Klopp, el arquitecto del nuevo Liverpool que busca saldar su cuenta

Klopp en el festejo final, abrazado a Mo Salah y Virgil Van Dijk Crédito: dpa El instante de la comunión entre The Kop y el plantel de Liverpool , consumada la histórica remontada frente a Barcelona , en Anfield, lo encontró a Jürgen Klopp abrazado con Virgil van Dijk y Mo Salah. La imagen sintetiza…

Klopp, el arquitecto del nuevo Liverpool que busca saldar su cuenta

Klopp en el festejo final, abrazado a Mo Salah y Virgil Van Dijk Crédito: dpa

El instante de la comunión entre
The Kop y el plantel de

Liverpool

, consumada la histórica remontada frente a

Barcelona

, en Anfield, lo encontró a

Jürgen Klopp

abrazado con Virgil van Dijk y Mo Salah. La imagen sintetiza lo que significó el partido desquite de las semifinales de la

Champions League

para los Reds: la unión entre el director técnico, el mejor defensor del mundo, el goleador egipcio que por lesión quedó marginado del encuentro y los fanáticos es una pequeña porción del espíritu de un equipo que soñó y cumplió con lo que se pronosticaba imposible.

“No le encuentro explicación a esta noche mágica”, replicaba el alemán, que en 2015 arribó a la institución de Merseyside para intentar reverdecer los laureles de un club que bajo su tutela se acostumbró a escribir capítulos de ensueño, aunque no sumó ninguna estrella al palmarés. Segundo, a dos unidades de

Manchester City

a falta de una jornada para la finalización de la

Premier League

, y finalista por segunda temporada consecutiva del torneo más importante de clubes de Europa, no coronar con un trofeo las espectaculares campañas resultaría una frustración.

La Champions League le devuelve la pelota a Klopp, que jugará por tercera vez la final como entrenador. Lo hizo con Borussia Dortmund en 2012/13 y cayó, en el último minuto, ante Bayern Munich, en Wembley; el año pasado, perdió 3-1 con Real Madrid, en Kiev, la jornada en que el arquero Loris Karius cometió dos fallos groseros y en que Salah fue lesionado por Sergio Ramos. El presente de Liverpool no es una casualidad, es el producto de un proceso de trabajo, años de entrenamientos y una tarea planificada. Ese es el método de Klopp, un conductor crítico, comprometido, pero también divertido y compañero de sus futbolistas. Por esa razón, para armar el grupo analiza, piensa y balancea. No le resta importancia a lo que significa el fútbol para los ingleses y por eso no teme en declarar que si debe elegir entre un futbolista extranjero y uno inglés, si ambos tienen el mismo nivel, se inclinaría por el británico. “Ellos mantienen el humor, es más sencillo transmitir la historia de Liverpool a través de ellos”, le comentó a The Guardian, aunque apunta que los brasileños Roberto Firmino y Allison, el croata Dejan Lovren y el holandés Van Dijk, por citar a algunos extranjeros componentes del plantel, llevan el escudo del club en el corazón.


Klopp observa el trote de Lionel Messi antes del encuentro Fuente: AP

Klopp fue un futbolista de segundo orden, un nombre que en las canchas pasó desapercibido, aunque como entrenador dejó su sello. Su sueño era recibirse de médico, pero el estudio no se le daba en la medida que la carrera ameritaba, por lo que las bajas calificaciones determinaron que se inclinara por el fútbol, que también era su pasión. Jugó 13 años en Mainz, entre 1989 y 2001; el retiro como jugador le dio espacio al DT, ya que esa misma temporada asumió en el club, donde estuvo siete años en el banquillo hasta su desembarco en Borussia Dortmund. Replicó el tiempo de permanencia en el popular conjunto alemán, aunque allí sumó los primeros galardones: dos Bundesliga, dos Supercopa de Alemania y una Copa de Alemania. “Como jugador tenía la habilidad de uno de quinta división y el cerebro de uno de primera”, recordó, quien en 2015 decidió alejarse de Alemania para probar el encanto de la Premier League.

Para relanzarse, después del dolor que le significó perder la Champions League en Kiev, reforzó el arco con Allison, el segundo arquero más caro de la historia del fútbol; también sumó a los brasileños Fabinho y el suizo Xherdan Shaquiri y a Naby Keyta, que se lesionó en el inicio del partido con Barcelona en el Camp Nou. Cuando pisó Cataluña, se encargó de refrescar que jamás había logrado un éxito en España y que con Messi enfrente, a quien calificó como el mejor futbolista del mundo, apenas por encima de Cristiano Ronaldo, necesitaría realizar un trabajo aceitado.

Con el 0-3, injusto desde el juego, implacable a partir del desempeño de Messi, entendía que necesitaría de un milagro: “Lo que pasó el día de Barcelona es que no merecimos perder. Les dije a los jugadores que teníamos que hacer un poco más, aunque no sabía cómo se podría hacer. Por eso este es uno de los tres mejores partidos que viví en mi carrera”, señaló quien contrató en septiembre de 2018 a Thomas Gronnemar, un entrenador de saque laterales.

Klopp recuperó el espiritu de Liverpool, ese club que en los años 70 dominó el mundo del fútbol con glorias que ayer en Anfield volvieron a sentir esa electricidad que ellos provocaban en la gente, pero de la mano del DT alemán.

Para Klopp, la de Anfield resultó una “noche especial”

“Estoy muy orgulloso de ser entrenador de este equipo, lo que han hecho esta noche [por ayer] es tan especial que no lo olvidaré nunca. Ganarle al Barça es una de las cosas más difíciles en el mundo del fútbol y ganar cuando vas perdiendo por tres goles lo hace mucho más difícil. Conseguimos lo imposible: marcar cuatro veces sin recibir goles”, repetía Jürgen Klopp en la rueda de prensa. “Estuvimos en la final el año pasado en Kiev y no fue fantástica. El plan era llegar a Madrid para mejorar aquel rendimiento y allá vamos”, remató.

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