Se retiró a los 18 años, jugó al criquet, volvió y ahora es campeona de Roland Garros

Hace cuatro años, Ashleigh Barty practicaba profesionalmente un deporte en el que golpeaba una pelota con un implemento. Pero no lo hacía con una raqueta, sino con un bate plano. No jugaba al tenis, sino al criquet. Este sábado, la australiana se consagró campeona de Roland Garros y el lunes aparecerá en el segundo puesto…

Se retiró a los 18 años, jugó al criquet, volvió y ahora es campeona de Roland Garros

Hace cuatro años, Ashleigh Barty practicaba profesionalmente un deporte en el que golpeaba una pelota con un implemento. Pero no lo hacía con una raqueta, sino con un bate plano. No jugaba al tenis, sino al criquet. Este sábado, la australiana se consagró campeona de Roland Garros y el lunes aparecerá en el segundo puesto del ranking de la WTA.

Apenas 70 minutos necesitó Barty, de 23 años, para terminar con el sueño dorado de la checa Marketa Vondrousova, que, con apenas 19 años, había llegado a la final sin ceder un set, pero poco pudo hacer ante la solvencia de su rival y terminó claudicando por 6-1 y 6-3.

“Pese a las apariencias, yo estaba muy nerviosa antes de empezar. Estoy muy feliz de ganar mi primer Grand Slam acá. Creo que esto recién está empezando”, aseguró la triunfadora tras recibir el trofeo de manos de la estadounidense Chris Evert. Con esta consagración rompió una sequía de 46 años sin que una australiana pudiera ganar en París. La última había sido Margaret Court en 1973.

Ashleigh Barty posa junto a Marketa Vondrousova tras la final de Roland Garros. (Foto: EFE / EPA / YOAN VALAT)

La precoz Barty comenzó a jugar profesionalmente apenas cumplió 14 años, pero a los 18 decidió parar tras perder en la primera ronda del US Open 2014 con la checa Barbora Strycova. “Todo fue demasiado rápido para mí. Estuve viajando mucho desde muy joven. Quiero tener la experiencia de una chica joven normal, vivir experiencias normales”, justificó en ese momento.

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Se afincó en su país e incursionó en el criquet, un deporte sumamente popular en Australia: representó a Brisbane Heat en la temporada inaugural de la Women’s Big Bash League en la categoría sub-20. “Es difícil competir en soledad, por eso el deporte de equipo es tan atractivo”, contó entonces.

Ashleigh Barty, durante su incursión en el criquet, en 2015.

Sin embargo después de casi dos años abandonó el bate y recuperó la raqueta. Volvió en Eastbourne, a fines de mayo de 2016. Atravesó la clasificación y llegó a las semifinales (perdió con la estadounidense Alison Riske). Se reinsertó en el circuito y comenzó a conseguir algunos resultados alentadores.

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En 2017 logró su primer título, en Kuala Lumpur. En 2018 se consagró en Nottingham y en el WTA Elite Trophy de China, considerado el Masters B femenino. Y este año levantó el trofeo en Miami antes de dar la sorpresa en Roland Garros.

Ashleigh Barty, sonriente y con el trofeo en uno de los vestuarios de Roland Garros. (Foto: CORINNE DUBREUIL / FRENCH TENNIS FEDERATION / AFP)

El sorteo no había sido favorable para ella, pero las eliminaciones prematuras de la estadounidense Serena Williams y la japonesa Naomi Osaka, número uno del mundo, le abrieron el camino. De hecho, en su andar al título solo tuvo que enfrentarse a una cabeza de serie: la estadounidense Madison Keys (14°) en cuartos de final.

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Barty, que inició el torneo en el octavo puesto del ranking, el lunes estará segunda, solo detrás de Osaka. No había una australiana tan arriba en la clasificación mundial desde que Evonne Goolagong Cawley alcanzó esa ubicación en 1976.

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