La guerra comercial entre EE.UU. y China empaña la calma a nivel local

Esta semana el país mostró buenos indicadores, entre los que se destacó una inflación más baja de lo esperado, pero los ruidos externos causan preocupación Ya transcurrieron dos semanas desde que Donald Trump decidió repentinamente agitar el avispero comercial. En un abrir y cerrar de ojos, Estados Unidos llevó la tasa arancelaria del 10% al…

La guerra comercial entre EE.UU. y China empaña la calma a nivel local

Esta semana el país mostró buenos indicadores, entre los que se destacó una inflación más baja de lo esperado, pero los ruidos externos causan preocupación

Ya transcurrieron dos semanas desde que Donald Trump decidió repentinamente agitar el avispero comercial. En un abrir y cerrar de ojos, Estados Unidos llevó la tasa arancelaria del 10% al 25% para US$200.000 millones de productos chinos, y prometió gravar otros US$300.00 millones adicionales en el futuro próximo. Así, el republicano rompió la paz sellada en Buenos Aires durante la Cumbre del G-20 y volvió a enfocar los cañones al déficit comercial con Pekín.

Sacudir un tema tan sensible puede llevar a resultados poco felices. China no se quedó de brazos cruzados. Sin embargo, sus posibilidades de contraatacar a través de aranceles son muy limitadas. ¿Por qué? El volumen exportado desde Estados Unidos hacia China es significativamente menor al del sentido opuesto. Para tener una referencia, en 2018, las importaciones chinas fueron de alrededor de US$539.500 millones, mientras que las exportaciones alcanzaron los US$120.300 millones, lo cual explica el déficit comercial por US$419.100 millones.

Por lo tanto, ¿qué otras medidas podría tomar el gigante asiático? Una opción podría ser presionar a Estados Unidos a través de la venta de instrumentos norteamericanos. De hecho, el déficit comercial se explica por los fondos del exterior que llegan a Estados Unidos a financiar esa brecha. Si China realizara una venta masiva de Bonos del Tesoro (tenencia de alrededor de US$1,3 billones), sería un problema para Estados Unidos. Otra alternativa podría ser a través de la depreciación de su moneda. Un aumento del tipo de cambio “licuaría” los mayores aranceles al mejorar los términos de intercambio, aunque también se transformaría en una carga para las empresas chinas muy endeudadas en dólares. Aquí existe el riesgo de comenzar una pérdida de reservas internacionales por parte del banco central chino. En este sentido, la feroz sangría de 2015 aún sigue presente.

A favor del último camino, vale destacar que, desde el reavivamiento de la tensión comercial, las divisas emergentes presentan fuertes caídas. Entre las más golpeadas están las dos divisas de los principales socios comerciales de la Argentina: el real brasileño se debilitó 3% y el yuan se depreció casi 2,6% frente al dólar.

Sin embargo, a contramano del resto de los emergentes, los activos argentinos resistieron satisfactoriamente estas turbulencias. El peso argentino se depreció un leve 1,2%, y, de hecho, su volatilidad cayó notablemente en las últimas ruedas. Además, en lo que va del mes, el Merval trepa un 13,9% en dólares, mientras que los bonos soberanos alcanzan subas de entre 2% y 7% a lo largo de toda la curva. En esta línea, el riesgo país (medido por el EMBI+ Arg.) cede cerca de 40 puntos básicos en mayo, mientras que el tramo corto de la curva de CDS (seguros de default) argentinos se desinfló entre 100/130 puntos básicos desde los picos de estrés de fines de abril.

¿A qué se debe? En primer lugar, el IPC de abril marcó una inflación de 3,4%, una cifra todavía muy elevada, pero por debajo del 3,8% que se esperaba. Además, el resultado fiscal primario reflejó un tímido superávit de $499 millones, lo que representa un ahorro de $10.841 millones frente al mismo mes de 2018. Por otra parte, el Tesoro logró canjear cerca de la mitad del stock del Bono Dual 2019, suavizando sus vencimientos en cuatro letras ajustables al tipo de cambio que irán venciendo a partir de septiembre.

En la próxima semana se licitarán LETE en dólares. El Tesoro deberá enfrentar un vencimiento por US$850 millones y la conversación se centrará en los plazos de las letras que se liciten. Por su parte, desde el plano político, hoy son las elecciones en La Pampa, donde el peronismo nuevamente es favorito. A pesar de que se trate de un distrito de poco impacto en el resultado nacional, puede ofrecer señales de cara a las PASO.

La estabilidad en este contexto frágil de la Argentina requiere, además, que las condiciones en el exterior no se agraven demasiado. Aquí, el futuro del conflicto comercial entre Estados Unidos y China juega un papel muy relevante. Si las dos mayores potencias se inclinan por la receta del proteccionismo, los efectos sobre el comercio y sobre la economía general no tardarán en magnificarse.

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