Luna de Avellaneda. El club de barrio que resiste el desalojo desde hace 30 años

El club, ubicado en Moreno, comenzó con una cancha de fútbol en un terreno abandonado Crédito: Facebook Fc Aurora 27 de febrero de 2020  • 15:08 A fines de los 80 un grupo de vecinos de Moreno pidió permiso para armar una cancha de fútbol en un monte de pastizales. El dueño se lo otorgó…

Luna de Avellaneda. El club de barrio que resiste el desalojo desde hace 30 años

El club, ubicado en Moreno, comenzó con una cancha de fútbol en un terreno abandonado Crédito: Facebook Fc Aurora
27 de febrero de 2020  • 15:08

A
fines de los 80 un grupo de vecinos de
Moreno pidió permiso para armar una cancha de fútbol en un monte de pastizales. El dueño se lo otorgó y así, improvisadamente, en ese terreno abandonado comenzó a construirse el
club Aurora, en el que hoy juegan cerca de
250 chicos y 120 adultos, entre equipos de varones y de mujeres.

Desde ese momento a esta parte, el dueño original del terreno murió y una mujer
lo compró en un remate judicial. La posesión precaria del lugar hizo que el club siempre se mantuviera a la sombra de una amenaza o, al menos, de una duda: qué pasaría si algún día ese terreno fuera interesante para la industria inmobiliaria.

Aún así sus miembros lo hicieron crecer. Ahorraron dinero con bailes, kermesses, venta de pollos asados, campeonatos de truco, bingos, rifas y buffetes y de a poco fueron
sumando actividades, construyeron vestuarios, un pequeño salón y las bases para otro más grande.

“Moreno es un polvorín, un lugar difícil donde sacamos chicos de la calle, le damos un lugar. Además del deporte, trabajamos con una escuela cercana, damos clases de Educación Sexual Integral, les damos de comer a los chicos los domingos que hay partido”, cuenta a
LA NACION Nelson Orellana, secretario del club. De hecho,
Moreno es uno de los distritos del conurbano más afectados por la violencia asociada al narcotráfico.


En el club juegan cerca de 250 chicos y 120 adultos, entre varones y mujeres Crédito: Facebook Fc Aurora

Ese miedo tácito se volvió una amenaza concreta hace cuatro años, cuando la dueña del terreno, que no había tenido interés de venderlo hasta entonces, decidió lotear. El club -que, según Orellana, ocupa un sexto de la propiedad-
ofreció mudarse a la parcela menos valiosa o constituirse como “pulmón verde” del loteo, pero no hubo acuerdo y la disputa fue llevada a la Justicia.

En primera instancia, el club logró acreditar su presencia en el lugar previa a la compra y consiguió un fallo favorable, pero la dueña apeló y consiguió que fuera revisado. El 28 de octubre pasado,
la Justicia determinó que el club tenía 10 días para desalojar.

El abogado que representaba al club no les avisó y no solo no pudieron insistir con el tema en la Justicia, sino que se enteraron de la obligación para desalojar una vez que el plazo ya había vencido. Sin embargo, todavía nadie fue al club a exigirles que se retiren y ellos creen que ese día podría llegar en marzo, cuando la rutina judicial retome su dinamismo.


Además, de deportes, en el club tienen lugar clases de apoyo y de educación sexual Crédito: Facebook Fc Aurora

“La mujer
compró el terreno con la gente adentro, como en el cuento El trueno entre las hojas, de Augusto Roa Bastos”, dice Orellana, que se crió en el club y hoy es profesor de Literatura en un colegio secundario. “Yo sé lo importante que es el club para los chicos porque lo fue también para mí”, agrega.

“Yo vengo de una familia de ocho hermanos -narra-. Vivíamos en Constitución, pero en 1979, en el marco del plan de
erradicación de villas del jefe de Gobierno porteño Osvaldo Cacciatore, nos mudaron a Villa Lugano y luego a Moreno. En 1986, cuando yo tenía 12 años, mi papá se murió y mi mamá tuvo que salir a trabajar en casas de familia, en limpieza.
El lugar que encontramos con mis hermanos fue el club“.


El 4 de enero organizaron su primera marcha para exigir una solución Crédito: Facebook Fc Aurora

Consultada por
LA NACION, la intendenta de Moreno,
Mariel Fernández, dijo que están trabajando para
reubicar a Aurora en otro lugar del municipio. Algunos días atrás Fernández, que asumió en diciembre pasado,
dijo en un programa de LN+ que “en Moreno hay muchísimo hambre”, y aseguró que “hay chicos que comen cartón”.

Un domingo reciente, de casualidad, Orellana encontró en la televisión la película
Luna de Avellaneda, dirigida por Juan José Campanella, que cuenta la historia de un club social y deportivo que, como Aurora, corre riesgo de cerrar. “Me mató, porque a nosotros nos está pasando algo parecido. Los chicos están muy tristes; es su espacio, su lugar. Hay gente en situaciones tremendas en cuanto a lo económico y social que en el club encuentran un refugio”, dice Orellana.


Los miembros del club están dispuestos a mudarse a otro lugar Crédito: Facebook Fc Aurora

El sábado 4 de enero, el club organizó su primera
marcha por el barrio para pedir alguna solución al problema. Chicos y grandes marcharon con globos naranjas, verdes y blancos, los colores de Aurora, y una pancarta hecha entre todos que decía:
“Los clubes de barrio no pueden desaparecer”.

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