San Martín se llevó un triunfo vital ante el golpeado Huracán

San Martín no quiere saber de realidades y lógicas. Se rebela a las matemáticas y se aferra a la ilusión de pegar el salto en esa deprimente tabla de promedios y -aunque sigue en el último casillero- hasta quedar afuera de los cuatro condenados al descenso. Con triunfos y actitudes como las expuestas en Parque Patricios,…

San Martín se llevó un triunfo vital ante el golpeado Huracán

San Martín no quiere saber de realidades y lógicas. Se rebela a las matemáticas y se aferra a la ilusión de pegar el salto en esa deprimente tabla de promedios y -aunque sigue en el último casillero- hasta quedar afuera de los cuatro condenados al descenso. Con triunfos y actitudes como las expuestas en Parque Patricios, se puede subir al tren de la esperanza.

Aunque le faltaron varias de sus jugadores más desequilibrantes -Tino Costa, Droopy Gómez, Adrián Arregui, Ramiro Costa-, San Martín se mostró muy firme y convencido. Concentrado y sólido, intentando saltar líneas y ser directo y punzante.

Matías García encendió la luz del desequilibrio. Y empezó el camino de los festejos a los 13 minutos cuando, con astucia, le robó una pelota a Toranzo en el mediocampo y encaró con determinación hacia adelante. Gonzalo Rodriguez lo acompañó y recibió el pase, para hacer la devolución a García, que enganchó y sacó el zurdazo demoledor.

Huracán, que también sufrió mal de ausencias -los titulares quedaron reservados para el partido del jueves ante Emelec, en Ecuador, por la Copa Libertadores- volvió a decepcionar. No tuvo idea de juego ni plan definido. De todos modos llegó al empate, tras un largo pelotazo de Toranzo captado por Chávez, que aprovechó la falta de reacción de Moreira y la duda de Carranza para cruzar su disparo directo al 1 a 1.

Newsletters Clarín

Lo que tenés que saber hoy | Las noticias más importantes del día para leer en diez minutos

De lunes a viernes por la mañana.

Recibir newsletter

El equipo de Caruso Lombardi incrementó su decisión y su control en el arranque del segundo tiempo. Presionó más, fue directo para buscar esos puntos que tanto necesita. Y logró el objetivo, aunque sus dos nuevos gritos de gol nacieron de errores del árbitro.

No hubo infracción ni mano que comprometiese el rumbo de la pelota en el cruce entre Matías García y Carlos Araujo. Sin embargo, Andrés Merlos cobró penal. Y el derechazo, alto, de Nicolás Giménez fue letal.

Este segundo tanto tucumano no sólo elevó el ánimo de San Martín, sino que también disminuyó el de Huracán. Y el golpe de nocaut llegó con una nueva falla defensiva. Iván Rossi quiso salir jugando y perdió el balón, y Vitale en la continuidad fue interceptado por un rechazo desesperado de Juan Sills. La pelota le pegó en la mano al volante de San Martín, pero la falta no fue cobrada y la acción continuó con Vitale y Pons llegando solos a enfrentar a Pellegrino. Pase corto y toque corto de Pons para el 3 a 1.

La voluntad de Chávez, las subidas de Walter Pérez y algún intento del Travieso Hernández no resultaron suficientes para la reacción del Globo.

San Martín estaba afianzado y cerrado. Resistía y aguantaba. Mientras, los silbidos y las quejas dedicados a Mohamed y los jugadores marcaban los últimos minutos y la despedida de un Huracán que archivó los festejos del año pasado para hundirse en un actualidad negativa: lleva seis partidos -incluida la derrota copera ante Cruzeiro- sin ganar. Necesita cambiar pronto si quiere mantener sus ilusiones de Copa para 2020.