Parodia del género con final no del todo feliz

¿No es romántico? Nuestra opinión: excelente (EE.UU./2019). Director: Todd Strauss-Schulson. Guion: Erin Cardillo, Dana Fox, Katie Silberman. Elenco: Rebel Wilson, Adam Devine, Liam Hemsworth. Disponible en: Netflix Para los fanáticos de la comedia romántica, el comienzo de ¿No es romántico? es un golpe al corazón, con los primeros acordes de “Pretty Woman”, la canción de…

Parodia del género con final no del todo feliz

¿No es romántico?

Nuestra opinión: excelente

(EE.UU./2019). Director: Todd Strauss-Schulson.
Guion: Erin Cardillo, Dana Fox, Katie Silberman.
Elenco: Rebel Wilson, Adam Devine, Liam Hemsworth.
Disponible en: Netflix

Para los fanáticos de la comedia romántica, el comienzo de ¿No es romántico? es un golpe al corazón, con los primeros acordes de “Pretty Woman”, la canción de Roy Orbison que se transformó en himno del género gracias a la película protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere. Claro que, lejos de celebrar ese film, el clásico se utiliza como punto de partida para parodiarlo. Es decir: para mostrar todos los clichés y mecanismos necesarios para hacer creer al público que las historias de amor que ven en pantalla podrían ser las suyas.

Ese es el planteo de ¿No es romántico? con Rebel Wilson como la versión adulta y cínica de la niña que miraba fascinada el romance entre el millonario y la prostituta hasta que su madre le aguaba la fiesta. “No sos Julia Roberts. Eso no es la vida real”, le dice, vaso de vino en mano, mientras dispara frases sobre la imposibilidad de los finales felices y decirle (primer guiño meta de la película): “No se hacen películas sobre chicas como nosotras”.

Pero resulta que sí. Aunque parece que para hacer una comedia romántica sobre una mujer que no cumple con los cánones tradicionales de belleza no queda otra que reírse del género. En la adultez, Natalie (Wilson) es una arquitecta con una aversión por el amor que se manifiesta en su desprecio por las películas que lo celebran, esas que su asistente Whitney (Betty Gilpin, de GLOW) mira todo el tiempo.

Luego de sufrir un fuerte golpe en la cabeza, la heroína despierta atrapada en su propia comedia romántica. Lo que sigue es una serie de escenas en las que la parodia resulta graciosa (la interrupción cada vez que la protagonista dice una mala palabra, su imposibilidad de tener sexo con el bello candidato) y en otras no se anima a romperlo del todo. Ese lugar intermedio complica el tono de la película, que apunta a ser más comedia que romántica, especialmente apoyada en las capacidades de su protagonista, hábil para el humor físico y los remates graciosos, pero que al final parece rendirse ante el poder del género que supuestamente estaba intentando deconstruir.

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