Nicolás Capaldo: la carta que reivindica las inferiores de Boca y se ganó la confianza de Gustavo Alfaro

Nicolás Capaldo, el pampeano de 20 años, se quedó con un puesto a puro esfuerzo: dinámica y panorama al servicio xeneize Crédito: @BocaJuniors Aliviados por controlar los efectos de los 2750 metros de altura que tiene el estadio “Casa Blanca”, de Liga Deportiva Universitaria, los jugadores de Boca se miraban sorprendidos mientras se tomaban esos…

Nicolás Capaldo: la carta que reivindica las inferiores de Boca y se ganó la confianza de Gustavo Alfaro

Nicolás Capaldo, el pampeano de 20 años, se quedó con un puesto a puro esfuerzo: dinámica y panorama al servicio xeneize Crédito: @BocaJuniors

Aliviados por controlar los efectos de los 2750 metros de altura que tiene el estadio “Casa Blanca”, de
Liga Deportiva Universitaria, los jugadores de
Boca se miraban sorprendidos mientras se tomaban esos segundos para recuperar aire. Quizás, haciéndose internamente la misma pregunta que muchos hinchas y periodistas plasmaron luego en las redes sociales: “¿Cuántos pulmones tiene este pibe?”. Todos fueron a la misma sintonía, pero hubo uno que cambió los papeles y decidió correr a fondo para todos lados, como si nadie lo hubiese prevenido de que no estaba en el llano. Era
Nicolás Capaldo, una de las figuras en la tarde ecuatoriana, algo que viene repitiendo seguido gracias a que se ganó la confianza de
Gustavo Alfaro y se convirtió en un indiscutido de su estructura ideal. Así, borra los prejuicios: le permitieron agitar la bandera de las inferiores xeneizes, esa que demuestra que no solo sus juveniles tienen la capacidad de hacerle ganar millonadas al club sino que también de calzarse esa camiseta pesada y lucirse.

Cada labor personal deriva en una nota aprobada o destacada. Impacta, teniendo 20 años y apenas ocho encuentros oficiales en la espalda en un club como Boca. Su personalidad, más allá de sus condiciones futbolísticas, parecen ser su punto fuerte. Porque, de hecho, no es un caso similar al de Marcelo Weigandt, el otro joven que se ganó un lugar y llegó a la institución en de muy chico: en este caso, el pampeano, nacido en Santa Rosa el 14 de septiembre de 1998, entró por la puerta azul y oro en 2015 tras formarse hasta sus 16 años en el Club Deportivo Mac Allister. Aunque siempre pareció entender la filosofía xeneize: fue capitán en quinta división y en la reserva, le firmaron contrato un año después de arribar y en 2018 se lo renovaron por tres temporadas. Algo bueno olfateaban. Alfaro lo entendió.

Partidazo de Capaldo. Si no fue el mejor pega en el palo. Dinámica, despliegue y hasta buen pie cuando hace falta. Corrió hasta el último minuto. La apuesta de Alfaro, cada vez rinde mejor. El socio ideal para De Rossi o Marcone.Seguimiento para
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pic.twitter.com/e3DGUebC9m&- Leandro Ulloa (@CancionUlloa)
August 22, 2019

Alfaro y los favoritos

Ya es un hecho que es uno de sus favoritos. Lo afirma el hecho de que esta noche, en una revancha casi liquidada, el técnico decide no subestimar y poner su artillería más pesada en el campo: Capaldo es una de las armas y, probablemente, el domingo también juegue su primer superclásico oficial. Aunque el mediocampista llenó los ojos de Alfaro muchos meses atrás, en la pretemporada de enero: “Estoy muy contento con los juveniles que cité. Tienen que entender que el talento no alcanza para imponerte y tener una maduración que está vinculada con la personalidad. Por eso, el que más me sorprendió fue Capaldo, juega muy bien en reserva y es capitán. Rolo (por Schiavi, DT de esa división) no le va a dar la cinta a alguien que no tiene personalidad, pero que Nico no se agrande mucho que le meto una patada en los tobillos, ja”, elogiaba y bromeaba, dejando entrever que le daría chances.

Correctos desempeños sobre el cierre del pasado semestre y las suspensiones de Iván Marcone y Nahitan Nandez, los dueños del doble 5 en aquel tiempo, hicieron que Alfaro le otorgara un papel protagónico en la final de la Copa de la Superliga ante Tigre, el partido bisagra que terminó dando la pauta de que el juvenil estaba a la altura de la causa Boca: si bien fue una de las tres derrotas del ciclo (0-2), el volante fue uno de los niveles más altos.

Tiene un condimento especial: sobrevive en la competencia con dos pesos pesados como lo son Marcone, por el que se invirtieron 8 millones de dólares por pedido del entrenador, y Daniele De Rossi, la incorporación estelar del mercado de pases. El entrenador podría sacarse problemas de encima y juntar a estos dos jugadores experimentados, pero es partidario de la frase “el escudo está adelante y el nombre atrás” y le da lugar al juvenil. Sobre todo, porque sus características son únicas en el plantel y pueden complementarlas: mientras esos “viejos” cumplen la función posicional de pararse delante de los zagueros para hacer coberturas, cortes y salidas, él hace un gran despliegue en defensa y ataque, se involucra perfecto en lo táctico y le agrega su capacidad de distribución.

“Yo jugué mucho tiempo de volante por derecha, pero Schiavi empezó a ver que mi estilo podía encajar mejor por el centro. Él es el que me hizo más completo”, reveló hace un tiempo el hombre en cuestión. Y de eso se trata: un volante lleno de virtudes.

Nicolás Capaldo, ese veinteañero que ya se gana los aplausos de la Bombonera, alza la bandera de los juveniles y convence cada vez más a Gustavo Alfaro. Y se vienen partidos trascendentales.

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