Sebastián Simonet, recargado: entre su retiro y el futuro del handball nacional, asume nuevos roles y apunta a Tokio

Tokio 2020 es su gran motivación para entrenarse Si siempre trató de disfrutar, su último año como Gladiador activo no será la excepción. La medalla dorada obtenida en los últimos Juegos Panamericanos le dio una ‘fichita más’, porque le permitirá prolongar su carrera en la selección de handball. Sabe de trabajo y sacrificio, como también…

Sebastián Simonet, recargado: entre su retiro y el futuro del handball nacional, asume nuevos roles y apunta a Tokio

Tokio 2020 es su gran motivación para entrenarse

Si siempre trató de disfrutar, su último año como
Gladiador activo no será la excepción.
La medalla dorada obtenida en los últimos Juegos Panamericanos le dio una ‘fichita más’, porque le permitirá prolongar su carrera en la selección de handball. Sabe de trabajo y sacrificio, como también de entrega y de coraje. Resistió malos momentos y festejó los buenos.

Hoy, a sus 33 años,
Sebastián Simonet coloca la salud mental por encima de todo y se catapulta al sueño de los
Juegos Olímpicos de Tokio. Es que justamente, esa victoria en la final ante Chile en Lima 2019 le dejó el crédito abierto para dar su última función en la gran cita, por eso es que se entrena, apuesta y juega, tanto adentro como afuera de la cancha.

El mayor de los hermanos Simonet emigró en 2005 rumbo a Arrate (España), con sus ganas, ilusiones y su chispa por encontrar su mejor versión. Hoy, vuelve con una maleta cargada de experiencia, conocimientos y una visión diferente respecto de este deporte que lo cautivó. Pero para poder considerarse un jugador de elite, debió vivir situaciones duras, ásperas, como aquellos largos meses sin ver a su familia, compartir apenas dos días a su hija recién nacida y tener que viajar nuevamente a jugar, vuelos, esperas, horas en soledad..

Simonet analizó todo lo que venía atravesando y en enero su cabeza dijo basta. Pensó, repensó y planteó diversos escenarios junto a Florencia, su mujer, acerca de cuál sería el camino más sano para andar, hasta que todo apuntó a Buenos Aires.


Simonet no oculta su emoción cuando escucha el Himno Nacional antes de los partidos Crédito: Rodrigo Néspolo

Con 175 batallas con la camiseta de la selección argentina de handball, hoy se sitúa en un escenario diferente. El disfrute y la familia marcan su calendario, pero también acompañan su exigente rutina, que incluye cuatro sesiones de gimnasio por semana, cinco de entrenamientos y el sábado de partidos. Volvió a jugar para SAG de Villa Ballester (y salió campeón), el club de su adolescencia, disputó el Nacional de clubes con el conjunto cordobés de Alta Gracia, se entrena con el equipo argentino y además motivó la creación de la Comisión de Atletas dentro de la Confederación. Lejos de quedarse quieto avanza, busca y proyecta.

“Creo que tantos años jugando afuera me dieron un punto de vista mucho más profesional, no tan amateur, y espero que eso no me juegue en contra. Quizá vengo con algo muy idealista que no se pueden hacer. Pero va a estar en hablar, escuchar, proponer y recibir las devoluciones y sacar algo provechoso de todo esto para el crecimiento del handball. Entre los atletas ya nos hemos juntado y detallado por dónde queremos ir, asique cuando tengamos la primer reunión con la Confederación, veremos cómo rueda todo”, explica ilusionado el jugador.


“La selección me encuentra con más experiencia, con cabeza más fría para los momentos claves” Crédito: Rodrigo Néspolo

-¿Cómo surge la idea de crear la Comisión de atletas?

-Cuando viajo a Alta Gracia y veo todo lo que se armó para un fin de semana para un Nacional de Clubes, la cabeza me hizo un click. Fue en un lugar espectacular en un donde la mayoría de las cosas se hacen a pulmón, está la ayuda de la municipalidad, pero todo sale de las ganar de las personas, de los chicos que hacen todo con muchas amor. Además, ver como de todas las regiones vienen los equipos, que se pagan todo de sus bolsillos para estar ahí, y lo viven con una pasión divina que me movió interiormente, y me ayudó para darme cuenta de que algo hay que hacer. Por eso surge lo de la Comisión, una idea que surge de algo parecido a la de la IHF, pero con ganas de hacer y no solo para figurar. Vamos a formar parte de las reuniones mensuales de la Confederación y tenemos potestad para votar, por lo que vamos a ser escuchados y eso está bueno. El handball en el país, y sobre todo en el interior, hay mucho potencial, pero faltan recursos y si queremos que esto crezca, hay que hacer. Por eso junto a Valentina Kogan, Caterina Benedetti, Gonzalo Carou, Juan Pablo Fernández, Fernando García, Lucía Haro, Florencia Ponce de León y Federico Vieyra, dimos esta primera estocada.


El festejo y la euforia del equipo argentino durante la final con Chile en los Panamericanos

-¿Cómo ves la situación del handball en el país?

-Hay calidad de jugadores y eso habla muy bien de los entrenadores, de los formadores. Pero creo que lo que habla muy mal del handball en la Argentina, es que en los últimos 15 años sólo hubo un jugador que no fue de Buenos Aires. Esa es una estadística pobrísima, y creo que defenestra un poco todo lo que es nuestro deporte. No podemos permitirnos desperdiciar tanto talento, tanto potencial físico que hay en el interior del país y ahí está el mayor déficit del deporte. Por eso deberíamos dar las herramientas, motivar a todo ese caudal de jugadores para que tengan donde reflejarse. El último caso fue el de Agustín Vidal, de Viedma. Hay mucho trabajo por hacer para poder mostrarles el camino a los chicos, pero hay que invertir. Hay infraestructura, en las provincias hay polideportivos, que si bien no son exclusivos del handball, fomentan pero no son la solución. Hay que ir con un plan, consensuado y empezar a trabajar. No hay que dejar pasar más tiempo y eso es urgente.

-¿Buenos Aires es la única provincia con un torneo fuerte y con recursos?

-El interior es más crudo porque se siguen viendo a los pibes entrenar en un playón donde si le erraste al arco la pelota rodó 55 metros afuera, o con horarios más reales como entrenar 6.30 de la mañana u once de la noche. Pero también hay lugares espectaculares, como el gimnasio que construyeron en Córdoba o el monstruoso estadio de San Juan, y donde se ve que la apuesta sirvió. En Buenos Aires la Liga es más fuerte, y por eso siempre ganan el Nacional, lo que muestra que lo que falta es un torneo más federal. Este es el pecado de nuestro deporte. Que se tiene que ver cómo organizarlo porque seguro que no a todos los clubes los beneficie, pero se tiene que empezar a unificar el trabajo. Pero, acá el handball es amateur y eso es algo que marca el ritmo. Exigirle a un pibe que rinda el sábado, o que un jueves venga más temprano cuando tiene que estudiar o en el trabajo están tapados de laburo, es duro. Yo había perdido un poco eso, pero lo entiendo, y si queremos avanzar hay mucho por hacer.


Victoria ante Chile en Lima 2019 y pasaje a los Juegos Crédito: Prensa Lima 2019

-¿Se está muy lejos de poder realizar una Liga Nacional?

-Cuando yo me fui esto era una utopía, un sueño, y hoy escuchas ideas, no rumores, hay que gente que propone…lo veo más cerca, más plausible. No que en dos o tres años va a estar, pero creo que se puede llegar a tocar y creo que tenemos que ir por ese lado de manera urgente y establecer para dónde quiere ir el deporte. Porque no a todos los clubes les va a favorecer tener un torneo así, por eso creo que tenemos que buscarle el rumbo al handball, y después ver y capaz tener un plan B para todos los clubes que estén en desacuerdos y no pierdan la competitividad. Pero creo que si queremos parecernos cada vez más a las ligas de afuera, tenemos que buscar la profesionalización.

-Hoy, ¿la única alternativa para poder llegar a formar parte de la selección es irse a jugar afuera?

-Hoy creo que acá ya llegamos a nuestro techo, por eso todos los chicos que sienten que llegaron a su nivel, se van y está perfecto y es lo que tienen que hacer para seguir creciendo, mejorando y así llegar a la selección. Pueden haber uno o dos casos, que son contados, pero la única manera de hoy llegar, es yéndose, no hay otro secreto, y los chicos lo saben. Ellos se quieren ir para poder tener su chance en el equipo. Ojalá que no tenga que seguir pasando esto para poder estar en la selección.


El festejo por la medalla dorada panamericana y su clasificación a Tokio 2020 Crédito: Prensa Lima 2019

La política no lo desvive pero tampoco la descarta. La adrenalina que siente al jugar nada la iguala, por eso en un futuro se imagina en un rol más cercano a las canchas “asistente de entrenador creo que sería mi rol”, se anima a proyectar. Pero tampoco descarta la otra ventana, en algunos años verá. Por ahora con la Comisión espera poder dar sus primeros pasos, en Tokio espera llegar a dar sus últimos y mientras tanto, entre pañales y tareas escolares, sigue predicando con el ejemplo dentro de los equipos donde juega.

“Ahora estoy entrenando más de lo que lo hacía en España. Entreno por la mañana y a la noche y en el hueco de la tarde disfruto de mis hijas y mi mujer. Lo disfruto, me hace bien”, describe.

-¿Ya empezó la melancolía, el recorrido por tu carrera?

-Me pasa mucho en los partidos, en el momento del himno hacer un repaso por mi carrera. En Lima me pasó y durante el Mundial, donde yo ya sabía que era mi último. En cada himno me emociono como un nene. Voy recordando de todas las cosas lindas que pasé, las feas intento no traerlas mucho, me emociona pero me pone contento ir viéndolas, parece que estoy llorando pero estoy disfrutando un montón.

-¿Con cuál versión de Sebastián se encuentra hoy la selección?

-Me encuentra en un rol que me viene encontrando hace un par de años. Con más experiencia, con cabeza más fría para los momentos claves, jugando menos minutos que antes -porque mis hermanos ocupan el centro y lo están haciendo genial- pero bueno…me queda muy poco por jugar, si voy a Tokio, ahí me retiro, pero no por eso me siento menos jugador o peor físicamente, es más creo que estoy en un gran momento. Asique gastando mis últimos cartuchos que creo siguen siendo buenos y no es que tengan poca pólvora.

-Tokio, ¿es la motivación por la que te levantas cada mañana?

-Sin dudas que es la motivación que tengo para entrenarme, con la que me levanto todas las mañanas, lo que me hace ir a entrenar nueve veces a la semana, es lo único. Hay muchas cosas que con el club me gustaría ganar, hay un torneo en enero que tambien estaria bueno estar. Pero sé que tengo que entrenarme más para estar a nivel de los demás chicos, sé que es mi último torneo, que me gustaría llegar, estar y jugar con mis hermanos, nunca se me dio jugar con los dos en un Juego Olímpico, y hoy es el último sueño que me queda, no tengo otro. Fui por suerte cumpliendo muchos, otros que capaz fueron quedando en el camino,… pero si esta es mi mayor motivación hoy y hace que me levante 6.30 para llegar a la más grande al colegio, después venir a entrenar y a la noche volver a entrenar y por eso sigo, por Tokio sigo.

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