Un problema de hace cuatro años ¿una de las razones de la reunión en casa de Tapia?

El cónclave se realizaba en la casa de Tapia, ubicada en Los Cardales, y el objetivo presuntamente fue el punto final de la Superliga y el nacimiento de la Liga Profesional Argentina En el año 2016, la Argentina venía de un par de años de alta competencia con la Selección y la inolvidable racha de…

Un problema de hace cuatro años ¿una de las razones de la reunión en casa de Tapia?

El cónclave se realizaba en la casa de Tapia, ubicada en Los Cardales, y el objetivo presuntamente fue el punto final de la Superliga y el nacimiento de la Liga Profesional Argentina

En el año 2016, la Argentina venía de un par de años de alta competencia con la Selección y la inolvidable racha de las tres finales perdidas: el Mundial de Brasil ante Alemania con Alejandro Sabella en el banco de suplentes, y las dos Copas América consecutivas habiéndolas perdido por penales ante Chile, con Gerardo Martino como DT. El ciclo del Tata ilusionaba con volver a pelear arriba en las Eliminatorias y Rusia 2018, pero tras la final en la Copa América Centenario y a un mes de los Juegos Olímpicos, el rosarino pegó el portazo.

Con una AFA en crisis -gobernada por la Comisión normalizadora– el Tata se encontraba con constantes trabas para poder conformar un Sub 23 competitivo para ir a disputar los Juegos Olímpicos de Río, y el desgaste lo terminó llevando a tomar la decisión de dejar la Selección. Tras los éxitos en 2004 y 2008 y la ausencia en 2012, Argentina llevó un equipo totalmente emparchado: Julio Olarticoechea -que estaba a cargo del Seleccionado femenino y era el único entrenador con contrato en AFA en ese momento- se hizo cargo del equipo y, luego de que la participación argentina estuviese en duda por la complicación para conseguir 18 futbolistas, Argentina terminó quedándose afuera en primera ronda por no haber podido ganarle a Honduras.

Han pasado tres años y medio de aquel momento donde el fútbol argentino tocó fondo. Hay muchas cosas que cambiaron: la AFA tiene a Tapia al mando, se volvió a armar un trabajo serio en las juveniles y la mayor vuelve a creer en un proyecto. Mientras, la Asociación intenta coexistir con la Superliga, que tiene un mandamás distinto pero está conformada prácticamente por los mismos clubes. Variaron algunos nombres de dirigentes, otros siguen siendo los mismos, pero la mayoría prioriza lo mismo: defender los intereses de su institución mientras puedan ajustarse al reglamento.

Y el reglamento es hoy un problema. Ni el Preolímpico ni los Juegos Olímpicos conllevan una obligación de dar a los jugadores a la Selección por no tratarse de competencias organizadas por la FIFA y, con la superposición de calendarios, los intereses chocan. Batista quería contar, por ejemplo, con Montiel, pero ni siquiera lo puso en la lista, y Valenti, a quien Lanús ya había avisado de antemano que no iba a ceder por falta de recambio. Tinelli declaró públicamente que iba a hablar con Tapia para no dar a Gaich y Herrera, amenazando con desatar un efecto dominó, pero el presi de la AFA convenció al de San Lorenzo, y más allá de lo de Valenti, la lista se mantuvo. No con la convocatoria ideal que hubiese querido Batista, pero se mantuvo.

Pero pasó que los dirigentes se avivaron que perderían a las figuras de sus equipos por cuatro fechas en la recta final de un campeonato que tiene a muchos prendidos en la pelea por el título y la clasificación a las copas internacionales, y a muchos otros en la pelea por mantener su categoría en la primera división del fútbol argentino.

Y cuando ya había un calendario aprobado por los propios representantes de los clubes, se dieron cuenta que lo mejor era postergar la reanudación de la Superliga, lo que desató una recordada reciente guerra de tres bandos: Superliga, AFA y los clubes.

A esta altura, nadie sabe qué pasará con el torneo. La interna promete más capítulos y la realidad es que los únicos responsables de terminar de una vez por todas con estas situaciones son los mismos dirigentes.

La Selección sub 23 comandada por Batista, en el preolímpico de Colombia se hizo con el campeonato y consiguió el pasaje a los JJ.OO de Tokio 2020, por lo que participará en la capital japonesa desde el 22 de julio… la misma fecha en la que comenzarán los octavos de final de los torneos de Conmebol: Libertadores y Sudamericana.

Racing, Defensa, River, Tigre, Boca, Atlético Tucumán, Argentinos, Vélez, Independiente, Unión, Huracán y Lanús podrían tener competencia internacional en simultáneo con los JJOO.

Pasó hace casi cuatro años para Río, pudo haber sido peor pero algo de ruido hizo en el Preolímpico, y, la historia tranquilamente podría repetirse para Tokio. ¿Es esta una de las razones que provocó la reunión de una docena de dirigentes en casa de Tapia hace un par de días?