Las razones del despido anunciado de Ernesto Valverde en Barcelona

Se podría decir que Diego Simeone echó a Ernesto Valverde del Barcelona. El 3 a 2 de la semifinal de la Supercopa española, el jueves, en Arabia Saudita, fue la mano de nocaut para un técnico que a veces tambaleaba y otras mantenía la verticalidad, sobre todo cuando Lionel Messi​ se iluminaba.Cuatro días después de…

Las razones del despido anunciado de Ernesto Valverde en Barcelona

Se podría decir que Diego Simeone echó a Ernesto Valverde del Barcelona. El 3 a 2 de la semifinal de la Supercopa española, el jueves, en Arabia Saudita, fue la mano de nocaut para un técnico que a veces tambaleaba y otras mantenía la verticalidad, sobre todo cuando Lionel Messi​ se iluminaba.

Cuatro días después de la extraña, y tal vez injusta, derrota en Yeda, el autodenominado más que un club despidió a un técnico que tenía contrato hasta junio de 2020, que lideraba junto al Real Madrid la Liga y que mantenía vivo al equipo en las otras dos competencias, la Champions League​ y la Copa del Rey.

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No es habitual: Barcelona no echaba a un entrenador desde 2003. Louis Van Gaal era hasta este lunes el último.

¿Por qué lo hace ahora? Primero habría que entender que entre los dirigentes hay internas. Muchos cuestionan al presidente José María Bartomeu su gestión en la crisis y justamente él era el único que sostenía a Valverde. Todo conducía a pensar que era la Champions League (Barcelona enfrentará a Napoli) la llave que abriría o cerraría la puerta del entrenador. Pero fue clave la derrota ante Atlético de Madrid. El crédito se acabó.

Ernesto Valverde sale de la ciudad deportiva Joan Gamper.
Foto: EFE

El análisis fue el siguiente: si jugando muy bien, al menos 80 minutos, y con un Messi encendido, el equipo no pudo asegurar un resultado, algo estructural está fallando. Podrían haber puesto el acento en los errores de Piqué o en los agujeros que Busquets no pudo emparchar. Pero le cayeron a Valverde, cuestionando su capacidad de liderazgo.

Hay algunos pecados que el entrenador venía arrastrando y que hablan de los problemas de personalidad del equipo. En abril de 2018, Barcelona ganó en la ida ante Roma por 4-1 en los cuartos de final de la Champions, pero en la vuelta perdió 3-0 en el Estadio Olímpico, quedando eliminado. En mayo de 2019, el Barça derrotó al Liverpool por 3-0 en el Camp Nou en la semifinal de la Champions, pero en la vuelta en Anfield perdió por 4-0. Un doloroso deja vu.

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El 25 de mayo del 2019, perdió 2-1 la final de la Copa del Rey contra Valencia. El pasado 9 de enero del 2020, cayó 3-2 en la semifinal de Supercopa de España, teniendo una ventaja de 2-1 hasta el minuto 80 contra el Atlético de Simeone, que luego perdió la final ante Real Madrid.

Las dos Ligas ganadas por Valverde no alcanzaron para sostenerlo. Tampoco el apoyo público de Messi (“Sí, hay plena confianza en el míster”, dijo Leo) y Suárez y la supuesta banca del resto del plantel. ¿Los dirigentes serían capaces de echar a un técnico al que Messi defiende? ¿Realmente lo bancaba Messi o fue sólo una declaración de compromiso?

Valverde, Messi y Busquets, en Arabia Saudita.
Foto: EFE

El mundo Barcelona no es sencillo. Ganar la Liga no alcanza, como dijo Pep Guardiola​. El espejo del Real Madrid es inevitable y la Champions ya es una tóxica obsesión. Los dirigentes consideraron que iban hacia un nuevo fracaso en Europa. De otra manera no se entiende el cambio en medio de la temporada.

Fueron en busca de Xavi, dueño de una espalda insuperable, aunque con mínima experiencia como DT. También tentaron a Ronald Koeman. Los dos se negaron a asumir ya, aunque mantienen su sueño para el futuro. Hay allí un hilo común: el ADN del Barcelona, el que inventó Cruyff y revalorizó Guardiola. Sorprende entonces la candidatura de Mauricio Pochettino​, más allá de sus virtudes.

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En cambio, se explica la elección de Quique Setién, el último técnico que le ganó al Barcelona en el Camp Nou. Fue 4-3, en noviembre de 2018. Ese día, 83.174 espectadores vieron cómo el humilde Betis le daba una lección de fútbol al Barça de Valverde, al que dos goles de Messi no le sirvieron de mucho.

Los exigentes y memoriosos hinchas culés quedaron sorprendidos por un rival que atacó y que nunca abandonó su objetivo de tener la pelota. A ellos, como a muchos, el Barcelona de Valverde nunca logró enamorarlos.

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