La economía de Brasil tuvo el crecimiento más bajo de los últimos tres años

La economía de Brasil, principal socio comercial de la Argentina, creció 1,1% en 2019, el primer año del gobierno de Jair Bolsonaro, informó hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Fue el menor crecimiento de los últimos tres años, ya que el Producto Bruto Interno de Brasil había crecido 1,3% tanto en 2017…

La economía de Brasil tuvo el crecimiento más bajo de los últimos tres años

La economía de Brasil, principal socio comercial de la Argentina, creció 1,1% en 2019, el primer año del gobierno de Jair Bolsonaro, informó hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Fue el menor crecimiento de los últimos tres años, ya que el Producto Bruto Interno de Brasil había crecido 1,3% tanto en 2017 como en 2018, a la salida de la recesión de 2015 y 2016.

El crecimiento del 2019 estuvo dentro de lo proyectado por los analistas en diciembre último, y por encima del 0,84 por ciento que había apuntado el Banco Central el mes pasado.

El consumo de las familias creció 1,8 por ciento, la actividad agropecuaria 1,3%, la industria 0,5% y servicios 1,3%.

Así, la economía brasileña volvió a los niveles de 2013, cuando no había escándalos por corrupción, ni recesión, ni manifestaciones ni vaivenes institucionales.

Uno de los puntales fue el consumo de las familias, que aumentó 1,8 por ciento, y este dato es importante porque lo que gastan los hogares corresponde al 64% del cálculo de la muestra que Brasil usa para su índice de PBI.

De acuerdo con el IBGE, en esto influyó el crédito y la decisión del gobierno de liberar el fondo de garantías por tiempo de servicio (FGTS), un fondo que tienen los empleados registrados en caso de despido y que puede ser usado para cancelar deudas.

El ministro de Economía, Paulo Guedes, había iniciado 2019 pronosticando un crecimiento cercano al 2,5 por ciento, sobre todo porque apostaba a un impulso superior con la aprobación de la reforma jubilatoria, que ajustó las cuentas previsionales en busca de reducir el déficit del Estado.

La inversión creció por segundo año consecutivo, ya que en 2019 avanzó 2,2 por ciento, pero el último trimestre del año tuvo una caída del 3,3 por ciento.

Un dato alentador para el gobierno es el mejor resultado de la construcción civil luego de la quiebra o cese de actividad de gigantes de infraestructura por la Operación Lava Jato. La construcción por primera vez en cinco años subió y fue de 1,6 por ciento.

La industria extractivista cayó 1,1 por ciento afectada por las pérdidas del desastre de la rotura de un dique de la minera Vale en Minas Gerais, con al menos 249 muertos y un daño ambiental de grandes proporciones.

En el sector agrícola, el más destacado fue el cultivo de maíz, seguido por algodón, naranja y frijol.

Los resultados de la desaceleración general en el cuarto trimestre de 2019 indican que Brasil venía dejando de crecer antes del coronavirus y sus efectos, ya que China es su principal socio comercial.

El mercado financiero espera un crecimiento cercano a 2,2 por ciento en 2020, mientras que el gobierno prepara una agenda de privatizaciones que incluye la eléctrica Eletrobras, la mayor de América latina en su tipo, así como la empresa postal pública Correios, entre otras.

La exportación tuvo una caída del 2,5 por ciento respecto de 2018 y, por primera vez en 40 años Brasil, exportó más productos primarios que industrializados, como había arrojado la balanza comercial de 2019.