en el sur profundo, en el silencio, juega con otras cartas. Tal vez la exposición lo confunde, lo corre de su eje.

“Se instalaron cosas que no son ciertas. Me fui con quien me trajo (por Diego Milito). Fui cuestionado por volver a Defensa, porque es como si fuera contra natura…, es como si esperaran el paso hacia otros equipos, pero para mí, el lugar lo hace uno, desde la credibilidad. Sentí que tenía que pasar de Independiente a Racing, porque sentía que debía estar ahí. En Independiente no conecté, pero lo intenté de corazón”, asumió el DT, que disfruta, como todos en el pago chico, de los cimientos que se construyen todos los días, más allá de ayudas empresariales.

La felicidad de Defensa y Justicia, campeón en una noche inolvidable en Brasilia ante un gigante como PalmeirasUeslei Marcelino – Pool Reuters

El 14 de mayo de 2014 Defensa y Justicia ascendió a la Primera División. Y no para de avanzar. Se está creando un predio para las divisiones menores, el estadio (y el campo de juego), reflejan una historia añeja en primera división, hay planes serios de nutrición, las salas de recreación son de excepción. “En Defensa y Justicia se pueden ir jugadores, venir otros y nada cambia. Lo mismo con los entrenadores, se fue Hernán Crespo, llegó Beccacece y se siguió trabajando para lograr cosas históricas”, analizó Braian Romero. El proyecto y… el anti proyecto: la identidad del estilo, más allá del cambio de entrenadores, se mantiene. Sin embargo, cada seis meses el plantel se rearma. Empieza de 0. Y casi todos los nuevos intérpretes (corridos de la escena por los poderosos) se integran y rinden.

Cuando mereció golear a Boca… y perdió

Ezequiel Unsain no solo es el capitán: de prosa depurada al hablar, culto y preparado, suele instalarse en el cielo y en el infierno futbolero. Capaz de cometer un desliz como salvar un campeonato. Capaz de cometer un penal infantil y evitarlo con las manos más grandes de nuestro medio. Sin espacio en Newell’s, llegó a Defensa en 2017.

“Nosotros no vamos más rápido de cómo debemos ir. Vamos paso a paso. En todos los procesos siempre hemos apelado a lo mismo, a ir escalando de a poquito para ir consiguiendo cosas. Con humildad. Lograr dos estrellas con este escudo en tan poco tiempo es inimaginable. Estamos obligados a reinventarnos”, fue su reflexión.

El histórico clásico de Avellaneda, con Beccacece en el foco

Walter Bou extraña a Boca y hasta cuando le convierte un gol, se lamenta. Braian Romero se consagra como estrella en la Sudamericana e inmediatamente se refiere a su pasado doloroso en Independiente. Enzo Fernández, un pichón de crack de 20 años, no tiene lugar en River y en Varela se transforma. Raúl Loaiza falla en San Lorenzo y ahora se reinventa. La lista es interminable. Hasta hay casos inversos: Adonis Frías –un zaguero con una personalidad arrolladora– nació en Defensa, pero el salto lo dio en… Los Andes. Volvió y ganó.

Todos ganan cuando reabren las puertas del renovado estadio Norberto Tomaghello. “Sabía que tenía que volver. Lo sabía íntimamente. Y no me equivoqué”. La rúbrica es de Beccacece.

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