Coronavirus: El drama de los que mueren solos en su casa

“Hoteles alojamiento y estadios de básquet como hospitales de campaña, donde moriremos mirándonos en el espejo del techo o frente a una tribuna vacía”. Esto escribía hace una semana Pedro Mairal, refiriéndose a uno de los dramas colaterales de la pandemia: la soledad. Por el miedo al contagio, la mayoría de la gente que se…

Coronavirus: El drama de los que mueren solos en su casa

“Hoteles alojamiento y estadios de básquet como hospitales de campaña, donde moriremos mirándonos en el espejo del techo o frente a una tribuna vacía”. Esto escribía hace una semana Pedro Mairal, refiriéndose a uno de los dramas colaterales de la pandemia: la soledad. Por el miedo al contagio, la mayoría de la gente que se interna en hospitales y sanatorios lo hace sola y sus familiares no pueden acompañarlos. Un enfermero de la Lombardía, la zona de Italia más afectada por el coronavirus, confesaba a la BBC días pasados que lo que más lo conmovía era ver a la gente pasar en soledad los últimos momentos de su vida.

Pero otros tipos de soledad está preocupando y mucho a las autoridades en todo el mundo: la gente que muere sola en sus hogares, aislados por padecer coronavirus o víctimas de cualquier otra enfermedad. Sus conocidos o vecinos recién se dan cuenta cuando ya es demasiado tarde.

Según informó la agencia EFE, el servicio de bomberos da cuenta de un fenómeno en crecimiento en las ciudades de España. Al mismo tiempo que, desde el inicio de la pandemia, bajaron casi a cero los pedidos de auxilio por accidentes, crece el número de puertas que deben derribar para socorrer a quien vive dentro, alertados por vecinos o familiares.”Hay gente que está sola, no se les hospitaliza, llaman por teléfono y les dicen que se queden en sus casas y no les hacen la prueba. Acaban muriendo sin atención”, cuenta un bombero del Ayuntamiento de Madrid. “Ya no hay accidentes, ya no hay percances, el 85 % de las salidas son aperturas de puertas porque la gente se está muriendo sola en sus casas”.

En Nueva York, la mayor parte de la población adulta (alrededor de 1,7 millones), revela ese miedo: agonizar en el aislamiento de sus departamentos. Los especialistas señalan que este temor, dispara la ansiedad y el estrés en una población que ya se sabe expuesta como ninguna al riesgo de la enfermedad. “Vivimos bombardeados por el mensaje de que no debemos aislarnos y ahora nos están pidiendo que nos quedemos solos”, se quejó una neoyorquina de 75 años.

La cantidad de gente que vive sola en el mundo se duplicó en los últimos años. Estocolmo es la ciudad con más personas en esa situación, con el 60 por ciento de los habitantes. Le siguen países como Alemania, Holanda y Japón. En Buenos Aires, alrededor del 30 por ciento de los hogares corresponden a personas que son únicos habitantes de sus casas o departamentos.

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