Y puede ser peor: a Lionel Messi lo espera la selección

Fuente: AP – Crédito: Dave Thompson 8 de mayo de 2019  • 00:01 El año pasado, Barcelona ganó la Liga española con 14 puntos de ventaja sobre Atlético de Madrid, su lejanísimo escolta. Y además, apabulló 5 a 0 a Sevilla en la final de la Copa del Rey. Dos títulos insulsos, una cosecha escasa…

Y puede ser peor: a Lionel Messi lo espera la selección

Fuente: AP – Crédito: Dave Thompson
8 de mayo de 2019  • 00:01

El año pasado,

Barcelona

ganó la Liga española con 14 puntos de ventaja sobre Atlético de Madrid, su lejanísimo escolta. Y además, apabulló 5 a 0 a Sevilla en la final de la Copa del Rey. Dos títulos
insulsos, una cosecha escasa para Barcelona porque al mismo tiempo, Real Madrid y CR7 alzaban la tercera

Champions League

consecutiva. Esta temporada de

Lionel Messi

acaba de colapsar, de desplomarse. Nuevamente se apoderó de la Liga y el próximo 25 de mayo podrá retener la Copa del Rey en la definición con Valencia, pero la sensación de vacío ya será indisimulable. A Messi únicamente le importaba esta Champions. Estaba obsesionado. La onda expansiva de su desazón ahora amenaza a la

selección argentina

, esa atmósfera que precisamente nunca ha sido un refugio.

Cuando en el último verano europeo tomó el micrófono por primera vez como capitán
culé, tras las sucesivas partidas de Puyol, Xavi e Iniesta, y recibió una atronadora ovación en la presentación de la Copa Joan Gamper, Messi se confesó: “Este año vamos a hacer todo lo posible para que esta copa tan linda y tan deseada vuelva a estar en el Camp Nou”. Hablaba de la Champions, ya convertida en su delirio, su fascinación. Su
enfermedad. Por eso la caída con Liverpool no es una más en su carrera. Volvieron los fantasmas de la eliminación 2018 en Roma (el 3-0 en el estadio Olímpico que pulverizó el 4-1 en la ida), y otra vez Messi no supo exorcizarlos. El capitán no cumplió con su cruzada. Se culpará en la intimidad, el tema es cuánto tiempo le llevará gestionar la angustia. ¿La Copa América que empezará en 38 días será suficiente para encender su rebeldía? La derrota en Anfield está entre las peores de su fabulosa trayectoria.

Cuando Messi intenta el slalom imposible, la corrida heroica y, a veces, hasta absurda, está en problemas. Esas imágenes se volvieron frecuentes en la selección, no en Barcelona. Como la mirada perdida y los viajes a regiones insondables de su mente. A los 55 minutos, con el 3-0 de Wijnaldum, puso sus brazos en jarra y comenzó a menear la cabeza, incrédulo. Probó a los 65 con un tiro libre que se desvió en la barrera y a los 67, el arquero Alisson le sacó un zurdazo bajo, al primer poste. Después, se desconectó. Si la adversidad lo abruma emocionalmente hasta bloquearlo, lo espera la selección, un lugar que históricamente ni lo arropa ni lo potencia.

Podrá venir antes Messi al predio de Ezeiza, ya no estará atado a la final de la Champions que se jugará el 1° de junio. Pero el alivio físico no es un consuelo ni una ventaja ante el tormento anímico. La temporada de Messi ya se desmoronó, pero tal vez falte lo peor: la mirada escrutadora de su país. No asoma como la mejor terapia reconstructiva. Hace algunas semanas, a la Argentina también le hizo una promesa: “Quiero ganar algo con la selección y voy a seguir intentándolo, a pesar de que muchos me dicen que no vaya más. El que no me quiere, lamentablemente me va a tener que seguir aguantando un poquito más”. Lo desafía la Copa América
maldita, la de las finales perdidas en 2007, 2015 y 2016. Sabe que no puede golpear a las puertas de la historia sin temor al desplante. Justo cuando Messi querría perderse por algún lejano rincón del planeta, en su horizonte aparece la Argentina.

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