Educación financiera: ¿cambia la metodología para la formación profesional?

La educación económica financiera (EEF) procura que los decisores cuenten con habilidades y conocimientos en el manejo de los recursos financieros: cómo operar con el dinero, cómo invertir, cómo administrar y cómo proyectar. Mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) encamina su accionar a la comprensión para una gestión diaria y…

Educación financiera: ¿cambia la metodología para la formación profesional?

La educación económica financiera (EEF) procura que los decisores cuenten con habilidades y conocimientos en el manejo de los recursos financieros: cómo operar con el dinero, cómo invertir, cómo administrar y cómo proyectar.

Mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) encamina su accionar a la comprensión para una gestión diaria y una proyección conveniente, dando cuenta de las relaciones de poder y vínculos entre empresas, instituciones e individuos, los pedagogos más críticos incorporan en la EEF otros factores como la injusticia del sistema, la exclusión social y la vulnerabilidad de la población.

La EEF está presente a lo largo de la vida de las personas: en la infancia, en la adultez y en la vejez. En la primera instancia pesa la cultura del ahorro y los programas para transitar el futuro. En la segunda, la innovación con sus oportunidades, la administración adecuada y la ponderación de riesgos. En la tercera, la protección y el ahorro provisional.

¿Tiene importancia operar en los mercados financieros o sólo la tiene ser protagonista en la economía real? Las crisis financieras ponen de manifiesto una respuesta positiva al interrogante planteado. En particular, luego de 2008, se consideran con cierta preeminencia valores como sostenibilidad, solidaridad, transparencia y se revaloriza la concepción de dignidad humana y la participación democrática.

Las acciones estratégicas para llevar adelante la EEF, deben integrar las gestiones académicas, empresariales y de la comunidad, a fin de lograr una cabal comprensión de lo que implica el desarrollo humano: un equilibrio estable con crecimiento personal, económico y social, satisfacción de las necesidades y mejora de la calidad de vida.

La propuesta curricular tiene entonces que considerar las situaciones cotidianas y la actividad regional; hacer buena lectura del contexto y tener habilidades para ejecutar; seleccionar las problemáticas para desarrollar en los ámbitos educativos y de la comunidad; sensibilizar a otros actores principales de la comunidad frente al proyecto; suponer diferentes escenarios para los entornos económicos financieros, y ser un espacio de socialización y diálogo de saberes en la comunidad educativa, con planteos y propuestas de soluciones.

Cuanto mejor comprenda una persona los conceptos y productos financieros, más preparada estará a la hora de tomar decisiones económicas. Estas decisiones no sólo la afectan individualmente, sino que impactan en la salud económica del resto de la sociedad. Los docentes de finanzas debemos propugnar un sistema financiero fuertemente asociado a la economía real, en el que se armonicen los valores económicos con los valores sociales.


Por eso, nuestro rol no se agota en la formación de estudiantes universitarios en el campo de enseñanza, ni en participar en importantes decisiones empresariales en el campo profesional. Tenemos una obligación en la construcción del sistema económico financiero ahora y para las generaciones siguientes.

(*) Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Económicas de la UB.