Marketing de cartón: la Superliga tiene vicios de la vieja AFA

5 de mayo de 2019  • 20:28 L a Superliga trató de revolucionar el fútbol argentino de primera división con dos conceptos primarios que firmaron una suerte de refundación: imagen y profesionalismo. Pues bien, ninguno de los dos aplicó en la cancha de San Lorenzo, donde por un largo rato el partido con Argentinos cayó…

Marketing de cartón: la Superliga tiene vicios de la vieja AFA

5 de mayo de 2019  • 20:28

L a Superliga trató de revolucionar el fútbol argentino de primera división con dos conceptos primarios que firmaron una suerte de refundación: imagen y profesionalismo. Pues bien, ninguno de los dos aplicó en la cancha de San Lorenzo, donde por un largo rato el partido con Argentinos cayó en una el Triángulo de las Bermudas porque uno de los equipos no había respetado el color de los uniformes establecido el viernes pasado. Sí, señores, fue un papelón. A no dudarlo.

¿Puede el fútbol argentino caer en una discusión tan banal? Claro. Ni siquiera importó que la gente se mojara durante una hora en las tribunas. De aquella AFA se decía que todo lo manejaba la muñeca política de Julio Grondona. A la luz de los hechos, esta Superliga también utilizó “esa muñeca” para “solucionar” un problema que crecía y crecía de la manera más inverosímil. Un especie de “todo pasa” adaptado a los tiempos de las redes sociales y a los conceptos primordiales de una competencia bien entendida. Algún cuento podrá escribirse bajo un título genérico: “El club que no sabía de qué color era su camiseta”. Y muy bien lo hubiera pintado con palabras el Negro Fontanarrosa. ¿Por qué Argentinos no perdió los puntos?

La Superliga dice estar atenta a todos los detalles. Si la cámara enfoca una tribuna con poco gente o si la puntualidad no es uno de los principales factores de un espectáculo que puede ser vendido a todo el mundo. Pero en el caso de San Lorenzo y Argentinos poco importó el concepto y la venta. Nadie puede imaginarse qué hubieran dicho en otras latitudes ante la demora de una hora por… motivos de fábula. Hubo un equipo, el de La Paternal, que no respetó las reglas establecidas respecto de los colores de su uniforme. Debía ser blanco y, en cambio, trajo una camiseta negra. Según sus dirigentes, la ropa blanca estaba empacada en el aeropuerto para otro inverosímil viaje a Venezuela, donde la semana pasada no podía jugarse un partido por cuestiones políticas y la próxima, sin ningún cambio sustancial y aparente, sí podrá disputarse. Dónde estaba la Superliga? En los vestuarios del Nuevo Gasómetro, no. Tampoco en las redes sociales, en las que no hubo mayores explicaciones.

Nadie sabe bien por qué se tuvo tanta paciencia. Argentinos (¿por cábala?) jugó con una camiseta negra y eliminó a San Lorenzo, que hizo todo bien. Si no se habían respetado las pautas establecidas, y más allá de las zonas grises del reglamento, ¿no correspondía una pena más severa para Argentinos? ¿Hasta cuándo podía demorarse el comienzo, si bien los gremios de los árbitros aconsejan no hacerlo más allá de los 30 minutos? Entonces, es cuando dan ganas de bajar los brazos y rendirse. Nada cambia. Todo pasa. Más de lo mismo. ß

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