River: el mejor ataque

La mejor defensa es un buen ataque, dijo Sun Tzu, en “El arte de la guerra”. Y Marcelo Gallardo parece tener una concepción similar a la de este general, estratega militar y filósofo de la antigua China. Es que el Muñeco no concibe un equipo sin pensar en el arco de enfrente. Puede utilizar distintos…

River: el mejor ataque

La mejor defensa es un buen ataque, dijo Sun Tzu, en “El arte de la guerra”. Y Marcelo Gallardo parece tener una concepción similar a la de este general, estratega militar y filósofo de la antigua China. Es que el Muñeco no concibe un equipo sin pensar en el arco de enfrente. Puede utilizar distintos esquemas o tácticas pero la estrategia es siempre la misma: ser protagonista, dominar el balón y atacar al arco rival. Y en lo que va de este semestre tuvo partidos de alto nivel futbolístico y de un notable despliegue ofensivo que en comparación con el resto, queda evidenciado que tiene el mejor ataque del fútbol argentino.

Basta con repasar la goleada (4-0) del sábado sobre Huracán en el Palacio Ducó para certificarlo. O el 6-1 a Racing o el 3-0 a Lanús, algunos paradigmas de este River del buen ataque. Pero también hubo una muy buena producción ante Cerro Porteño en la ida de los cuartos de final y en el Superclásico ante Boca, en el que faltó la puntada final.

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El mediocampo de River vuela. Es la clave del equipo de Gallardo. Arranca con Enzo Pérez como volante de inicio y Nacho Fernández, Exequiel Palacios y Nicolás De la Cruz unos metros más adelantados. Rotan los tres por lo ancho de la cancha. Palacios pone la pausa y tanto Fernández como De la Cruz reciben a los costados y son verticales.

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Con Palacios unos metros más atrás, Nacho Fernández no necesita ir a buscar la pelota tan atrás. Aunque a veces se cierran los dos para armar un triángulo con Enzo Pérez y los que ensanchan la cancha son los laterales. Tanto Gonzalo Montiel como Milton Casco vuelan por las bandas y también suman en el ataque millonario. Sobre todo Casco, quien puede pasar con pelota dominada y hasta aparecer como enganche para filtrar pases o buscando el espacio para llegar a los últimos metros y desbordar o meterse al área con una diagonal sorpresiva.

Hasta los marcadores centrales aportan en ataque. Se paran bien adelante para que el equipo no quede largo y asumen riesgo jugando, a veces, mano a mano con los delanteros rivales. También aportan con salidas desde el fondo para iniciar ataques. Esas salidas que son cada vez más limpias con la distinción de un Enzo Pérez lúcido jugando como 5.

Hay pases cortos y pases largos para cambiar de frente, en la misma jugada. Para que todas las líneas estén conectadas entre sí. Y generalmente no se dan pases hacia atrás. Mucho ayuda la movilidad para el desmarque de los mediocampistas, quienes se perfilan rápido para quedar de frente a la jugada y encarar. No reciben de espaldas y ahí sacan ventaja.

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Los movimientos de los delanteros también son importantes. Pueden jugar cerrados, casi pegados ambos por adentro o tirarse uno de los dos por afuera para triangular con el volante y el lateral que llegue por ese sector. Así, River también produce jugadas para que alguno de los que vienen de frente pueda entrar con pelota dominada al área si se combina precisión con velocidad para superar al rival.

Y si bien no todos los delanteros están pasando un gran momento, en ese sector de la cancha hay jerarquía: Matías Suárez, Rafael Borré, Lucas Pratto e Ignacio Scocco más el pibe Julián Alvarez, que cuando le tocó jugar tuvo buenas participaciones.

Los números también certifican ese buen ataque de River. El de Gallardo es el equipo más goleador en la Superliga con 14 tantos, tres más que el escolta San Lorenzo y cuatro más que Newell’s, sus inmediatos perseguidores en ese rubro. ¿Al líder Boca? Le lleva 8 goles de ventaja.

Y en lo que va del semestre River convirtió 18 goles en 11 encuentros. Y en siete de ellos metió al menos un gol. No pudo convertir en ninguno de los dos partidos de los octavos de final de la Libertadores contra Cruzeiro (le ganó por penales en Belo Horizonte) ni con Talleres (0-1) y Boca (0-0) por la Superliga. El promedio le da 1,64 por partido pero si solo se contabiliza el torneo local, asciende a 2,33 por encuentro.

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Y no solo son los delanteros los que convierten. También, los mediocampistas y los defensores. Ocho de los 18 goles fueron anotados por atacantes (Suárez -4-; Borré -3- y Scocco -1-), nueve por volantes (Carrascal, Nacho Fernández -3- y De La Cruz -3-) y uno por un defensor ( Casco).

De esos 18 goles hubo 5 que fueron de penal, es decir casi un tercio. No rebaja el análisis. Remarca que River pisa muchísimo el área rival y en algunas ocasiones puede llegar a meter cinco o seis jugadores en posición de gol.

Ahí va River. Apostando fuerte en los tres frentes (Superliga, Copa Argentina y Libertadores). Es que tiene con qué hacerlo. Y se sustenta en un buen ataque.

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