Boca: la mejor defensa

El debate planteado sobre gustos y si el juego es bueno, malo o regular de acuerdo a la subjetividad de quien observe cualquier partido de Boca encuentra miles de opiniones. Todas atendibles. Pero en el terreno de las estadísticas, esas que se leen con frialdad y que carecen de un análisis coyuntural, este equipo de Gustavo Alfaro se…

Boca: la mejor defensa

El debate planteado sobre gustos y si el juego es bueno, malo o regular de acuerdo a la subjetividad de quien observe cualquier partido de Boca encuentra miles de opiniones. Todas atendibles. Pero en el terreno de las estadísticas, esas que se leen con frialdad y que carecen de un análisis coyuntural, este equipo de Gustavo Alfaro se destaca por su faceta defensiva. Es, tal vez, la mejor virtud (no la única) en los nueve meses que lleva el ciclo del entrenador. Al cabo, casi un sello distintivo.

El repaso cuenta que Gustavo Alfaro lleva 38 partidos oficiales como DT en Boca. En 24 de esos encuentros, a su equipo no le hicieron goles. Incluso con visitas de riesgo a la altura de Cochabamba y Quito, en un juego de octavos de final de Libertadores en Curitiba o encuentros domésticos en Núñez, Liniers o Florencio Varela. De todas esas canchas se fue con algo que muy pocos lograron: sin un tanto en su arco. En ese en el que Esteban Andrada ya es récord del club, porque suma 958 minutos sin recibir un tanto. Claro que los números no reflejan si el equipo es sometido, como en la cancha de Banfield, o peloteado, como ante Defensa y Justicia. Pero la certeza de percibir un Boca mucho más compacto es concreta y también que si se trata de una decisión que parte desde la estrategia del entrenador, el equipo está comprometido con respetarla.

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“Mantener el arco en cero es una constancia más allá de distracciones que tenemos a veces. El equipo está sólido en el aspecto defensivo, pero a veces el defensor puede cometer un error y tenemos un arquero que está en un muy buen nivel. Y si no tiene grandes atajadas aparece para resolver una situación, apurar a un delantero… Esa es la solidez que el equipo necesita tener. Me gustaría tener una mayor eficacia y ahí estamos en el debe”, reflexionó Alfaro después de otra victoria que lo depositó a Boca en lo más alto del torneo.

La mayor virtud de las vallas invictas que se suceden tienen un sustento positivo que apunta al técnico. Porque en lo que va del reinicio de la competencia oficial, Alfaro utilizó a ocho defensores distintos, modificó tres veces las parejas de centrales y los laterales fueron alternando. Todos ellos mostraron una matriz defensiva similar, con una salida desde abajo con juego pero sin reparo en dividir la pelota ante una presión rival. “Siempre que gana Boca nos vamos contentos. Y en el vestuario como en los micrófonos digo que nuestro trabajo, el de la defensa más Esteban (Andrada), está bien hecho si cuando termina el partido el arco termina en cero. Venimos haciendo las cosas muy bien defensivamente y Esteban no para de batir records”, reflejó Lisandro López, quizá el punto más alto junto con el arquero de una última línea que tiene en Weigandt y Mas a sus laterales titulares. No es casualidad: ambos son mucho más aplicados en la marca que Buffarini y Fabra, quienes atacan mejor.

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El arquero de la Selección acumula 10 partidos sin recibir goles pero su seguridad se traslada al resto de las líneas. Porque Boca no duda en desproteger el área chica si es necesario o en adelantar la zaga central para defender mano a mano. Todos saben que la lectura de juego de Andrada es un plus que desactiva peligro antes de que se enciendan alarmas. “Nos vamos afirmando con la defensa y la línea de volantes”, contó el ex Lanús. Y en ese objetivo también fue clave el crecimiento que tuvieron Iván Marcone (casi duplicó la cantidad de pelotas robadas en los últimos seis encuentros respecto del primer semestre) junto al juvenil Nicolás Capaldo, el Pac Man que Alfaro transformó en titular.

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La hoja de ruta llevará a Boca hasta el Nuevo Gasómetro para un clásico con San Lorenzo. Y allí volverá un esquema que apuesta primero a destruir la circulación del rival (como pasó en el último Superclásico) para luego aprovechar las virtudes ofensivas. Las ausencias de Salvio, Ábila y Zárate (todos lesionados desde hace tres semanas) conspiraron contra la faceta de ataque de un equipo que es líder con solo 6 goles marcados. Los suficientes, al cabo. Porque para este Boca, convertir es casi una certeza de que los tres puntos quedarán en su poder. No es poco. ¿Alcanza?

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