Quién fue el Negro Morroni, el 5 que cambió la historia del fútbol argentino

Morroni, en el centro de la foto Más allá de que en Brasil y Uruguay haya sido más notorio el aporte en cantidad y calidad de jugadores durante las primeras dos décadas del siglo XX, en la Argentina también hubo futbolistas que contribuyeron en gran medida a la profesionalización y confirmación de un estilo de…

Quién fue el Negro Morroni, el 5 que cambió la historia del fútbol argentino

Morroni, en el centro de la foto

Más allá de que en Brasil y Uruguay haya sido más notorio el aporte en cantidad y calidad de jugadores durante las primeras dos décadas del siglo XX, en la Argentina también hubo futbolistas que contribuyeron en gran medida a la profesionalización y confirmación de un estilo de juego propio y distinto al original, el británico. Uno de ellos fue José Morroni, el primer
centre-half (volante central) de la historia del Club Atlético River Plate en 1908 y de la selección argentina en 1912.

El “Negro” Morroni fue esencial en este cambio de identidad futbolística debido a su sobresaliente técnica con la pelota, su innata visión de juego y su enorme capacidad para superar físicamente a cualquier rival que enfrentara, tres aspectos vitales para comprender el nuevo paradigma que se inició para quedarse y que era opuesto al inglés, basado únicamente en la rapidez de los extremos y el pase largo al 9 para que convirtiera la mayor cantidad de goles posibles. Pero lo que realmente marcó su rol protagónico en ese antes y después del fútbol argentino fue su ascendencia en los equipos que estuvo y la admiración de colegas, árbitros y dirigentes por su constante fair-play, factor mucho más frecuente 100 años atrás que en la actualidad.

Una historia peculiar

Sin embargo, a pesar de la importante evolución del estilo criollo en aquella época, en 1912 también tuvo lugar el primer gran problema dirigencial. Fue por culpa, principalmente, de intereses económicos de los directivos de varios clubes para hacer del fútbol un gran negocio a fin de obtener poder y dinero sin importar las consecuencias. Factores que provocaron el retiro de los campeonatos oficiales del Club Alumni y el Club Nacional de Floresta, institución en la que ese año actuaba Morroni, y la creación de un nuevo ente autónomo llamado Federación Argentina de Fútbol.

En relación a la mencionada crisis, la cual afectó directamente a José Morroni al verse obligado a irse al Club Atlético San Isidro (allí jugó de 1912 a 1918), cinco años antes hubo un antecedente que evidenció que la trampa y la picardía del dirigente para sacar ventaja ante cualquier situación no son parte solamente de la actualidad. Jugando en Nacional, José Morroni García jamás pensó que el rival derrotado 1 a 0 en la final por el ascenso a Primera División en 1907 iba a cruzarse en su camino por un inesperado episodio llamado “Caso Nacional”.

Comenzado el campeonato de Primera de 1908, y con un par de victorias conseguidas por el conjunto de Floresta en las dos jornadas iniciales ante Refórmer de Campana y Lomas Athletic Club (10 y 17 de mayo), las autoridades de la AFA decidieron por unanimidad descalificarlo por tener un eucaliptus dentro del terreno de juego donde hacía de local, el cual obstruía la correcta visión de los futbolistas durante los partidos. El tiempo para regularizar la situación fue de dos semanas y el 23 de mayo se dictó la sentencia de eliminación irrevocable contra el equipo porteño. Este veredicto se convirtió en la llave para la llegada de Morroni y 8 compañeros más a River Plate.


Además, un caballero en la cancha

Más allá de la descalificación señalada, el arribo de los 9 jugadores al “Millonario” se dio por la trascendental participación del dirigente Enrique Salvarezza, quien en 48 horas y con mucho peso en la AFA, insistió con éxito para que los futbolistas vistieran los colores del conjunto nacido en La Boca. El debut con triunfo por 1 a 0 del “Negro” Morroni en River se transformó en realidad el 9 de julio de 1908, por la fecha 6a del campeonato de Segunda División, ante Estudiantes de Buenos Aires. A ese encuentro le siguieron 13 victorias, un empate y una derrota en la Sección A, la cual tuvo al equipo riverplatense como líder con 29 puntos y clasificado a semifinales ante Ferro, partido que finalizó con goleada 5 a 1 para asegurar el pase a la final ganada 7 a 0 el 27 de diciembre contra Racing Club de Avellaneda en la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires ante 2500 espectadores, una multitud para el contexto de aquella época. Morroni disputó el 80% de los partidos de esa liga, se consolidó como el mejor volante central del torneo y se ganó la admiración y el respeto de sus compañeros y rivales debido a su juego limpio y excelente actitud en la cancha.

“Tuve la enorme satisfacción de integrar el team de River Plate que ganó el ascenso. Actué en la plaza de centre-half (de N° 5), la más vital de un equipo, dicho esto sin ánimo de enaltecer ese puesto por el solo hecho de haberlo ocupado durante mi carrera deportiva”, rememoró Morroni en la revista “River” en alusión a su puesto y el título obtenido.

El año 1909 es considerado clave en la historia del actual club de Núñez por ser el primero que participó oficialmente en la máxima categoría del fútbol argentino. Y Morroni, afianzado como titular, fue nombrado capitán de un equipo que finalizó en el segundo puesto. El “Negro” llevó la cinta todo el torneo y formó parte de la primera gran hazaña deportiva en la vida de la institución: ser el único conjunto en vencer en ese campeonato al Club Alumni (1 a 0), tres veces tricampeón y ganador del certamen local ese año.

“El debut de River Plate en la categoría superior resultó en verdad extraordinario. Tuvimos al final una figuración honrosa y cumplimos una hazaña memorable: le ganamos nada menos que al Alumni. Y para mayor regocijo de quienes nos fogueábamos recién en Primera, la derrota de Alumni fue la única sufrida por el gran equipo en esa temporada”, le dijo Morroni a la revista “River” en ocasión de la victoria sobre el equipo de los hermanos Brown.

Otro hecho importante a destacar en el paso de Morroni por las filas del “Millonario”, institución que estuvo durante 16 partidos y solamente convirtió un tanto en Primera en 1909, se dio cuando, por ese certamen, en un duelo como local ante Estudiantes de La Plata, un gol convalidado por el árbitro a favor de River terminó siendo anulado a instancias del propio capitán riverplatense debido a que la pelota se había ido 20 centímetros fuera del campo. Un acto de buena fe y principios.

Tras su formidable rendimiento en River, el exfutbolista internacional decidió volver a Nacional de Floresta, una vez que el equipo porteño fue reafiliado en 1910, pero en Segunda División. Esta actitud del “Negro” Morroni de retornar a Nacional refleja que el amor por los colores y la camiseta estaba por encima del dinero y la fama en esos tiempos.

Tan descollante y espectacular fue considerada su habilidad y noción futbolística en los clubes, que su efímero paso por la selección argentina (1912-1913) no fue la excepción. Cinco partidos (3 ante Uruguay y 2 contra el Swindown Town de Gran Bretaña) le alcanzaron a Morroni para quedar en la historia grande del conjunto albiceleste. Recibió felicitaciones por carta, vía AFA, de parte del conjunto europeo y de su ídolo Jorge Brown, capitán de Argentina, por su brillante rendimiento el 16 de junio de 1912 frente al combinado inglés, con 20 mil personas en el estadio de GEBA (primera vez en la historia que un equipo argentino no perdió con uno británico: 2 a 2). Y también porque demostró que los jugadores de clases populares también podían destacarse en un deporte inicialmente elitista. Su presencia con la camiseta celeste y blanca evidenció el comienzo de un camino unidireccional que marcó el fin del mandato de clubes con grandes recursos económicos y le dio un lugar clave a los jóvenes talentos que aprendieron las reglas del fútbol en la calle.

A causa de su fuerte personalidad, su enorme talento con la pelota en los pies y su ascendencia en los conjuntos que formó parte, el ex volante ayudó, junto con su compatriota José Laguna, el brasileño Arthur Friedenreich y el uruguayo Isabelino Gradín, entre otros grandiosos futbolistas, a iniciar un cambio de estilo de juego justificado por la viveza criolla, la técnica individual, el juego de pases cortos y la picardía sudamericana que se mantiene hasta hoy. Por estas razones, el “Negro” Morroni es recordado como un pilar fundamental en otorgarle un rumbo definitivo al fútbol argentino, muy diferente al que conoció en sus comienzos, basado en la rigurosidad táctica, la pelota al centrodelantero y la inexistente creatividad para eludir un adversario: el estilo británico.

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