¿Cómo empezó la tercera temporada de The Marvelous Mrs. Maisel?

The Marvelous Mrs. Maisel El final de la segunda temporada de la multipremiada serie creada por Amy Sherman-Palladino para Amazon Prime Video, The Marvelous Mrs. Maisel,nos dejaba con varios interrogantes. ¿Cuál era el rumbo que Midge, la señora Maisel (Rachel Brosnahan), esperaba para su vida? ¿El triunfo en el stand-up o la armonía de un…

¿Cómo empezó la tercera temporada de The Marvelous Mrs. Maisel?

The Marvelous Mrs. Maisel

El final de la segunda temporada de la multipremiada serie creada por
Amy Sherman-Palladino para
Amazon Prime Video,
The Marvelous Mrs. Maisel,
nos dejaba con varios interrogantes. ¿Cuál era el rumbo que Midge, la señora Maisel
(Rachel Brosnahan), esperaba para su vida? ¿El triunfo en el
stand-up o la armonía de un nuevo matrimonio? ¿Eran ambos caminos verdaderamente incompatibles? En el último episodio de la segunda temporada, “Completamente sola”, el monólogo de Lenny Bruce (Luke Kirby) despertaba en Midge una extraña certeza, aquella que afirmaba que la vida que elegía, la de la comedia sobre los escenarios, le aseguraba una vida solitaria, alejada de los afectos, siempre en la ruta de aquellos sueños que esperaban concretarse. Esa es una de las claves de esta
tercera temporada (de ocho en lugar de diez episodios), en la que Midge inicia una gira por importantes ciudades de los Estados Unidos (Los Ángeles, Las Vegas, Miami) con su rutina y sus preguntas a cuestas, descubriendo que la vida de un artista es mucho más que los chistes y las celebraciones.

Pero volvamos al principio. Si el final de la temporada pasada nos mostraba a Midge de regreso a los brazos de su marido Joel (Michael Zegen), en busca de pasión y compañía, el después de esa noche de reencuentro tiene el aura de una perfecta despedida, que la lanza sin preámbulos de regreso a los escenarios. La propuesta del cantante Shy Baldwin -una especie de Sammy Davis Jr. pero más tímido- de convertirse en su telonera en una extensa gira nacional agitó los bríos de sus sueños artísticos, y el horizonte de un matrimonio conveniente y tranquilo con Benjamin, el cirujano bendecido por su familia, se fue tiñendo de nubarrones. Sherman no pierde tiempo en reminiscencias del pasado romance con Joel, o circunstancias del presente desencuentro con Benjamin, sino que convierte todas las dudas de Midge en ironía, al mejor estilo de la
screwball comedy de los 30, que hacía de los juegos del discurso la esencia de toda disputa. Midge se encuentra de nuevo en la carrera de la comedia, en este caso frente a los entusiastas soldados de una base militar.

La escena de la rutina en el predio del ejército, con simpáticos números musicales y fotos para el escándalo, es una ocasión perfecta para que Sherman cite con perspicacia y cierta nostalgia aquellos crepusculares años 50. Las imágenes de Midge sonriendo ante los entusiastas jóvenes de uniforme recuerdan las célebres fotografías de Marilyn Monroe frente a un micrófono similar, dando ánimos y regalando sensualidad a un colectivo masculino atrapado entre la rigidez de las normas militares y la efervescencia hormonal. Las citas se multiplican: el vuelo del vestido como guiño a
La comenzón del séptimo año, las referencias a una canción emblemática de Navidad -tiempo elegido para el estreno de
The Marvelous Mrs. Maisel– como “White Christmas” (de la que Midge, como buena judía, no se sabe la letra), y las rápidas y efectivas líneas de diálogo, coronadas con réplicas agudas que nos recuerdan el magnífico talento de Rachel Brosnahan para dar a su personaje el mejor espíritu.

En esa escena también se juega otro de los ejes de esta tercera temporada: el profundo y contradictorio vínculo que une a Midge con su representante, Susie Myerson (Alex Bornstein). Es que en las últimas escenas de la segunda temporada asistimos a una de las mayores tentaciones para Susie: convertirse en la representante de Sophie Lennon (Jane Lynch), la estrella demodé y pretenciosa que se convirtió en la archienemiga de Midge. Motivada por los celos y una confesada admiración por esa pasión que tiene Susie para defender a su protegida, Sophie se erige como una extraña tercera en discordia, obstáculo que tensa la relación entre Midge y Susie, afirmada en las bizantinas discusiones de dos personalidades opuestas. ¿Podrá comprender Midge que Susie necesita convertirse en una verdadera representante, tener dinero para dejar de vagar por habitaciones ruinosas, y encontrar una vida propia? La lenta madurez de Midge respecto a la consciencia de sus privilegios y el paulatino descubrimiento del eco de sus atrevimientos sobre los escenarios en la realidad de su vida familiar encuentra en esta nueva temporada algunos desafíos.


Una escena de la tercera temporada The Marvelous Mrs. Maisel

En este sentido, el horizonte del divorcio con Joel y la decisión de él de poner un bar nocturno en pleno Barrio Chino se convierten en dos signos relevantes de lo que sucede con su vida anterior, preñada de idealizaciones. Lo mismo ocurre con la decisión de su padre (Tony Shalhoub) de dejar la Universidad de Columbia, de renunciar a la vida lujosa en Park Avenue y de explorar nuevos intereses que incluyen la literatura
beatnik, el comunismo y la incipiente movida hippie. El destino de su madre (Marin Hinkle), que en la temporada pasada la había conducido a París a reencontrar su pasión adolescente por las artes plásticas, ahora la envía al corazón de Oklahoma, donde su familia de rancheros le depara más de una sorpresa. Ese entorno familiar, afirmado en tradiciones y apariencias, más deudor de los tiempos de la posguerra que de los nuevos años 60, es uno de los enclaves que decide deconstruir Sherman en este nuevo año, como epicentro de los cambios culturales que estaban sacudiendo a la sociedad de entonces.

El último de los peldaños es el que une a Midge con su vocación como artista, marcada por las dudas respecto a su futuro sentimental y a la incertidumbre de esa gira por el país que se avecina. El carisma de Brosnahan para cargar sobre sus hombros las rutinas de comedia sigue intacto, y ahora se suma una nota melancólica que tiene que ver con la certeza de esos vientos de cambio. Por ello la interacción con Lenny Bruce, figura extraída de la movida
under de aquella época, que funciona como anclaje para la serie pero también como permanente reflexión sobre el valor del humor para la crítica y la observación del mundo, es esencial en el crecimiento del personaje de Midge. Su frecuente contrapunto con la genial Susie, a la que Alex Bornstein hace crecer con una exploración sutil de sus verdaderos deseos, se complejiza ahora con la mayor participación de Bruce en su vida, tanto en la conexión con su familia como en el fascinante trasfondo contenido en sus conversaciones.

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