“Me temblaron las piernas”

El exdefensor de Central Córdoba siguió el partido a la distancia, desde Israel, en compañía de su suegro Hugo, hincha de Platense. El triunfo de Central Córdoba se festejó en cada rincón de la provincia, pero también en los lugares más inesperados del planeta. Ni bien el árbitro Mauro Vigliano pitó el final, se desató…

“Me temblaron las piernas”

El exdefensor de Central Córdoba siguió el partido a la distancia, desde Israel, en compañía de su suegro Hugo, hincha de Platense.

El triunfo de Central Córdoba se festejó en cada rincón de la provincia, pero también en los lugares más inesperados del planeta.

Ni bien el árbitro Mauro Vigliano pitó el final, se desató la “locura” en cada punto donde había un “ferroviario” pendiente del partido.

Eso ocurrió, por ejemplo, en Israel, donde se dio la particularidad de que en la casa de Matías Mondschein, santiagueño y “ferroviario” de ley, se juntaron a ver el partido en familia, pero he aquí que su suegro, Hugo, es hincha de Platense.

Y como ocurre en estos casos, ambos se sentaron a ver el juego con sus respectivas camisetas y alentando a sus divisas, a la distancia. Todo venía marchando con el debido respeto hasta el golazo que convirtió Pablo Ortega.

Esto hizo que Matías pegara un salto descomunal desde el sillón en el que estaba sentado y saliera corriendo en busca de su hijo, que también miraba el partido cerca, con su respectiva camiseta. Entre ese salto loco y el abrazo con su nene, Matías se sacó la camiseta y la revoleó por sobre su cabeza, enardecido gritando el gol.

Confesión

“Tengo que confesar que por primera vez me temblaron las piernas de la emoción. Me abracé con mi hijo, lo gritamos con alma y vida. Fue algo muy fuerte, más vivirlo a la distancia. Después, obviamente que le pedí disculpas a mi suegro por el festejo desmedido, pero es que estaba con unos nervios bárbaros y sabíamos que era una final y estimo que todos los ‘ferroviarios’ la vivimos así, como la vivieron los muchachos en la cancha”, dijo Matías Mondschein en diálogo exclusivo con Nuevo Diario.

“El partido fue difícil, jugado como una final, pero Central siempre estuvo firme y sólido y no dejó dudas de su victoria en el final”, argumentó.

“Al final lo esperé casi de rodillas frente al televisor. Veía que lo teníamos controlado al partido y que Platense casi no nos inquietaba, pero la diferencia era mínima, así que no había que descuidarse. Por suerte los muchachos cerraron todos los caminos y nos dieron una alegría bárbara. Al final, nos dimos la mano con Hugo (mi suegro). Él, obviamente quedó triste por la derrota y nosotros muy felices por el triunfo, pero así es el fútbol. Pudo haber sido al revés, ya que fueron dos partidos muy parejos”, manifestó Matías.

Para el final del diálogo con Nuevo Diario, Matías Mondschein manifestó que “y ahora cómo no ilusionarnos con lo que viene, si el equipo dio muestras de que tiene hombría, experiencia y hambre de gloria. Obvio que lo seguiremos alentando a la distancia a mi Central querido”, cerró.