Barcelona elige presidente, y con ello, Lionel Messi empieza a resolver su futuro

Lionel Messi terminó muy mal con el último presidente de Barcelona elegido en las urnas. Sus discrepancias con Josep María Bartomeu –que en la semana pasó una noche en un calabozo por irregularidades en su mandato– empezaron por la gestión deportiva e hicieron eclosión cuando el dirigente hizo valer una cláusula contractual para impedirle su…

Lionel Messi terminó muy mal con el último presidente de Barcelona elegido en las urnas. Sus discrepancias con Josep María Bartomeu –que en la semana pasó una noche en un calabozo por irregularidades en su mandato– empezaron por la gestión deportiva e hicieron eclosión cuando el dirigente hizo valer una cláusula contractual para impedirle su salida en agosto último. Fue el peor momento del rosarino en sus 20 años en el club.

El futuro de Messi sigue en el aire. Públicamente el 10 no muestra las cartas sobre lo que hará a partir de junio, pero al menos desde este domingo tendrá un nuevo presidente como interlocutor para discutirlo. Para ponerse de acuerdo o para cerrar una etapa gloriosa y vestir otra camiseta cuando ya habrá cumplido 34 años. Como era de esperar, el capitán no jugó políticamente para ningún candidato, se mantuvo al margen.

Mientras en la cancha a Messi se volvió a verlo enchufado durante la victoria por 2-0 frente a Osasuna, con gestos y expresiones corporales que transmiten ganas, este domingo sumará un elemento de juicio muy importante con el veredicto de los comicios. Barcelona celebrará las elecciones con tres postulantes: Joan Laporta, Víctor Font y Toni Freixa.

Más de 20.000 socios ya emitieron sus votos por correo, variante a la que se recurrió por la pandemia. Como no podía ser de otra manera, los tres candidatos se refirieron a Messi durante la campaña. Según las encuestas, Laporta (presidente entre 2003 y 2010) es el que tiene mayor intención de voto. También es el que construyó una relación de más cercanía con Leo, que debutó en primera durante su mandato, en el que dio comienzo el espectacular ciclo de Pep Guardiola.

Carismático y más extrovertido que sus dos rivales, Laporta dijo en una de las tantas entrevistas que a la continuidad de Messi la solucionaba “con un asado”. Y si lograra reunirlo junto a una parrilla, su estrategia sería la siguiente: “Lo primero que hay que hacer con Messi es darle cariño, que se sienta querido. Conmigo tendrá un presidente que va a luchar hasta donde sea para que acabe su carrera deportiva por todo lo alto. Messi y su entorno me dijeron algo que me llena de orgullo: «Todo los que nos has dicho, lo has cumplido»“.

Los tres candidatos a la presidencia de Barcelona: Laporta, Freixa y Font.

Font expuso: “Messi toma sus decisiones en función de quién le merece más credibilidad y con base en un proyecto deportivo ganador. Y en este contexto, ¿quién tiene más credibilidad? ¿Xavi [hipotético director deportivo] o un ex presidente [Laporta]? Tengo claro cuál de las dos cartas lo convence más”.

Freixa hizo una expresión de deseos: “Tengo la ilusión de que continúe. Está en condiciones de seguir rindiendo. No es justo que se marche del Barça después de una temporada sin público. El vínculo que tiene con el club no puede acabar de manera traumática después de lo que pasó con el burofax. Quiero saber qué expectativas tiene”.

Más allá del futuro institucional, hay cuestiones futbolísticas que parecen inmunes a las crisis de los despachos y a los cambios de presidentes. En cualquier contexto, de fondo aparecerá la conexión Lionel Messi-Jordi Alba para darle una alegría a Barcelona. Después de varios años de una sociedad por la derecha con Dani Alves, el rosarino lleva largo tiempo de entendimiento sin mirarse con el español que trepa por el carril izquierdo. Por esa vía, una vez más, llegó el primer gol del 2-0 a Osasuna. El rosarino cruzó la asistencia desde la zona central y Alba definió con un furioso zurdazo para anotar su tercer tanto en esta liga española, en la que registra cinco pases-gol.

Messi hizo las dos asistencias, a Alba y Moriba, en el 2-0 de Barcelona a Osasuna.AFP – AFP

Aunque suene extraño y contradictorio, Barcelona respira un nuevo optimismo, a pesar de que el miércoles próximo debería quedar sentenciada su eliminación en los octavos de final de la Champions League, su gran desvelo desde que la ganó por última vez, en 2015. Remontar en el Parque de los Príncipes el 1-4 de la ida ante Paris Saint-Germain se asemeja mucho a una quimera, aun en este momento positivo, mérito de un Ronald Koeman que asimiló y supo acomodarse a las numerosas turbulencias del club.

En otra época de Barcelona, una clasificación para la final de la Copa del Rey y una fatigosa persecución al puntero de la liga de España habrían representado un botín escaso. Ahora, con dos partidos más, el conjunto culé quedó a dos puntos del líder, Atlético de Madrid, que hoy recibe a Real Madrid (a cinco unidades, con un cotejo más). Ahora, Barcelona es la manifestación de un equipo que muestra orgullo competitivo y no se deja arrastrar por la inercia, condicionado por las largas ausencias de los lesionados Gerard Piqué, Ansu Fati, Philippe Coutinho, Sergi Roberto y Ronald Araujo.

Camino a una decadencia que se insinuaba inevitable, la mixtura que ensayó Koeman entre lo que queda de la vieja guardia y los juveniles que se asoman, revitalizó a Barcelona, que en la liga suma 13 triunfos y tres empates en los últimos 16 partidos. No pierde desde el 5 de diciembre, en un 1-2 contra Cádiz, un recién ascendido que le quitó cuatro puntos en los dos encuentros del calendario.

Messi sigue siendo indispensable; Alba, Piqué –cuando puede jugar– y Busquets están mostrando que quienes quieren jubilarlos deberán esperar un poco más. Marc Ter Stegen es el salvador de una defensa que no siempre ofrece todas las garantías. Ante Osasuna evitó tres goles; el activo Jonathan Calleri intentó sorprenderlo con un remate desde atrás de la mitad de la cancha y tres cabezazos (dos salieron desviados). Y las promesas aprovechan sus oportunidades. Estaba haciéndolo Ansu Fati hasta que se lesionó. Pedri se ganó la titularidad con técnica y sacrificio. Y en el estadio El Sadar se le dio la bienvenida a Ilaix Moriba, volante de 18 años nacido en Guinea, con un aire a Paul Pogba.

Cuando debutó hace menos de un mes frente a Alavés, Moriba se sintió emocionado por haber recibido un pase de Messi. Este sábado hizo buena una asistencia de Leo al enganchar ante un rival y sacar un zurdazo desde fuera del área para el 2-0. La felicidad no le entraba en el rostro al recibir los abrazos de sus compañeros. Messi fue el primero en auparse al guineano en el festejo. Se subió al futuro futbolístico de Barcelona. Falta saber si también lo hará a la propuesta del nuevo presidente.

Más información