Soja y maíz: el abecé para evitar pérdidas en la cosecha

Medir pérdidas ayuda a hacer modificaciones Crédito: Archivo 28 de marzo de 2019  • 12:15 El año pasado la soja y el maíz registraron pérdidas de cosecha por 2,27 y 1,27 millones de toneladas, respectivamente. Atentos a que esta campaña eso podría crecer por la suba del área, además de por evaluaciones ya realizadas, técnicos…

Soja y maíz: el abecé para evitar pérdidas en la cosecha

Medir pérdidas ayuda a hacer modificaciones Crédito: Archivo
28 de marzo de 2019  • 12:15

El año pasado la soja y el maíz registraron pérdidas de cosecha por 2,27 y 1,27 millones de toneladas, respectivamente. Atentos a que esta campaña eso podría crecer por la suba del área, además de por evaluaciones ya realizadas, técnicos del INTA Salta y Manfredi realizaron recomendaciones para reducir las pérdidas.

A continuación, los principales puntos:

  • El primer elemento mecánico que toma contacto con el cultivo es la barra de corte. En los diseños de barra de corte utilizados en nuestro país (3″ x 3″; 2″ x 2″; y 1.5″ x 1.5″), si bien presentan diferencias entre sí, la calidad del corte se ve directamente afectada por la velocidad de avance de la cosechadora. Mientras mayor sea la velocidad de avance, más largo será el recorrido de la planta, impulsada por la cuchilla hasta el puntón donde se efectúa el corte. Eso significa que el movimiento lateral y hacia delante de la planta será mayor, lo que incrementa directamente el desgrane de la planta y las pérdidas por cabezal. Aquí es importante destacar que el 70% de las pérdidas de cosecha en soja, están provocadas por el cabezal de la cosechadora. Mientras menos humedad posea el cultivo al momento de cosecha, más tendencia al desgrane tendrá la planta frente al estímulo mecánico y más susceptible al aumento de velocidad de la cosechadora.
  • En el caso del cabezal maicero, la velocidad también afecta su desempeño en el lote. Si la barra de corte del cabezal es el elemento crítico en el cultivo de soja, las placas espigadoras lo son en la cosecha de maíz. En la eficiencia de uso de este elemento, hay una combinación de diferentes factores: contenido de humedad, rendimiento, consumo de combustible y demanda de terminar el trabajo cuanto antes.
  • Las placas espigadoras deben extirpar la espiga de maíz del tallo y dejar el resto de la planta en el terreno. Si no combinamos correctamente la velocidad de avance de la cosechadora con la velocidad de trabajo del cabezal, observaremos un efecto de empuje o de arrancado de la planta por parte del cabezal, lo que provocará caída de espigas del cabezal o bien arrancado de toda la planta.
  • La forma de evaluar el trabajo de un cabezal maicero desde el terreno, es posicionarse en la parte posterior de la máquina y observar el tipo de material que la misma despide por la cola. En un trabajo adecuado la máquina debería despedir únicamente marlos limpios -y enteros en una situación ideal- y restos de chala. En cambio, si despide restos de caña y hojas, o si observamos tallos arrancados o cortados en la línea de siembra, eso significa que el cabezal maicero está trabajando mal y que la combinación velocidad de avance, separación entre placas espigadoras y velocidad de rotación del cabezal es inadecuada.

El 70% de las pérdidas en soja están provocadas por el cabezal Fuente: LA NACION – Crédito: Diego Lima
  • Respecto de la tolva y su tractor, antes de comenzar el trabajo en cada lote hay que observar la forma del lote -ancho y longitud-, la capacidad del equipo medido por el ancho del cabezal y número de equipos, y cantidad de equipos de apoyo -tractores y acoplados tolva-, para planificar un sector de descarga que esté sincronizado con los momentos de llenado de la cosechadora, para evitar así la circulación innecesaria de los equipos de apoyo a lo largo del lote. Esto conserva las cualidades estructurales del suelo y disminuye otro tipo de pérdidas de cosecha, que son las de reducción del rendimiento que veremos en la campaña siguiente debido a la compactación superficial del suelo.
  • El trabajo de la cosecha debe ser planificado y observado constantemente como una red de factores que integra clima, cultivo, cabezal, trilla, separación, limpieza, velocidad de avance, entre otros, que están en constante relación entre sí y que pequeñas modificaciones en alguno de ellos afectan a los demás, expresándose como cambios en los volúmenes de pérdidas observadas sobre la superficie del terreno. En este contexto, es útil medir pérdidas para hacer modificaciones.

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