Huracán, otra vez con Néstor Apuzzo, recuperó la sonrisa

Néstor Apuzzo mira al cielo y hace la señal de la cruz. Agradece sin exageraciones. Huracán acaba de vencer 1-0 a Defensa y Justicia, en Florencio Varela. La escena cuenta al Club de las contradicciones. El entrenador, a cargo de su noveno interinato, suele ser destinatario de quejas y de ingratitudes. Se trata de un…

Huracán, otra vez con Néstor Apuzzo, recuperó la sonrisa

Néstor Apuzzo mira al cielo y hace la señal de la cruz. Agradece sin exageraciones. Huracán acaba de vencer 1-0 a Defensa y Justicia, en Florencio Varela. La escena cuenta al Club de las contradicciones. El entrenador, a cargo de su noveno interinato, suele ser destinatario de quejas y de ingratitudes. Se trata de un caso de asombro.

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1) En cualquier encuesta circulante por redes sociales, la mayoría de los hinchas dice que no lo quiere en Huracán. Se recuerda: los últimos dos títulos de Huracán en los últimos 46 años lo tuvieron a él a cargo. Detalle complementario: es el único DT que obtuvo un título absoluto desde la segunda categoría (la Copa Argentina de 2014).

2) Se le adjudica escasa capacidad formativa. Se recuerda: tres de las cuatro principales transferencias de la historia del Globo de Newbery nacieron de su búsqueda. Los nombres: Pity Martínez, Cristian Espinoza, Kaku Romero Gamarra.

3) Hay una creencia muy de las tribunas del Palacio Ducó:“Apuzzo es un chanta”. Es el mismo que se hizo cargo de un Huracán que, por primera vez en más de un siglo, estaba último en el Nacional. Tras siete victorias en ocho partidos lo devolvió a Primera, en 2014. ¿Milagro? No, dato. No, Apuzzo.

Esta vez no hubo excepción. Con la temprana salida de Juan Vojvoda, volvió a hacerse cargo de un equipo en problemas (venía de sumar un punto de 12 posibles). Hizo lo de siempre:puso -como decía César Menotti- “el inodoro en el baño y la heladera en la cocina”. Nada raro. Sencillez. Orden.

Así, con poco -un arquero impecable como Tony Silva, una defensa sin riesgo y un golazo de tiro libre de Droopy Gómez, el primero que sucede en la Superliga– se impuso a un rival que tuvo el 78% de la posesión, que quiso siempre, pero que jamás pudo.

Apuzzo, tipo práctico, ya había resuelto el problema. Otra vez.