Marcelo Tinelli en modo básquet: el milagro de jugar en la NBA para San Lorenzo y las propuestas a Kevin Love y Luis Scola

Marcelo Tinelli y Kevin Love, en los pasillos del Rocket Mortgage FieldHouse Crédito: @NBALatam CLEVELAND, Ohio.- Para San Lorenzo, el partido ante los Cavaliers quedó atrás, pero la experiencia continuó ayer con más encuentros, incluso en las oficinas y pasillos del propio estadio. Los doce jugadores del plantel sumaron minutos en la segunda participación del…

Marcelo Tinelli en modo básquet: el milagro de jugar en la NBA para San Lorenzo y las propuestas a Kevin Love y Luis Scola

Marcelo Tinelli y Kevin Love, en los pasillos del Rocket Mortgage FieldHouse Crédito: @NBALatam

CLEVELAND, Ohio.- Para
San Lorenzo, el partido ante los
Cavaliers quedó atrás, pero la experiencia continuó ayer con más encuentros, incluso en las oficinas y pasillos del propio estadio. Los doce jugadores del plantel sumaron minutos en la segunda participación del Ciclón ante una franquicia de la
NBA, anteayer, y es la parte visible de lo que ellos llaman “aprendizaje”. Pero el show debe continuar y con eso está familiarizado
Marcelo Tinelli. Presidió dos veces la entidad de la que desde 2016 es su vicepresidente, pero en el mundo de la liga de básquetbol más famosa pocos creen que no haya sido determinante su rol como hombre de los medios, empresario y los millones de seguidores en las redes sociales para afianzar los lazos. Lo asume, pero no se jacta de ello.

“Somos un grupo de dirigentes. Tomamos el básquetbol del club hace cuatro años y una de las alianzas que hicimos enseguida fue con la NBA. Me encantaría poder venir a jugar todos los años, pero nos focalizamos en estar, en ir a los cursos que nos ofrecen, en aprender todo lo que hacen. Son muy claros. Por eso estas reuniones acá, por eso vamos a volver en febrero a las oficinas que tienen en Nueva York y donde ha estuvimos. Hay una relación fluida”, explica Tinelli a
LA NACION. La conexión nació cuando Julio Lamas, exDT de la selección argentina, era entrenador de San Lorenzo y le presentó a Juan Uro, un graduado en Ciencias Económicas en la Universidad de La Plata que llegó a vicepresidente de Finanzas y Estrategia Global de la NBA. “Las relaciones llevan tiempo, empatía, confianza. Un montón de cosas se logran por perseverar”, sostiene.

“El trabajo que hacen es maravilloso. Es la organización número 1 del mundo en entretenimiento. No es solo un partido. Lo comparo con el juego de Avatar en Disney, donde volás en otra dimensión y te preguntás ¿qué hago acá?”, reflexiona, mientras toma un café, come unas barritas de chocolate e invita a hacer lo propio. Casi una sobremesa luego de compartir una comida con el plantel. “Les dije del orgullo de estar acá, y les agradecí por la garra que pusieron y ser partícipe de otro logro histórico argentino. Maxi (Fjellerup) y Agustín (Cáffaro) vienen de ser subcampeones en el Mundial con la selección y ellos también tienen que disfrutarlo”, revela. Está relajado, aunque el tiempo apremie entre compromisos y las horas de descanso no abunden. Igual, por momentos, disfrutó de caminar junto con su mujer, la modelo y actriz Guillermina Valdez, y su hijo Lorenzo por las calles casi desiertas de la ciudad. Una sensación atípica.

Otras, las vivió en la cancha. “Un abonado en los Cavaliers de toda la vida estaba sentado al lado mío viendo el partido, me veía gritar tanto y me preguntó quién era. Me había pasado algo similar en 1995 haciendo una fila para tener un autógrafo de Charles Barkley, que jugaba en Phoenix, y cuando unos argentinos me reconocieron me pedían también a mí y él se sorprendió”, revela.

“Si fuera por la derrota 1-4 con Central Córdoba de Santiago del Estero no me hubiese tomado el avión dos horas después y muchos hinchas me reclaman haber venido al básquetbol, pero el rol del dirigente es convivir con el resultado deportivo y las cosas que lo acompañan”

El mundo del básquetbol no es nuevo en su vida y ocupa su cabeza casi por completo por estos días, aunque no pueda evitar mirar los números del rating en los momentos que se están emitiendo los programas que quedaron grabados en la Argentina. “Fui a verlo a Kevin Love, que para mí es un ídolo. Estuvimos charlando, y hasta lo invité al Bailando para cuando quiera”, confiesa. Son sueños. Algunos se cristalizan. “Cuando todo esto arrancó ni imaginábamos que nos pudieran invitar a un partido. Ser parte de la pretemporada de la NBA es un sueño. Me sigue sorprendiendo. Lo que logramos en 2016, al ir a jugar a Toronto, fue un milagro. Y este es otro milagro. Hay que detectar qué cosas le pueden beneficiar a ellos y a nosotros. Lamas (que dirigió hasta 2017) dice que San Lorenzo logró que lo extraordinario se haga natural y creo que esa es una de las grandes claves del éxito. La relación que tenemos es fluida, pero que logremos jugar es groso”.

“Si trabajamos bien, no tengo dudas que podemos llegar a tener una gira de un equipo de la NBA en la Argentina. El estadio en el que estuvimos jugando el mes pasado en Montevideo es nuevo y tiene características de la NBA, porque hubo un acuerdo con ellos. Es chico, en comparación, pero creo que la Argentina puede hacer uno así con ese apoyo”, asevera. Y se mira el ombligo: “Tenemos que construir nuestro estadio de fútbol en Avenida La Plata, pero también una posibilidad que imagino es agrandar el de básquetbol o hacer uno multidisciplinario. Ahora que tenemos nuestras tierras, podemos pensar en algo amplio y generoso para toda la zona”. Hoy no hay plazos, pero sí imagina una licitación internacional. Intuye que el año próximo puede llegar a tratarse el proyecto de rezonificación que presentó el club, a través de su presidente, Matías Lammens, que es candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad. No hace falta que diga que le gustaría verlo como el Alcalde de la ciudad. Es una obviedad. También, que se muestra cercano a las ideas del Frente de Todos y de Alberto Fernández con cada retuit.

Lo político toca, en mayor o menor medida, a todas sus facetas. Deja algunas frases: “Los argentinos siempre tenemos una visión de estar viendo el hoy porque las condiciones nos van cambiando rápidamente, y se entiende, pero hay cosas que se proyectan a más tiempo, con otros plazos. Si te dejás llevar por la coyuntura actual, que un día tenés un dólar de 45 y al otro día de 60, no hacés nada, pero uno tiene que pensar que estos procesos son cíclicos en la Argentina, ya los hemos visto. Hay que pensar que vamos a mejorar, que hay un montón de mecanismos que pasan por el ingenio, por el desarrollo en otras áreas, porque el país viene de muchos años de no crecer y en algún momento va a despegar. El club, sí, es apolítico, más allá de mis opiniones personales”.

Y lo asocia al deporte. “El mercado argentino a nivel de fanáticos de la NBA es muy grande, pero evidentemente algo falla. En las mejores épocas de Manu Ginóbili, tal vez el mejor de nuestra historia, no alcanzamos a tener un gran desarrollo en la región. Hay que hacer cosas que lo hagan crecer y traducirse en un crecimiento económico además para ellos en la Argentina. Tiene que haber franquicias y dirigentes que puedan trabajar, además, en lo social, cultural y educativo. Ahí es donde vamos a enfocar en los próximos años y se va a ver más rápidamente la posibilidad de que equipos argentinos puedan venir. Por ahí podríamos trabajar un poco más con la Liga Nacional y con los clubes para que no solo sea San Lorenzo el que venga. La Confederación sé que tiene un vínculo más aceitado”, reflexiona.

“La plantilla de los Cavaliers tiene un costo de 130 millones de dólares anuales. Pero más allá de los números, apuestan al desarrollo permanente. Eso de tener una máquina con reconocimiento facial que va contando los triples no las podés imaginar en la Argentina”

En el largo camino, va viendo los detalles. “Había alrededor de 50 personas que vinieron de otras ciudades con banderas y se hacían sentir esta vez. Se querían llevar una media, una camiseta, sacarse fotos o charlar conmigo. Todo eso lo logra el básquet, en lugares que el fútbol no lo consigue. Es muy bueno para la marca San Lorenzo, para internacionalizarla”.

En el futuro se vislumbra Asia. “En noviembre hay una posibilidad de viajar a China y acordar con el gobierno para hacer escuelas deportivas. Está en estudio. Por ahí terminamos trayendo un jugador chino al fútbol, no sé hasta dónde puede llegar… La gente de la NBA nos decía que estaba viendo de traer algún jugador indio porque el mercado hindú es muy importante”, ejemplifica. Y aporta más detalles: “En estos días estuvieron jugando en Estados Unidos un equipo chino, cuyo mercado evidentemente es un negocio millonario; uno australiano, uno de Israel, vino Franca de Brasil”.

“Me gusta ese rasgo de niño grande, de poder separar las facetas de dirigente y de hincha. Me encanta poder encabezar las charlas por acuerdos. También, ser el tipo que está llorando en la tribuna por la Copa Libertadores o jugar con mi hijo con una pelotita después del partido en la cancha”

En lo inmediato, los espera otra vez la Liga argentina, el Súper 20. “Está bueno cambiar en los momentos de éxito. A Facundo Muller, el entrenador nuevo, que viene de la escuela de Lamas, lo venimos siguiendo hace muchos años. Y apostamos a traer jóvenes talentosos, tener extranjeros buenos y nacionalizar un poco más el plantel”, subraya. Y acepta que Luis Scola estuvo siempre en los planes. “Hablamos permanentemente y le ofrecimos venir, pero por los compromisos que tiene la Liga y los viajes, me había dicho en su momento que no estaba para ese trajín. Se fue a China y cuando, tras el Mundial, dijo que iba a seguir otro año, le dije a su mánager que tenía las puertas de San Lorenzo abiertas, más allá de lo económico. No se pudo dar (firmó con Olimpia Milano), pero espero contar con él en el futuro desde el lugar que sea, porque es un plus su conocimiento”.

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