Habla el testigo que destapó la cueva de “la banda de los chetos”

por José Busaniche SIN MIEDO. Montes dice que denunció por el maltrato y la sospecha de lavado. Cree que hay empresarios y políticos vinculados. Foto: Cedoc “Estoy haciendo trámites en el Ersep porque me llegan boletas de luz de $8.000 y de agua de $6.700 y somos solos con mi señora. Vendí una parte de…

Habla el testigo que destapó la cueva de “la banda de los chetos”

por José Busaniche

SIN MIEDO. Montes dice que denunció por el maltrato y la sospecha de lavado. Cree que hay empresarios y políticos vinculados. Foto: Cedoc

“Estoy haciendo trámites en el Ersep porque me llegan boletas de luz de $8.000 y de agua de $6.700 y somos solos con mi señora. Vendí una parte de mi terreno así puedo pagar las deudas. Veremos qué nos dicen. No me voy a enganchar de la luz, pero voy a hacer los reclamos”. El que habla de su situación, una realidad con la que conviven miles de cordobeses, es Jorge Montes, el gendarme retirado que denunció hace 18 meses los movimientos sospechosos en las oficinas del complejo Vistalba, en avenida Laplace de Villa Belgrano, donde funcionaban la financiera ilegal de Martín Azar y Diego Sánchez y la más pequeña de Pablo Rueda y Joaquín Becerra. Para solventarse, Montes ofrece servicios de seguridad, vigilancia e investigaciones a urbanizaciones, barrios cerrados y empresas privadas y particulares. Hoy, por caso, trabaja prestando servicios en una urbanización en Carlos Paz y en otra en Mendiolaza, cercana a la localidad donde vive, en Unquillo. Allí, en 2015 fue candidato a intendente por el partido de Margarita Stolbizer.

“Yo nací en Córdoba capital. A los 13 años entré a trabajar en la zapatería Bruno. Viví un tiempo en los conventillos de calle Sucre y después me fui a la Marina, como cadete en la Escuela Naval Militar. Pero mi formación y mi escuela principal fue la Gendarmería. Allí me ayudaron mucho, primero como personal subalterno y después para ser oficial. Estuve en 11 provincias, desde el sur a Formosa”, remarca.

Cheque robado. Para recrear su participación en el caso que sacudió a buena parte del mundo empresarial, financiero y político de Córdoba, Montes se remonta casi 18 meses atrás. Y recuerda que todo empezó cuando una constructora lo contrató para cobrar una deuda de un cliente: “Fui varias veces, porque trataban mal, se escondían. Finalmente empezaron a pagar con cheques. Y en una oportunidad me dieron un cheque a 30 días. Lo llevé a la constructora, me pagaron la comisión y al tiempo me llaman porque el cheque volvió rebotado, por denuncia policial por robo. El cheque era por $62.800 o $68.200, no recuerdo. Cuando voy a hacer el reclamo al cliente de la constructora el tipo me dice: ´no me vengas a hacer quilombos, andá a verlo al Chino´, ´¿Quién es el Chino´, pregunto. ´El Chino de la calle Laplace´”.

La semana pasada PERFIL CORDOBA adelantó que el juez Alejandro Sánchez Freytes imputó a una séptima persona en el caso de las financieras ilegales: Nicolás Ferrer Juárez. ‘El Chino’, según lo conocen colegas y amigos, declaró ante la Afip que se dedica a ofrecer “servicios empresariales” e imitando a Azar, Sánchez y Rueda, también es monotributista, categoría D. “Entonces voy a buscarlo al lugar ese. Me llamó la atención que tenían muchas precauciones, había portero eléctrico y mucho lujo. Subo y estoy esperando que me atiendan. Se juntaron dos o tres más conmigo. Y yo estaba sentado y escuchaba la máquina contando dinero prrr prrr prrr (sic). Y otra cosa que me llamó la atención es que no había picaporte, quiere decir que solo se abre de adentro y había una cantidad de cámaras, en el ascensor, en el pasillo. Esperé como media hora y veía cómo le pagaba a uno, a otro, a otro. Me llaman: ´Usted, a ver el cheque. Esto no es nada…´ me dijo la chica que me atendió. Y como a propósito me puso delante una bolsa de consorcio llena de plata, como para taparme la boca. Puso plata en la máquina y me pagó. ´Quiere que le firme un recibo´, pregunté. No me hace falta´”, me dijo. Tras eso, Montes se quedó masticando bronca, pensando en el mal rato que había pasado, primero con quien emitió el cheque denunciado y después en las oficinas de Vistalba. Pero también se quedó con la certeza de que había visitado un lugar oscuro. “Yo en Gendarmería estudie sobre evasión y lavado de dinero y soy licenciado en Administración. Estaba seguro de que ahí había lavado de dinero. Las cosas que están bien, están a la vista. Las cosas que están mal, están escondidas”.

La pesquisa. Antes de dejar las instalaciones Montes agarró su celular y sacó fotos a las oficinas y al movimiento que veía. Después, se fue a Gendarmería, al Centro de Inteligencia, donde radicó la denuncia y aportó las pruebas. “A los 15 días me llamaron de la Fiscalía Federal. Volví a contar la historia y después volví a sacar más fotos. Pasé caminando por la vereda, saqué fotos de frente, de los accesos y de atrás”.

—¿Qué lo llevó a denunciarlos?


—Por un lado, el destrato que me dieron. Si uno va a un lugar así en un R12 no lo atienden, pero si va en una Q5 le ofrecen todo. Pero yo creo en la Justicia y en el estado de derecho. Entiendo que todo lo que podamos hacer para ayudar al Estado y a la Justicia hay que hacerlo. Yo no soy un justiciero o el vengador anónimo, pero cuando uno se entera de estas cosas hay que denunciar. No tengo miedo.

—¿Cree que hay gente importante vinculada a esta causa?


—Estoy seguro que hay empresarios poderosos y políticos. Todos sabemos, o la mayoría sabe, que existe la UFI, la Afip y un montón de controles y yo me pregunto en estos casos, dónde estaban. Si yo muevo más de $10 mil en el banco enseguida saltan los controles. Esto no termina acá, hay muchas cuevas funcionando así. Yo tengo dos en la mira.