Cómo es el centro de diseño e investigación que tiene Intel en Guadalajara

La entrada al centro de diseño e investigación que tiene Intel en Guadalajara; nació hace 19 años y tiene 1500 ingenieros Fuente: LA NACION GUADALAJARA.- Mientras el ómnibus que nos transportaba zigzagueaba por los sinuosos caminos de la ciudad mexicana, vigilada por varios cerros, observo a lo lejos una moderna construcción que se impone en…

Cómo es el centro de diseño e investigación que tiene Intel en Guadalajara

La entrada al centro de diseño e investigación que tiene Intel en Guadalajara; nació hace 19 años y tiene 1500 ingenieros Fuente: LA NACION

GUADALAJARA.- Mientras el ómnibus que nos transportaba zigzagueaba por los sinuosos caminos de la ciudad mexicana, vigilada por varios cerros, observo a lo lejos una moderna construcción que se impone en el horizonte: es uno de los centros de diseño que Intel tiene en América, siendo, incluso, uno de los más grandes del continente.

La firma cuenta con un total de 30 de estos centros en todo el mundo y solo 3 de ellos están ubicados en América.

Ya en el centro de visitantes es difícil no hacer caso a una figura circular que reúne algunas de las patentes que salieron de este centro de investigación: allí somos recibidos por Ramón Morales, Director de Innovación del Centro y que, con una sonrisa en su rostro, explica que “es nuestro 19º aniversario y aquí estoy, recibiendo al primer grupo de periodistas que nos visita”.

“Aquí no hacemos manufactura de productos, pero si investigación y validaciones de nuevas tecnologías. Estamos trabajando en tecnologías que recién verán en 5 años”, explica Morales.

Si bien hoy es un centro de vanguardia, los comienzos fueron muy humildes. “Comenzamos con 36 ingenieros en un predio de 300 m2; luego nos mudamos a una construcción de 1.000 m2, sumamos más profesionales hasta que finalmente, en 2014, nos mudamos al actual edificio de 15.000 m2 en donde trabajan 1500 ingenieros” decía Morales.


En el centro de Guadalaja, Intel prueba el rendimiento de los últimos chips de la compañía en PCs y servidores Fuente: LA NACION

Además de contar con una serie de laboratorios desde donde han sido concluidos más de 200 proyectos, se trabaja de manera estrecha con más de diez universidades, con lo cual los estudiantes pueden realizar pasantías y prácticas profesionales con tecnología de punta.

Pruebas en procesadores

Jesús Palomino es el Director del Centro de Diseño y aclara que “una de las cosas que hacemos con mayor regularidad son las validaciones, desarrollo y prueba de sistemas para las próximas generaciones de chips Intel”. “En este momento tenemos más de 160 patentes solicitadas y más de 44 obtenidas en Estados Unidos”, detalla.

Desde el centro se contribuye en el desarrollo de las tecnologías que Intel tiene en computadoras. “De aquí han salido plataformas, chipsets y hasta avances en procesadores contribuyendo no solo al mercado desktop sino también al de servidores” relata Palomino.

Juan Delgado es Gerente del Laboratorio de Validaciones y será nuestro acompañante durante la recorrida por esta parte del centro. La planta de validación cuenta con cientos de equipos que están siendo testeados con diferentes pruebas. “Aquí realizamos mediciones de desempeño en procesadores. Nos aseguramos de que funcionen correctamente haciendo también validaciones eléctricas. Para los testeos, desarrollamos nuestras propias tecnologías de software” indica Delgado.

Las pruebas de temperaturas en microprocesadores se hacen con agua que puede enfriarse a -40º y trepar a los 80º. “Le inyectamos aire comprimido a las capsulas de pruebas para evitar la condensación”, asegura Delgado.


Bancos de pruebas del centro de control de calidad que tiene Intel en Guadalajara Fuente: LA NACION

El sistema de refrigeración por agua de la planta corre por unos amplios tubos dispuestos en todo el sector, para llegar a los diferentes puntos de testeos.

“Para los productos nuevos que no están en el mercado, las pruebas se hacen durante más tiempo y con altas variabilidades. Las pruebas que realizamos son cualitativas y no cuantitativas, nos tenemos que asegurar que la tecnología no falle”, indica Delgado con respecto al trabajo de los operadores.

Los laboratorios

En el centro, Intel realiza investigación en tecnologías que luego pueden ser comercializadas. Algunos campos de trabajo son la acústica, vehículos autónomos, electromagnetismo, e inteligencia artificial, entre otras cosas.


Héctor Cordourier en la cámara anecoica Fuente: LA NACION

En el laboratorio de acústica somos recibidos por Héctor Cordourier, encargado científico de ese sector. Allí pudimos visitar y hacer algunas pruebas en una cámara anecoica, que permite abstraer al que ingresa a la misma de todo sonido del exterior. “Aquí, entre otras cosas, realizamos investigación en detección de voz y trabajamos con los diferentes asistentes que existen en el mercado”, dice Cordourier.

Así, desde ese laboratorio se aportó al desarrollo de la 10ma generación de procesadores Intel con Speaker ID, una tecnología que identifica a quien está hablando frente a una computadora.

En dicha cámara también se realizan pruebas de ruido y vibración en servidores con el objetivo de identificar de donde provienen los mismos y hallar posibles soluciones.


Leo Campos desarrolla algoritmos para evitar colisiones entre drones Fuente: LA NACION

El investigador Julio Zamora se encuentra a cargo del laboratorio de inteligencia artificial. Allí desarrolla una tecnología para ayudar a una cámara de captura de movimiento a identificar objetos y partes del cuerpo, colocándoles etiquetas de forma automática a cada una de las cosas. “Entre otras cosas, puede identificar el sexo de la persona, y reconocer rostros y objetos con un alto porcentaje de certeza”, explica Zamora.

En el laboratorio de drones, Leo Campos trabaja en un sistema de algoritmos para que estos vehículos voladores puedan evadirse entre ellos e identificar a personas que van caminando hacia ellos para despejar el trayecto. En las pruebas, Campos puso a volar 25 drones en forma sincronizada y pasaron de un lado al otro sin la preocupación de chocar entre sí; los drones respondieron de manera asertiva e instantáneamente a los movimientos oscilantes del usuario.

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