Animales, mascotas y significados

Las Letras de hoy son para aquellos que si bien no pueden leer Perfil, tal vez pueden traer “el diario” en la boca. El 29, es su día, y cabe un espacio para ellos, mucho aportan, aunque también mucho se los maltrata. ¿Me pregunto si usted, mi querido/a lector/a, es amante de los animales o…

Animales, mascotas y significados

Las Letras de hoy son para aquellos que si bien no pueden leer Perfil, tal vez pueden traer “el diario” en la boca. El 29, es su día, y cabe un espacio para ellos, mucho aportan, aunque también mucho se los maltrata.

¿Me pregunto si usted, mi querido/a lector/a, es amante de los animales o tiene mascota? ¿En qué contribuye la presencia de un animal en nuestra vida cotidiana?

Durante siglos, se sabe, el hombre y también la mujer se beneficiaron de los animales. Utilizados para trabajos como la agricultura, la carga, como medio de transporte y actualmente como base de la alimentación, los animales han estado a merced del ser humano.

Relaciones signadas por la brutalidad “del amo”, aún en nuestros días, los animales son usados en competencias “deportivas”, espectáculos, y en lo que considero otras atrocidades.

Paralelamente, grupos y esfuerzos individuales, destinan tiempo, cuidados y dinero en pos del bienestar de los animales, pues quien ha tenido “una mascota” sabe, conoce y siente su valor y su importancia.

Si bien se ha desarrollado toda una industria que incluye alimentos, medicinas, ropas, juguetes y diversos accesorios, la Psicología también se expide respecto de los beneficios que se manifiestan al tener un “animalito” en la casa.

Tener una mascota trasciende el simple hecho de alimentarla o no olvidar “su ración de agua”, pues está comprobado que favorece la actividad física; es frecuente advertir la presencia de perros junto a sus dueños/as realizando paseos cotidianos, juegos, y en ocasiones se convierte en el compañero ideal para salir a correr. La “obligación de sacar al perro” es un ejercicio también para la voluntad; evita el sedentarismo.

Desde edades tempranas, la presencia de un perro o gato favorece la estructuración del tiempo y la responsabilidad. Funcionar de manera adecuada implica establecer hábitos que aportan seguridad y confianza; contar con un animal de compañía permite que establezcamos rutinas, que estructuran a ambos. A su vez, cuidar y proteger a un animal acrecienta el compromiso y la responsabilidad.

Expertos señalan que favorecen los procesos de socialización, son perfectos aliados para adultos mayores que sienten soledad, Alzheimer y depresión entre otras patologías. Las mascotas, los animales, producto de investigaciones, se convierten en recurso terapéutico; muy difundido es el caso de relaciones entre delfines y niños con parálisis cerebral.

¿Y el nombre?

A veces, el nombre, se relaciona con sus características físicas o su comportamiento, “Negro, Manchita, Bandido, Canela”. Hay mascotas que llevan nombres simples, “Boby, Cuqui”; o también similar al de su propietario: “Lola, Felipe, Mateo”.

Si bien en el cine y en la TV hay una lista tales como, Tom, Jerry, Garfield, Hachi, Pongo, Beethoven y la inolvidable Laika, perra rusa que viajó al espacio, lo aconsejable es un nombre fácil de recordar y corto, de forma tal que reaccione ante el simple llamado.

Mascota proviene del francés mascotte; significa “persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte”.

Seguramente coincidimos en que algunas mascotas son mejores que ciertas personas; además coincidimos en que el horror se alza y muchos animales son sometidos a una mera cosa, objeto de maltrato.

Coincidimos también que trascienden el atributo de “talismán para la buena suerte”, pues son una fuente de cariño inagotable y de aprendizaje. Mi perro Agustín significó afecto infinito y lealtad.

Guillermina Rizzo. Dra. en Psicología. Columnista en medios de comunicación. Twitter @guillerizzo