Lollapalooza 2019: empezó el festival con los primeros acordes indies

Telescopios, la banda que abrió la sexta edición del festival, en el Hipódromo de San Isidro Fuente: LA NACION – Crédito: Daniel Pessah 29 de marzo de 2019  • 13:50 A las 11.30 en punto las puertas del Hipódromo de San Isidro se abrieron. Cientos de adolescentes esperaban ansiosos ese gran momento: para muchos es…

Lollapalooza 2019: empezó el festival con los primeros acordes indies

Telescopios, la banda que abrió la sexta edición del festival, en el Hipódromo de San Isidro Fuente: LA NACION – Crédito: Daniel Pessah
29 de marzo de 2019  • 13:50

A las 11.30 en punto las puertas del Hipódromo de San Isidro se abrieron. Cientos de adolescentes esperaban ansiosos ese gran momento: para muchos es su primer

Lollapalooza

. En un día ideal, soleado y con un poco de viento, que deja atrás lo sucedido el año pasado cuando tuvo que suspenderse el tercer día por lluvia, la primera jornada de tres estaba pronta a empezar.

El pasto acolchonado de la sede oficial del festival se va llenando lentamente de jóvenes, entre 14 y 20 años, que se recuestan y charlan a la espera de que Telescopios abra el Main Stage 1. La banda cordobesa está lista para presentar su propuesta y ponerle a este mediodía un poco de electro-pop y psicodelia. Pasadas las 12:15, el cuarteto cordobés, que el año pasado lanzó su tercer disco,
Doble de riesgo, su trabajo más crudo y contemporáneo, se impone entre visuales lisérgicas.

Remeras negras con la cruz amarillo fluo de
Tweenty One Pilots, pelos decolorados del mismo color y remeras de la banda dan pistas sobre lo que pasará a la noche, cuando los estadounidenses se reencuentren con sus seguidores argentinos otra vez en el Lolla pero, esta vez, como cierre, como plato principal.

“Gracias por venir temprano a vernos. Somos Teloscopios desde Córdoba”, lanza el frontman y bajista Rodrigo Molina antes de sumergirse en un nuevo tema. Los cuerpos se mueven bajo los rayos del sol, suena ese pop que hoy Bandalos Chinos hizo tan pegadizo. Hay experimentación en esta nueva generación que sigue ampliando el rango musical de Buenos Aires a las provincias. Desde hace tiempo que Córdoba (y también Mendoza) se convirtieron en escenas de la música independiente.

Después de su segundo trabajo,
El Templo Sudoku (2015) vuelven a tocar en un escenario principal -ya estuvieron en el del Music Wins Festival 2016, junto a Primal Scream- y se erigen como una de las bandas cordobesas con más proyección de los últimos años. Abajo, los adolescentes, que claramente se tomaron el día libre en el escuela, se dejan llevar: bailan lento, como movidos por la hipnosis de los sintetizadores. “¿Qué puede suceder si abro la puerta?”, se pregunta Molina mientras del otro lado del escenario una voz con tono de alarma dice: “Atención Lolla, acercarse inmediatamente al Main Stage 2, urgente. Alerta”.

Acto seguido, 1915 aparece en el escenario. Con camisas descontracturas y una propuesta mucho más groove y fiestera, la banda empieza de a poco a motivar las palmas. El calor hace que algunos de los millennials se saquen las remeras. Hay una intro instrumental que combina perfecto con el espíritu de las primeras horas del festival. Los chicos de zona norte, que vienen de agotar la Tangente con la presentación de su segundo disco, Bandera (coproducido por Guille Salort, baterista de Emmanuel Horvilleur) saben mantener la temperatura con su ecléctico estilo que por momentos coquetea con el synth-pop. “Es un sueño estar acá”, dice el vocalista antes de agitar al público a que salte con ellos sobre las bases de los sintetizadores, tan populares en el indie local.

Son 8 en escena -solo hay una mujer entre ellos-. La pasan bien, bailan. Los vientos terminan de generar ese espíritu más funk que tanto le atrae a la juventud. Los pelos de colores -los hay de todos los tonos: azules, violetas, rosas- y las caras decoradas con glitter se dejan llevar por las manos del percusionista que encara un bloque más tribal. “Soy la presa, estoy a la merced del viento y puedo desaparecer”. Las letras vuelven a tornarse oscuras antes de volver a su faceta más popera. El Main Stage 2 quedó inaugurado.

Sin pausas y motivados por una tarde cálida, templada, ideal, la gran fiesta de Lollapalooza continúa. Wos se encarga de la cintinuidad del Main 2 con sus rimas filosas y su improvisación sin red. De su crew se suma Agustín y entre los dos nos dejan la sensación de estar viendo un gran set. Es temprano para hablar de lo mejor del día, pero hay que tener en cuenta el show a la hora del balance.

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