Bobbitt, a la luz de la violencia de género

Lorena Nuestra opinión: muy buena (EE.UU/ 2019). Director: Joshua Rofé. Fotografía: Ronald Killeen. Disponible en: Amazon Prime Video. Aunque parezca increíble, pasaron 25 años desde que el caso de los Bobbitt irrumpió en el radar mediático. Tenía los mejores condimentos para la prensa sensacionalista: la mutilación genital, las bromas, las acusaciones cruzadas, un trasfondo opaco…

Bobbitt, a la luz de la violencia de género

Lorena

Nuestra opinión: muy buena

(EE.UU/ 2019). Director: Joshua Rofé.
Fotografía: Ronald Killeen.
Disponible en: Amazon Prime Video.

Aunque parezca increíble, pasaron 25 años desde que el caso de los Bobbitt irrumpió en el radar mediático. Tenía los mejores condimentos para la prensa sensacionalista: la mutilación genital, las bromas, las acusaciones cruzadas, un trasfondo opaco de violencia doméstica. El atractivo del escándalo y el curioso perfil de sus protagonistas -un exmarine pendenciero y con pocas luces, y una inmigrante ecuatoriana, ambos muy jóvenes- hicieron que la noticia se instalara como un tema de debate global, cuando todavía internet estaba en ciernes y las redes sociales no existían.

Si bien la nueva miniserie documental de Amazon reconstruye todas las aristas del caso (las legales y las humanas; las sórdidas y las ridículas), lo interesante es poder ver aquellos acontecimientos desde el prisma contemporáneo. En estos años, la violencia de género ha adquirido un nuevo estatuto -minimizado en 1993- y recorrer las imágenes del momento, los testimonios de los involucrados, las opiniones del público en las calles hace evidente el peso de esa distancia. Lógicamente, Lorena Bobbitt era la obligada puerta de entrada; sin embargo, los entrevistados son variados y su participación contribuye tanto a los cimientos del suspenso alrededor de los sucesos de entonces (las decisiones del fiscal, la intervención de los testigos claves) como a construir el contexto en el que se inserta el incidente.

La serie narra los hechos cronológicamente: la noche del 23 de junio, la operación de reconstitución, los dos juicios (el de él, por violación; el de ella, por agresión física), el circo mediático posterior. En los intersticios de ese relato asoma lo más interesante: el opresivo contexto doméstico que padecía Lorena se desgrana con intensa progresión y a partir de la misma observación del material de archivo. La figura de John Wayne Bobbitt, especie de cowboy petulante y grotesco, se revela en toda su crudeza.

Dirigida por Joshua Rofé y coproducida por Jordan Peele (¡Huye!), Lorena resignifica la memoria a la luz del tiempo transcurrido y reconduce la atención sobre la violencia que latía debajo de esa frágil superficie.

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