Economista recomienda volver a gestionar una relación “de jerarquía” con China

El economista Gustavo Girado señaló que la Argentina debe volver “a gestionar una relación con China con la jerarquía que supo tener”, en el marco del nuevo tablero internacional que quedará como consecuencia del coronavirus. Girado, especialista en temas relacionados al comercio con China, entre otros aspectos, dijo que si bien el gobierno de Alberto…

Economista recomienda volver a gestionar una relación “de jerarquía” con China

El economista Gustavo Girado señaló que la Argentina debe volver “a gestionar una relación con China con la jerarquía que supo tener”, en el marco del nuevo tablero internacional que quedará como consecuencia del coronavirus.

Girado, especialista en temas relacionados al comercio con China, entre otros aspectos, dijo que si bien el gobierno de Alberto Fernández se mostró desde un principio más cercano al gigante asiático, el designado embajador, Luis María Keckler, aún no asumió formalmente el cargo.

En el plano externo indicó que “la diferencia entre la administración de Donald Trump y China aparece como una disputa comercial pero es solo la punta del iceberg. Lo que está detrás es una disputa mucho más importante que está más vinculada a cuestiones tecnológicas”, dijo el especialista en una entrevista con la agencia Télam. Girado es economista, Magister en Relaciones Internacionales y se desempeña como Director de la carrera de posgrado de Especialización en Estudios en China Contemporánea.

-Giraldo, ¿cómo queda la relación comercial internacional de acá en adelante?
– Lo que pueda pasar va a depender de cuánto más dure esto. Si se prolonga mucho el problema es más que mayúsculo porque la dependencia mutua entre las empresas que producen los productos es muy grande.

Si esto se extiende el que tenga más espalda es el que más va a aguantar. Si se terminase ahora, hay una caída del producto global muy importante y dos trimestres espantosos para todo el mundo, pero hay que ver qué pasa con los países tremendamente endeudados y con una economía en serias dificultades financieras como la Argentina. Afortunadamente vendemos comida y la gente sigue comiendo.

-¿Y el vínculo entre Estados Unidos y China?
-China ahora es el tercer exportador de capitales del mundo pero en el 2002 era el principal receptor. Desde hace dos años sale más dinero de China del que ingresa y ha generado sus propios unicornios como Huawei, entre otros. Empresas que disputan de igual a igual con las trasnacionales de Silicon Valley, quién va a ser el que diseñe las tecnologías que van a gobernar todo lo que reste de este siglo. La diferencia entre Trump y China aparece como una disputa comercial pero es sólo la punta del iceberg. Lo que está detrás es una pelea mucho más importante vinculada a cuestiones tecnológicas.

Si esto se extiende el que tenga más espalda es el que más va a aguantar (…) Afortunadamente vendemos comida y la gente sigue comiendo

-¿Qué relación debe tejer la Argentina y China después del COVID-19?
-Hasta el 2015 los gobiernos fueron muy aplicados para alcanzar una asociación estratégica integral, en el de Mauricio Macri, la relación fue más ambigua y decidió recostarse más en el hemisferio norte occidental para diseñar la política exterior.

Este Gobierno tiene una aspiración a retomar una relación que con el mundo sea más homogénea y reponer a China como un eje importante en los vínculos con Asia sin desestimar todo lo que se ha construido con Estados Unidos. Hay que volver a gestionar la relación con China con la jerarquía que supo tener.

-¿Las ventas se sostienen pese al Coronavirus?
-Nuestras ventas de soja se mantienen pero los chinos han hecho stock. Además este vínculo está mediatizado por Estados Unidos que vende lo mismo. Trump y Xi Jimpinp firmaron el acuerdo de Fase 1 el 20 de enero y eso trae como consecuencia que China se compromete a comprarle a los Estados Unidos una importante cantidad de productos que Argentina le vende.

Hay un cimbronazo para el futuro nuestro ya que aparece un competidor que no es fruto del mercado. Argentina le vende algo que sigue precisando pero deja de tener la importancia anterior porque aparecen otros competidores: Brasil, EEUU. Por eso, hace como 10 años, que no le podemos vender a China más cantidad que la que le vendemos.

– El escenario que deberá enfrentar Alberto Fernández con China presenta adversidades que no estaban hasta hace poco?.
– En los tres meses de este gobierno que se está consolidando, no ha podido desplegar sus verdaderas intenciones en las relaciones exteriores. No tenemos aún el embajador designado. Luis María Kreckler permanece en Suiza y aún no asumió. Tampoco hay un coordinador político, aún no se están armando las piezas para que el vínculo mejore y esto le va a comer casi el año, en un gobierno de 4 años es muy importante.

En la región las cosas no andan mejor. El Mercosur no ha decido una posición unánime respecto de qué se quiere hacer con China, y por el contrario China se aprovecha de esa debilidad y arregla con cada uno de forma individual.

En los tres meses de este gobierno que se está consolidando, no ha podido desplegar sus verdaderas intenciones en las relaciones exteriores

-¿Podría China ofrecer algún esquema de salvataje para la situación de la deuda argentina?
-No creo que suceda y en el caso que pasase no creo que fuese una salida porque se estaría cambiando la cara del acreedor. Ellos también prestan a una tasa de interés de mercado. Latinoamérica sigue siendo un espacio de influencia norteamericana, naturalmente, por disposición geográfica. SI China se presentase con la mano abierta con fondos para la Argentina se estaría metiendo en un espacio que ocupa EEUU y no es idea de China comprarse mayores problemas con ese país.

Veo más camino en el crédito directo, que la banca pública china se entrometa en la Argentina para ofrecer líneas de financiamiento, comerciales más que atender el tema de la deuda pública que lo ha hecho con los swaps.