Murió el inventor del código Konami, el truco más famoso de la historia de los videojuegos: funciona hasta en Netflix

Arriba, arriba, abajo, abajo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, B, A. Es el truco o cheat más famoso de la historia de los videojuegos: el código Konami. Su creador, Kazuhisa Hashimoto, lo creó hace 35 años y lo hizo fácil para poder recordarlo él mismo. A pesar de que murió este miércoles, la secuencia sigue vigente aún en juegos de…

Murió el inventor del código Konami, el truco más famoso de la historia de los videojuegos: funciona hasta en Netflix

Arriba, arriba, abajo, abajo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, B, A. Es el truco o cheat más famoso de la historia de los videojuegos: el código Konami. Su creador, Kazuhisa Hashimoto, lo creó hace 35 años y lo hizo fácil para poder recordarlo él mismo. A pesar de que murió este miércoles, la secuencia sigue vigente aún en juegos de esta generación y en otros ámbitos: Facebook, Netflix, Google y hasta la revista Vogue lo usaron.

Todo empezó con Gradius, un juego “matamarcianos” de 1985 que Konami lanzó en los arcades. Hashimoto, el programador de la versión de NES del juego, se cansó de la altísima dificultad del juego. Juego que él mismo había desarrollado, por cierto.

En este shoot ‘em up se manejaba una nave interdimensional llamada Vic Viper. Y es cierto que el juego se iba tornando cada vez más difícil. Por eso, el código le daba al jugador todas las mejoras (power-ups) que se obtenían de manera gradual.

Así se introducía el código y se veía el juego luego de tener todos los power-ups.

Código Konami: Gradius, el primero en usarlo. (Konami)

Algunas variantes incluyen el “start” al final, pero esto en rigor no es parte del código sino una instrucción para arrancar a jugar. Una variante sumó “select-start” al final de la secuencia.

Más tarde, otros juegos empezaron a usar el código: Contra, Castlevania, Teenage Mutant Ninja Turtles, Dance Dance Revolution, Metal Gear, Silent Hill, Rocket Knight, Zone of the Enders o Yu-Gi-Oh!

Todos ellos desbloquean trucos o “trampas” (traducción de “cheat” del inglés), o hasta personajes ocultos.

Código Konami: un ícono en la historia de los videojuegos.

En una entrevista en 2003 Hashimoto contó cómo se le ocurrió el código. Mientras trabajaba en el port (adaptación) de la versión de arcade a la de NES: “Tenía una persona en mi equipo que jugaba la versión arcade. Y la verdad que era muy difícil. Yo no había jugado demasiado esa versión y la verdad no podía ganar el juego. Así que se me ocurrió inventar el código”.

“Como yo era el único que lo iba a usar, pensé una secuencia que pudiese memorizar. Me aseguré que fuera fácil. El juego se desarrolló en un año y medio, aproximadamente, y en ese momento, adaptarlo era como un rompecabezas”, agregó, en una entrevista que recuperó el medio Engadget.

Gradius fue lanzado en Norteamérica y Europa como Nemesis, pero en su formato arcade mantuvo su nombre original. Se puede jugar en compilaciones actuales de la empresa japonesa como Konami Classic Series: Arcade Hits.

Gradius. (NES)

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El código Konami fuera de los videojuegos

El código pasó a ser una parte importante de la cultura gamer, a tal punto que aparece en películas como Wreck it Ralph o Sonic Boom.

Algunos programas también lo usaron: la aplicación de Netflix lo tiene por default -con una variante- en las Smart TV para configurar la cuenta del dispositivo. Facebook lo tuvo por un tiempo como un easter egg que hacía brillar la pantalla. Google Hangouts, el chat asociado a gmail de Google, permitía cambiar el color del fondo del sistema de mensajería con este código.

El sitio de la revista Vogue en el Reino Unido también lo aplicó un tiempo: hacía aparecer un velocirraptor con distintos modelos de sombreros.

También se convirtió en memes, remeras, tazas y cualquier variante que se pueda imaginar.

Tazas, memes, remeras: todo lo que se pueda imaginar, existe con el código Konami.

Al día de hoy, siempre hay algún cheat hunter que, lo primero que hace, es introducir el Código Konami.

35 años después, todavía funciona.

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