Mundial de Rugby: el estadio Hanazono pintado de celeste y blanco

Y un día los argentinos coparon este rincón de Osaka. Al estadio Hanazono fueron llegando de a miles. Hasta completar buena parte de un escenario pequeño pero muy moderno, con la escenografía de las montañas de fondo. Color en los alrededores del y la estación Higashi Hanazono. (Foto: German Garcia Adrasti / Enviado Especial) La…

Mundial de Rugby: el estadio Hanazono pintado de celeste y blanco

Y un día los argentinos coparon este rincón de Osaka. Al estadio Hanazono fueron llegando de a miles. Hasta completar buena parte de un escenario pequeño pero muy moderno, con la escenografía de las montañas de fondo.

Color en los alrededores del y la estación Higashi Hanazono. (Foto: German Garcia Adrasti / Enviado Especial)

La mayoría había estado hace una semana en Tokio para el debut de la frustración por la derrota ante Francia. Y todos ellos fueron llegando a esta tercera ciudad japonesa después de la capital y Yokohama (en el Gran Tokio) a partir de ayer. Claro, venir al Mundial no es sólo ir a ver partidos de rugby. Ciudades cercanas como Kyoto, Hiroshima, Nara o Kobe bien valen la pena conocer.

Color en los alrededores del y la estación Higashi Hanazono. (Foto: German Garcia Adrasti / Enviado Especial)

La estación de trenes ubicada a unas cinco cuadras de la cancha comenzó a poblarse de camisetas celestes y blancas desde bien temprano y todos y cada uno de los hinchas argentinos que llegaron desde los más diversos puntos del país pararon en los diferentes puestos de comida al paso para probar desde sandwiches de atún, huevo o jamón y lechuga hasta las exquisiteces de la comida japonesa. En este rubro, el sushi y el ramen estuvieron a la cabeza de los elegidos.

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Pocos hinchas de Tonga, algunos con atuendos típicos de las islas, fueron los objetivos de esos argentinos que buscaron una foto más para atestiguar la presencia junto a Los Pumas.

Color en los alrededores del y la estación Higashi Hanazono. (Foto: German Garcia Adrasti / Enviado Especial)

Mientras, el seleccionado argentino llegó al Hanazono una hora y media antes del kick off, en dos micros, con un puñado de jugadores cantando y golpeando las ventanillas y el resto absolutamente concentrados de cara a un partido que definirá buena parte del futuro del equipo en Japón 2019.